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Galgos: estos son los consejos y cuidados que debes conocer si vas a adoptar uno

Galgo en un sofa

Inés Aguerri Alonso

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El pasado 1 de febrero se celebró el Día Mundial del Galgo, una fecha que pretende concienciar al público de los maltratos a los que son sometidos los perros de esta delicada raza.

La adopción de galgos requiere, como cualquier otro perro, tiempo y responsabilidad, pero lo cierto es que precisan más necesidades y cuidados específicos que otros perros, sobre todo aquellos que acarrean traumas provenientes del maltrato.

Lograr que se sienta a gusto en tu hogar y poder darle una vida feliz implica informarte sobre su pasado para poder ayudarlo a superar sus traumas, dejar atrás ciertos mitos sobre ellos y tener el conocimiento suficiente para poder cubrir sus necesidades. 

Ejercicio y espacio: no necesitan tanto como crees

Nobles, tranquilos, hogareños y cariñosos. Quizá estos adjetivos asombren a aquellos que tienen la imagen del galgo corriendo a incluso 60 km por hora. Para sorpresa de muchos, lo cierto es que “los galgos son muy perezosos y duermen hasta 18 horas al día”, por lo que la convivencia con ellos es muy sencilla, explican desde la asociación SOS Galgos

Sus capacidades atléticas pueden hacer creer que requieren muchísimo más ejercicio que cualquier otra raza, pero este mito es totalmente falso. Como explican en la web de Nutro, “no necesitan grandes dosis de ejercicio. Si bien es cierto que son perros dotados para la carrera rápida y corta, no son atletas de fondo”, por lo que tres paseos de 20 minutos al día suelen ser suficientes. 

Y no, no necesitan mucho espacio para vivir. Es más, se sienten a gusto en espacios pequeños. En casa tendrán suficiente con un recipiente alto para la comida, “ya que les resulta incómodo comer al nivel del suelo por su estatura y cuello largo. Comer en el suelo les puede traer problemas de digestión”, explican desde la asociación Galgos 112.

También “un colchón, edredón o una cama acolchada en el suelo será perfecto”, recuerda que va a ser su refugio dentro de casa, pues pasan mucho tiempo durmiendo. 

Aprenden rápido, pero son impredecibles

A pesar de lo que creen algunos, los galgos son una raza bastante inteligente y aprenden muy rápido, por lo que su educación es sencilla. Pero esto no quiere decir que sean amantes de la obediencia. De hecho, es probable que al salir a la calle se vuelvan un tanto impredecibles. 

Esta impredecibilidad es el motivo principal por el que la mayoría de los galgos no pueden soltarse en sitios abiertos. Esto se debe a que, como explican desde SOS Galgos, “se orientan por la vista más que otras razas y cualquier estímulo les puede asustar provocando la huida, o un gato a distancia les puede despertar el instinto de perseguirlo”.

Cada vez son más los carteles de “Galgo perdido”, muchos de ellos debido a la falsa seguridad que irradia su personalidad. Son dóciles a la par que imprevisibles, por lo que “trabajar la socialización, la confianza, la educación, el conocimiento del entorno y la seguridad es imprescindible”, explican desde la organización Amores Peludos

Aun teniendo estos factores cubiertos, lo ideal es no soltarlo en la calle, ni siquiera en el parque. Eso sí, de vez en cuando, si tienes la oportunidad, “para poder dejar al galgo correr y jugar a gusto, se tiene que hacer en un sitio cercado con una valla de más de dos metros”, apuntan desde SOS galgos.

En el caso de animales tímidos y asustadizos, un arnés es una buena opción, pues aunque no suelen tirar mucho de la correa, es importante adaptarlos a su anatomía para que no se escurra por su delgado cuello.

Además, “en los momentos de pánico tienden a escaparse e irse hacia atrás y es muy importante que el arnés se mantenga en su sitio. Junto con el collar martingale, es un método muy eficaz y seguro para evitar fugas y sustos”, explican desde Galgos 112. 

¿Qué puedo hacer para que se adapte bien a la ciudad?

Aunque en ocasiones pueda resultar costoso, los galgos maltratados, caracterizados por ser tímidos y asustadizos, pueden adaptarse perfectamente a la ciudad con cariño y paciencia. 

Para ayudarle a superar sus miedos y traumas hay factores muy importantes: infórmate sobre su pasado todo lo posible, obsérvalo mucho y sé delicado en tus acciones. Ve paso a paso, puede ser que tenga miedo a una persiana, al ruido del coche, a los palos, a hombres según su silueta, etc.

Omite los gestos y sonidos bruscos, dale tiempo para que confíe en ti y no lo expongas de golpe a mucha cantidad de estímulos, hazlo poco a poco, pero tampoco esperes a que se solucione solo. Lo mejor será contactar con un etólogo para que te enseñe cómo tratar el miedo en perros adoptados

En la calle, un galgo con miedo huye sin mirar y corre el riesgo de ser atropellado, mientras que si se activa su instinto cazador, no suele atender a las llamadas y se escapa a por su presa pudiendo llegar a perderlo.

Calmar el hábito cazador, o al menos no incentivarlo es indispensable para que este no se acreciente al salir a la calle. “Hay que tener cuidado con algunos tipos de juguetes como, por ejemplo, peluches o juguetes de ruido, que se pueden lanzar al aire y ser cazados”, explican desde Galgos 112.

Estos juguetes no son adecuados, sobre todo cuando hay más animales (gatos, aves, perros pequeños) ya que activan el instinto de caza.

La importancia de un buen pienso

Es imprescindible ofrecerle un pienso con proteína de calidad para mantener su cuerpo correctamente y controlar los cambios de dieta, pues son propensos a sufrir problemas intestinales

De hecho, como explican desde Clínica Veterinaria San Francisco, “debido a su tamaño y forma del pecho, muy profundo, están predispuestos a la torsión de estómago, así que deberás dividir las comidas en al menos dos al día y evitar hacer ejercicio después de comer”.

Sí, son frioleros

Si ves a galgos con abrigos en invierno, la realidad es que no es una simple moda: los galgos son muy frioleros y no están preparados para soportar las bajas temperaturas, “ya que apenas tienen grasa corporal ni pelo largo. Con lo cual no son aptos para vivir fuera en un jardín. Son muy sociales, familiares y deben estar dentro del hogar.”, explican desde Galgos 112.

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