Esta planta es perfecta para complementar a la buganvilla en patios, balcones y terrazas: es muy elegante y se adapta a climas húmedos

Camellia japonica

Elena Segura

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No hay nada que alegre más una terraza, un patio, el muro de una casa o un jardín que el color de las flores que se van sucediendo a lo largo del año y que llenan de vida y frescura estos espacios en cada estación. En ese ciclo constante de temporadas, cada especie nos aporta su mejor momento: algunas nos regalan sus flores en los meses cálidos, mientras que otras se reservan para el invierno, manteniendo el jardín vivo durante todo el año.

En función del espacio en que vayamos a plantarlas, tendremos que escoger unas u otras especies. El abanico de plantas con flor es casi inabarcable: desde las más populares como geranios, gitanillas, claveles o petunias, habituales en balcones y terrazas por su resistencia y su floración generosa, hasta otras menos conocidas que aportan un toque diferente de color y textura, como la gaura, el plumbago o la clavellina de mar. Cada una de ellas tiene su momento, lo que permite diseñar composiciones vegetales muy dinámicas.

Escojas la planta que escojas, es importante tener en cuenta que, aunque la naturaleza es sabia y muchas especies crecen con facilidad, conocer la idiosincrasia de cada una de ellas es clave para mantener un jardín sano y equilibrado. No todas las plantas responden de la misma manera al frío, la humedad o el sol. Comprenderlo marca la diferencia.

No hay nada que alegre más un patio o un jardín que el color de las distintas floraciones a lo largo del año

De América del Sur a Asia oriental

En ese equilibrio estacional, la combinación de la Bougainvillea y la Camellia japonica ofrece un interesante contraste que enriquecerá cualquier patio o balcón. La buganvilla, originaria de América del Sur, es una trepadora muy vigorosa y destaca por su explosión de color en los meses cálidos, tiñendo con sus flores muros y pérgolas de tonos intensos como el rojo, el naranja, el fucsia o el blanco. Muy resistente, va buscando el sol y requiere poco riego, por lo que es una especie ideal para climas cálidos y secos. Eso sí, no seas impaciente porque también necesita un tiempo para aclimatarse y demostrar todo su potencial.

La camelia, originaria de Asia oriental, es un arbusto de hoja perenne muy valorado por lo elegantes que son sus flores, cuya explosión llega en invierno y se prolonga hasta comienzos de la primavera. Sus colores son más suaves: rojos menos fuertes, blancos y rosas. A diferencia de la buganvilla, la camelia tiene preferencia por climas más frescos, más húmedos y zonas de semisombra. Al florecer en invierno, es una especie ideal para llenar de color tus espacios cuando otras plantas están en reposo.

Cómo combinarlas: dónde está la clave

Buganvilla

Aunque la buganvilla y la camelia son especies con marcadas diferencias también comparten algunas similitudes: ambas tienen un importante valor ornamental y pueden cultivarse tanto en macetas como en suelo, lo que favorece su uso en jardines, terrazas o patios. Sin embargo, al comportarse de manera diferente y tener requerimientos distintos, es importante saber dónde ubicarlas para que puedan expresar todo su potencial.

La complementariedad entre ambas plantas es la clave de su combinación. Tienes que tener claro que la buganvilla necesita crecer en espacios soleados, cálidos y a salvo del exceso de humedad, pero la camelia pide rincones frescos y con sombra. Es decir, pueden convivir en un mismo jardín o patio, pero siempre que las coloquemos de forma estratégica, creando o aprovechando los microclimas existentes. Buscaremos muros y zonas de pleno sol para la buganvilla y para las camelias, rincones más resguardados.

Ten también en cuenta que la camelia no es trepadora, sino un arbusto que crece de forma vertical. Si quieres que cubra parcialmente un muro, tendrás que guiarla mediante tutores y podas durante sus primeros años de vida, aunque siempre mantendrá su forma arbustiva.

Aprende a cuidar de estas especies

Saber qué cuidados favorecen o perjudican a una planta siempre es una ventaja para garantizar su supervivencia y que luzca de la mejor manera. Anota estos consejos si estás pensando en plantar una buganvilla o una camelia:

  • El tipo de suelo: la buganvilla prefiere suelos bien drenados y sin mucha humedad. No tolera bien los encharcamientos. La camelia, sin embargo, necesita suelos ácidos, muy ricos en materia orgánica y que retengan la humedad.
  • El riego: en el caso de la buganvilla, tendrás que espaciar bastante los riegos. Revisa que se haya secado el sustrato antes de volver a regar. La camelia, por su parte, necesita un riego constante, sobre todo en momentos de más calor, pero sin encharcar.
  • El abono: también en este punto hay diferencias. La buganvilla necesita un abonado ligero, rico en potasio, durante la primavera y el verano. Mientas que la camelia prefiere abonado en invierno y primavera con fertilizantes especiales para plantas acidófilas.
  • La convivencia con otras plantas: la buganvilla combina a la perfección con otras plantas resistentes a la sequía como la lavanda, las adelfas o el romero. Por su parte, la camelia hace simbiosis con las hortensias, las azaleas o los helechos.
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