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Norovirus: por qué conviene consumir alimentos de proximidad y temporada

Se ha detectado un auge de las infecciones por este virus en los últimos años ligado a la globalización y la importación de productos alimentarios 

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Foto: National Institute of Allergy and Infectious Diseases

Foto: National Institute of Allergy and Infectious Diseases

El 70% de las ostras consumidas en Reino Unido tiene norovirus, Aragón retira mil kilos de mejillones infectados con norovirus, Ostras canadienses enferman a un centenar en California por norovirus, Detectan en México un cargamento de frambuesas congeladas de Polonia contaminadas con norovirus, etc. Podríamos seguir así todo el día, citando alertas por contaminación de alimentos por norovirus que han aparecido en todo el mundo en las últimas horas. Y todas tienen varios nexos en común: los bivalvos -ostras y almejas-, las bayas y sobre todo la importación de alimentos. 

Esta primavera será una más entre las que últimamente destacan por sus alertas respecto a los norovirus. Nada nuevo, si no fuera porque tradicionalmente las infecciones por este virus se producían sobre todo en invierno, dando lugar a lo que se solían llamar "los vómitos de invierno". Pero en las últimas décadas, estos vómitos, entre otros síntomas de la infección por norovirus, han pasado a darse con igual frecuencia en todas las estaciones.

¿Qué es el norovirus?

Se trata de un virus de la familia de los Caliciviridae, que se caracteriza por provocar infecciones en animales y ser frecuentes entre los animales domésticos, como los cerdos, las aves de corral, conejos, etc. Sin embargo, los norovirus son especialmente frecuentes en bivalvos como las almenjas, los mejillones, las ostras y similares que habitan aguas contaminadas con restos fecales de la actividad humana y de granjas.

También son frecuentes en bayas del bosque, como las frambuesas, las moras o los arándanos, que se encuentran cerca de zonas de actividad humana con pocas infraestructuras de canalización de aguas fecales, así como que han sido recolectadas por personas infectadas por el virus y que no han mantenido una adecuada política sanitaria en el lavado de sus manos.

El consumo de estos productos puede provocar la infección por norovirus. La razón es que se suelen ingerir crudos y el norovirus no soporta el calor pero es muy resistente al alcohol y los detergentes. Tan solo tratamientos con altas dosis de cloro, no recomendadas en alimentos, puede eliminarlo.

Por otro lado, un individuo infectado que trabaje en una cocina puede propagar la infección si no se lava las manos después de ir al baño, ya que los efectos del norovirus tardan 24 horas en notarse y duran apenas uno o dos días, pero el virus sigue en el cuerpo hasta sesenta días y se excreta por la orina y con las heces. 

Un plato de mejillones

Un plato de mejillones

 

¿Cómo es una infección por norovirus?

Muchos de nosotros seguramente habremos sufrido en alguna ocasión una infección por norovirus, aunque no lo sepamos. Basta que recordemos aquel día que nos levantamos con dolores musculares y de cabeza, que seguidamente nos llevaron al baño para vomitar y tal vez expulsar diarrea líquida mientras nos subía la fiebre. Esta especie de fiebre nos duró a lo sumo un par de días y después, milagrosamente, nos volvimos a encontrar perfectamente. Seguramente fue un novovirus.

Los efectos se notan al segundo día tras la infección y no suelen durar más de tres días rara vez, tras los cuales volvemos a estar bien. Pero en realidad el virus sigue en nuestro cuerpo, donde puede permanecer hasta dos meses y del que lo vamos excretando cuando vamos al baño. Es por ello que si no somos cuidadosos con el lavado de las manos, podemos transmitirlo a los alimentos que toquemos.

Si estamos cocinando para otras personas productos crudos o que no vamos a someter al calor, es muy posible que les contagiemos y pasen también ellos por la fase de vómitos, fiebre y diarrea, si bien hay una cierta predisposición genética a sufrir este tipo de infecciones. Es decir que hay personas más sensibles que otras.

¿Qué tiene que ver el novovirus con la importación de alimentos?

En muchas zonas del planeta las condiciones de higiene en el tratamiento de aguas fecales distan de ser las idóneas, por lo que normalmente los vertidos de este tipo van a parar directamente a los ríos o el mar, donde los bivalvos, animales filtradores, los acumulan en su carne. De esta forma, en las granjas o zonas de captura de países del Sudeste Asiático o Latinoamérica, el desmán ecológico va parejo a la acumulación de norovirus.

De forma similar ocurre con las bayas del bosque, frambuesas o moras que son recolectadas por personas que no observan una adecuada higiene y que por tanto pueden pasar los norovirus al alimento. Normalmente todos estos productos alimentarios se cultivan para la exportación, de modo que se puedan consumir en otros países fuera de temporada, ya que el régimen climático que les corresponde ha variado o sencillamente no se da el clima para que se produzcan.

De esta suerte en primavera, época donde no podemos encontrar frambuesas, moras ni arándanos españoles, propios del otoño, estas bayas importadas de terceros países pueden traernos norovirus. También si compramos, como cada vez solemos hacer más, bivalvos de importación de Tailandia o Vietnam, en razón de que sean más baratos o sencillamente porque no se oferten otros.

No necesariamente tienen por qué estar infectados y cada vez son mayores los controles para evitar su llegada al consumidor final. Sin embargo, algunos expertos avisan de que en la legislación europea existe un vacío legal respecto a los límites tolerables de norovirus en alimentos para evitar que constituyan un riesgo para la salud.

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