Ligera y refrescante para comer en verano: cómo preparar la crema fría de pepino, yogur y menta

Sopa fía de pepino fácil y rápida de elaborar.

Olga Verdú

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Cuando el calor comienza a subir de intensidad, encontrar una comida fresca y ligera puede ser todo un desafío. Las sopas frías se convierten en una opción ideal para estos meses de verano en los que no nos apetece pasar mucho tiempo dentro de la cocina, ni degustar recetas o platos muy pesados. Además de que está opción es extremadamente refrescante, es una forma muy sencilla de introducir las verduras en nuestra dieta.

Estos platos son muy populares en las zonas más calurosas de nuestro país. Desde las recetas más clásicas como el salmorejo o el gazpacho, hasta esta opción más innovadora que comparte algunos ingredientes con las cremas frías más conocidas como el pepino, el ajo y el vinagre.

Las sopas frías se componen de ingredientes sencillos que usamos en otras comidas como complementos y que a menudo relegamos a una posición secundaria en nuestra despensa. Sin embargo, tanto el pepino como la cebolla son hortalizas que al protagonizar cualquier receta despliegan una potencia de sabores que conquista casi cualquier paladar.

Asimismo, según la Fundación Española de Nutrición (FEN) del pepino “se puede resaltar su aporte en potasio y vitamina C”. Sin embargo, la cebolla es una verdura con un elevado contenido en “proteínas, potasio, flavonoides y distintos compuestos azufrados”.

Esta crema de pepino es el ejemplo perfecto de cómo un ingrediente sencillo puede convertirse en arte culinario con apenas seguir unos pasos. Al combinar la frescura crujiente de esta hortaliza con la suavidad del yogur griego, se obtiene un contraste de texturas y temperaturas que redefine por completo el concepto de sopa de verano.

Es una receta idónea para dejar preparada con antelación en el frigorífico, permitiendo que los aromas se integren y se intensifiquen con el paso de las horas. Así, al regresar a casa tras una larga y calurosa jornada de playa o de trabajo, solo tendremos que abrir la nevera para disfrutar de un bocado sedoso, hidratante y lleno de matices.

La menta aporta a la crema de pepino el toque de frescura perfecto.

Anota los siguientes ingredientes para dos personas. Si nunca has probado esta sopa tan refrescante, seguro que repites este verano en más de una ocasión:

  • 2 pepinos
  • 2 yogures griegos
  • 1 cebolla tierna
  • 1 diente de ajo
  • Sal
  • Vinagre de manzana
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Nuez moscada
  • Menta fresca

Cuando tengamos todos los ingredientes preparados en nuestra encimera, vamos a seguir cada paso de la elaboración para disfrutar de una refrescante sopa fría:

  1. Comenzamos con el ingrediente protagonista: el pepino. Los lavamos con agua fría. Con ayuda de un pelador o un cuchillo los pelamos. También puede quedar algún resto de la piel, lo que le dará un toque más verdoso a la crema y un matiz más intenso y rústico al sabor. Las zonas amargas de este alimento son los extremos por eso hay que quitarlos. Tras esto, los troceamos en dados irregulares para facilitar el siguiente paso.
  2. Reservamos los pepinos en un bol y los guardamos en el frigorífico. A continuación, preparamos la base aromática. Antes de trocear la cebolleta, retiramos el tallo y la primera capa de piel.
  3. Mientras partimos el ajo por la parte longitudinal y le extraemos el germen central, para evitar un sabor excesivamente agresivo, ponemos una sartén en el fuego con un hilo de aceite. Vertemos la cebolla y el ajo en la sartén y lo sofreímos unos minutos, los ingredientes deben de quedar crujientes.
  4. Cuando hayan pasado dos minutos, apartamos la sartén del fuego y vertemos la cebolla y el ajo en un bol para que se atempere. A continuación, lo metemos en la nevera.
  5. En cuanto a los condimentos, para preparar el aliño perfecto, tenemos que sacar los ingredientes que hemos guardado en el frigorífico y juntarlos en un cuenco. En él vertemos una pizca de sal marina, nuez moscada y espolvoreamos la pimienta molida. Añadimos un hilo de vinagre de manzana, si queremos optar por un matiz más intenso podemos decantarnos por el vinagre de vino blanco.
  6. Asimismo, añadimos un cordón de aceite de oliva virgen extra que hace que la mezcla emulsione. Continuamos con la selección de hojas de menta fresca. Una vez escogidas, las lavamos y secamos con papel absorbente y delicadeza. No se nos puede olvidar separar las hojas de los tallos, y las añadimos con el resto de los ingredientes.
  7. Vertemos el contenido del cuenco en el vaso de la batidora, junto a los dos yogures griegos naturales; también podemos usar kéfir. Nosotros vamos a optar por la primera opción, ya que nos ayudará a que la crema tenga una textura más untuosa.
  8. Con todos los ingredientes en la licuadora, batimos a máxima potencia durante diez minutos. Además, debemos probar la sopa fría para ver si está salpimentada a nuestro gusto.
  9. Una vez la sopa fría esté con la textura adecuada, la vertemos en un recipiente hermético y la dejamos reposar durante ocho horas en la nevera. Esto hará que los sabores se potencien.
  10. Pasado el tiempo de refrigeración estará lista para servir y presentarla. Para añadirle un toque más refrescante coloca sobre la crema una rodaja de pepino o unas hojas de menta.

Podemos acompañar esta receta con un asado de salmón, brochetas de pollo al limón o gambas al ajillo. Son platos sencillos y rápidos que maridan a la perfección con la ligereza cítrica del pepino.

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