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El frágil arte del pastel se reivindica en la exposición "Tocar el color"

El cuadro "Mujer tumbada.Ensoñación", de la pintor Edmon Aman-Jean, forma parte de la exposición "Tocar el color.La renovación del pastel", inaugurada hoy en la sede de la Fundación Mapfre de Barcelona y que muestra el resurgimiento de esta técnica pictórica desde la década de 1830 hasta sus evoluciones en el siglo XX.

EFE

Barcelona —

Obras de Picasso, Miró, Degas, Redon o Boudin, entre otros artistas, se podrán ver a partir de mañana jueves en la exposición "Tocar el color. La renovación del pastel", en la sede barcelonesa de la Fundación Mapfre, donde se reivindica esta "frágil" técnica, que tuvo su momento álgido hacia 1880.

El comisario de la exposición, Philippe Saunier, que fue responsable entre 2008 y 2011 de la colección de pasteles del Museo de Orsay de París, ha defendido en rueda de prensa que se trata de una exposición "extraordinaria".

Por primera vez se ha conseguido que más de setenta prestadores, de todo el mundo, hayan dejado obras de un arte que empezó a imponerse en el siglo XVIII y que vivió su época dorada a finales del siglo XIX.

En la muestra se exhiben un total de 96 obras de 68 artistas, en diez secciones diferentes, en las que se profundiza en la historia del resurgimiento del pastel, poniendo de relieve sus figuras más destacadas y sus principales episodios hasta inicios del siglo XX, cuando, por ejemplo, Picasso la empleó en un clásico como "Estudio de manos", de 1921, o Miró en "Bosque de Bellver", de 1910.

La directora de Cultura de la Fundación Mapfre, Nadia Arroyo, ha incidido en que habitualmente no se ha "puesto el foco" en este tipo de arte, a pesar de las "dificultades" que comporta el uso de las barritas de pastel, porque siempre se le ha equiparado al óleo, revestido de una mayor nobleza.

Por otra parte, ha destacado la "excepcionalidad" de la exposición porque, por la "fragilidad inherente" y la "delicadeza" de esta técnica, las obras no suelen transportarse, por el peligro existente de degradación.

Saunier ha señalado que con la exposición, que estará abierta hasta el 5 de enero de 2020, ha querido "explicar una historia sobre el pastel que no se cuenta siempre, y he querido mostrar artistas muy diversos, más allá de los más conocidos como Degas y sus bailarinas".

A la vez, no ha obviado que esta técnica "ha estado en una posición menor con respecto a la pintura al óleo y esto lo queríamos explicar, con 'pastelistas' que no eran muy reconocidos, que venían del grabado o la escultura y que se dedicaban al mismo para ganarse la vida, una dimensión prosaica que determina lo que ha sido la historia del pastel".

Ha subrayado que se ha encasillado esta técnica en el género del retrato, menos valorado que la representación de gestas épicas o historias religiosas, aunque, como se constata en la exposición, los artistas de este género también abordaron el paisaje, como Camille Flers, el mayor promotor del empleo de las barritas de colores en el siglo XIX.

Saunier ha defendido, justamente, que el pastel "fue salvado en el siglo XIX por los paisajistas, que lo utilizaron mucho, en parte, porque los bastoncitos de pastel son muy fáciles de transportar, no necesitan secado y ofrecen unos tonos de acabado mate, pero con colores muy vivos".

Otra característica del pastel es que en el imaginario colectivo es un arte asociado al trabajo de mujeres, con Rosalba Carriera a la cabeza, aunque en la exposición se puede ver el trabajo de otras como Mary Cassatt y su "Mother and Child".

Es hacia 1880 cuando el movimiento "empieza a tener una legitimidad importante y cuando los artistas más jóvenes, animados por sus maestros, empiezan a utilizar estas técnicas".

Aunque el país donde tuvo una mayor incidencia fue Francia, el pastel se acabó imponiendo en otros países, desde Estados Unidos a Inglaterra, Bélgica, Suecia, Italia o España.

Llama la atención en esta exposición la sala dedicada a los "enigmas simbolistas", con obras como las del belga William Degouve de Nuncques, con paisajes nocturnos y fantasmagóricos, un clima que también aparece en los lienzos de Émile-René Ménard.

Saunier, además, ha querido destacar la figura de Odilon Redon (1840-1916), considerado como el pastelista más inspirado de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y alguien que se "consagró" a esta técnica con "constancia y convicción".

En el siglo XX, según Saunier, los artistas "fueron tentados por el pastel, pero siempre hubo reticencias, y las obras suelen ser de técnica mixta, puesto que muchos artistas no se definen solo por una técnica, sino por el uso de diferentes materiales".

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Publicado el
2 de octubre de 2019 - 13:46 h

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