Óscar Castro, médico: “La investigación sugiere que algunas bacterias orales pueden llegar al intestino y alterar su ecosistema”

Investigaciones recientes han profundizado en la relación entre el eje boca-intestino.

Paloma Martínez Varela

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El cepillado de dientes suele tener un objetivo centrado en lucir una sonrisa limpia, combatir el mal aliento y evitar caries. Sin embargo, la importancia de este gesto va más allá de la boca, ya que esta es la puerta de entrada de un complejo sistema en el que salud dental y digestiva están conectadas y forman el llamado eje boca-intestino.

“La boca no es un compartimento aislado”, asegura el doctor Óscar Castro Reino, médico especialista en estomatología, odontólogo y presidente del Consejo General de Dentistas de España. “Cada día tragamos saliva con millones de bacterias. En condiciones normales, muchas de ellas no generan problemas, porque existe un equilibrio entre microbiota oral, defensas del organismo y microbiota intestinal, lo que se denomina eubiosis. El problema aparece cuando se rompe ese equilibrio, apareciendo la disbiosis, por ejemplo, en presencia de gingivitis, periodontitis, mala higiene oral, tabaquismo, diabetes mal controlada o determinados tratamientos médicos” advierte.

Cuando se descuida el cepillado, la placa bacteriana prolifera y provoca la inflamación de las encías, la llamada gingivitis o periodontitis. Esta situación no solo pone en riesgo la salud de las piezas dentales, sino que crea una vía de tránsito para patógenos hacia el resto del cuerpo, según el doctor Castro Reino. 

“La investigación sugiere que algunas bacterias orales pueden llegar al intestino, alterar su ecosistema microbiano y modular la respuesta inmune. Este vínculo se está estudiando especialmente en relación con la enfermedad inflamatoria intestinal, aunque todavía hay que ser prudentes: en muchos casos hablamos de asociaciones y mecanismos plausibles, no siempre de una relación causal directa plenamente demostrada”, explica el doctor.

Investigaciones sobre el eje boca-intestino

La presencia de periodontitis se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades intestinales inflamatorias como son la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, comenta el doctor, que detalla que “la evidencia sobre el llamado eje boca-intestino está creciendo, especialmente en enfermedades inflamatorias y en situaciones de disbiosis, es decir, de desequilibrio bacteriano”. 

“No debemos transmitir la idea de que cepillarse los dientes cura problemas intestinales, porque sería una simplificación excesiva. Pero sí podemos afirmar que una buena salud oral forma parte de la salud digestiva y de la salud general”, matiza el doctor Castro Reino. “Una boca sana ayuda a que lleguen menos bacterias patógenas al intestino y contribuye a reducir una carga inflamatoria innecesaria para el organismo”, resume.

La prevención para cuidar este equilibrio depende de hábitos que van más allá de un cepillado rápido. “Cepillarse una vez al día es insuficiente”, expresa con rotundidad el experto. “La placa bacteriana se forma de manera continua y, si no se elimina con regularidad, aumenta el riesgo de caries, gingivitis y periodontitis. Y cuando hay inflamación periodontal mantenida, no estamos hablando solo de un problema local: la periodontitis se ha asociado con peor control de la diabetes, enfermedad cardiovascular, complicaciones en el embarazo, enfermedades neurodegenerativas y otros procesos inflamatorios sistémicos”, explica. 

Por eso, recuerda que el consenso de los especialistas establece un mínimo de dos veces al día con pasta fluorada y prestando especial importancia al cepillado nocturno.  

“Durante la noche disminuye la producción de saliva, que es un mecanismo natural de defensa, y por eso acostarse con la boca limpia es especialmente importante”, señala el odontólogo, que también destaca la importancia de no ejercer demasiada presión, ser meticulosos e invertir el tiempo necesario. Las instrucción del especialista para una salud integral incluye puntos que a veces pasan inadvertidos:

Limpieza interdental

“El cepillo no llega bien a los espacios entre los dientes, que son zonas donde se acumula placa y donde comienzan muchas caries y problemas de encías”, subraya Castro Reino. Él aconseja prestar atención a la limpieza interdental, “según cada caso, con seda dental, cepillos interdentales o irrigador, aunque los cepillos interdentales son especialmente útiles cuando hay espacios abiertos o enfermedad periodontal”. 

Dejar actuar al flúor

“El segundo hábito clave es usar una pasta dentífrica fluorada, porque el flúor refuerza el esmalte y reduce el riesgo de caries”, establece el doctor, que también destaca la importancia de “no enjuagarse en exceso con agua inmediatamente después del cepillado, para no eliminar parte del flúor que queda actuando sobre los dientes, especialmente después del cepillado nocturno”. 

Ojo al sangrado

Por último, el especialista aconseja no banalizar el sangrado de encías: “Una encía sana no debe sangrar. Si sangra, no hay que dejar de cepillarse: hay que consultar al dentista, porque puede ser el primer signo de gingivitis o periodontitis”.

El doctor destaca otros hábitos, “que no son higiene en sentido estricto, pero tienen un enorme impacto”, como reducir el azúcar, evitar el tabaco y el alcohol, y mantener una hidratación adecuada para completar ese escudo protector. 

Si mantener una buena higiene bucal puede tener consecuencias en toda la medicina interna, Castro Reino también da importancia a adaptar la frecuencia de las revisiones al riesgo de cada persona: “No necesita lo mismo un paciente sano que una persona con periodontitis, diabetes, sequedad bucal, implantes o muchos tratamientos dentales previos”.

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