La ensaimada mallorquina debe su nombre a un ingrediente inesperado que explica su textura
Hay pocos dulces tan reconocibles en España como la ensaimada mallorquina. Basta ver esa espiral dorada cubierta de azúcar glas para pensar automáticamente en aeropuertos llenos de cajas octogonales rumbo a media península. Sin embargo, mucha gente desconoce que el propio nombre de la ensaimada esconde el secreto que explica su sabor y, sobre todo, su textura.
La palabra “ensaimada” proviene directamente del término mallorquín “saïm”, que significa 'manteca de cerdo', un ingrediente fundamental en la receta tradicional y responsable de esa masa ligera, elástica y ligeramente grasa que convierte este dulce en algo tan reconocible. Por lógica, ensaimada sería la traducción de “enmantecada”.
El ingrediente que le da nombre a la ensaimada
Aunque hoy existan versiones rellenas de crema, chocolate o incluso turrón, la receta clásica sigue manteniendo una base muy concreta elaborada con harina de fuerza, agua, azúcar, huevos, masa madre y saïm. Precisamente esa manteca de cerdo es la que aporta parte de la textura aireada y untuosa que diferencia a la ensaimada de otros bollos europeos.
En el propio portal oficial de la Conselleria de Turisme, Cultura i Esports de les Illes Balears se afirma que la ensaimada es “un postre que no se pierde ninguna reunión social de mallorquines, y bocado obligatorio para todo el que visita la isla. Este icono de la repostería está distinguido con el sello de Indicación Geográfica Protegida”. Y esa protección no es casual, la ensaimada forma parte de la identidad gastronómica de Mallorca desde hace siglos.
Uno de los aspectos más importantes de la elaboración tradicional es el tiempo. La masa necesita largas horas de fermentación, normalmente un mínimo de doce, para conseguir esa estructura ligera y fibrosa tan característica. Después se estira formando una larga tira de masa enrollada sobre sí misma hasta crear la famosa espiral. Una vez horneada, la superficie queda ligeramente crujiente y dorada, mientras el interior mantiene una textura extremadamente suave y esponjosa.
IGP y un fama que cruza fronteras
Según afirma la propia Conselleria de Turisme, “existen referencias documentadas de la ensaimada desde el siglo XVII y desde 2003 cuenta además con el sello de Indicación Geográfica Protegida”, algo que protege tanto la receta tradicional lisa como la versión rellena de cabello de ángel.
Además de la ensaimada clásica, existen variantes muy populares según la época del año. Algunas llevan nata, crema quemada o chocolate, mientras que otras incorporan ingredientes tan sorprendentes como sobrasada y calabaza confitada en la conocida ensaimada de “tallades”, típica de Carnaval.
Probablemente pocas comidas estén tan ligadas a un aeropuerto como la ensaimada. Las famosas cajas de cartón octogonales se han convertido casi en un símbolo no oficial de los viajes a Mallorca, porque resulta difícil abandonar la isla sin llevarse una. Y quizá parte de su éxito tenga precisamente que ver con eso: con ser un dulce aparentemente sencillo, pero construido a partir de una receta muy antigua donde un ingrediente tan inesperado como la manteca de cerdo terminó dando nombre a uno de los grandes iconos de la repostería española.
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