Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas
Le gustaba gustar y lo quería todo. Ese podría ser el resumen, uno de tantos, de quien fue Jean-Claude Van Damme cuando todo el mundo conocía su nombre. Ese es el resumen con el que Lorenzo Ayuso (1987, Leganés) define, en una sola línea, a quien fuera uno de los actores de artes marciales más importantes de las décadas de los ochenta y noventa. Alguien que, cuenta el autor, fue muy importante en su infancia y adolescencia pues le introdujo en un mundo que le ha acompañado toda su vida.
Un actor que, como a muchos, le sedujo por sus asombrosas capacidades físicas, en especial el spagat: sello de identificación del belga, que se introdujo al mundo haciendo gala de unas capacidades físicas que lo convirtieron en una atracción inmediata, trascendiendo los parámetros del cine Kung-fu. Alguien que, convertido en un personaje excéntrico y fagocitado por su idea del éxito, ha seguido fascinando a Lorenzo Ayuso a lo largo de su vida adulta.
Por eso, el periodista cultura y también cineasta, ha dedicado cinco años de su vida para estudiar las luces y sombras del actor en un profundo ensayo titulado Van Damme: el héroe de Vitruvio (Unión Editorial). Un estudio del hombre que se convirtió en icono desde sus primeras narrativas de gimnasio hasta sus últimas autoficciones de corte confesional. El suyo, además, es un ensayo que sale a la luz en 2026. Un año en el que, precisamente, los gimnasios hace tiempo que han brotado como parte del paisaje en todas las ciudades y el culto al cuerpo y el “autocuidado” atraviesa nuestra sociedad acercando, cada vez más, las presiones estéticas entre ambos géneros.
“Además de mi obsesión de crío con la generación de actores de cine de acción a la que pertenece Van Damme, llevaba tiempo pensando en esos géneros que, desde la academia, no son muy ortodoxos y se miran de soslayo”, explica Ayuso en conversación con elDiario.es para señalar que él, durante un tiempo, también se apartó del género, pensando que figuras como la del belga, junto a otros coetáneos como Schwarzenegger o Stallone, eran ya cosa del pasado. Sin embargo, durante el encierro de la pandemia volvió a pensar en quien fuera uno de sus primeros amores de la gran pantalla.

“Me tuvo mucho tiempo, como a todos, encerrado y volví a verme la filmografía de Van Damme”, continúa Ayuso para señalar algo que le llamó especialmente la atención y a lo que, antes, no le había prestado demasiada atención: su capacidad de regenerarse. “Es un hombre con capacidad de reírse de sí mismo. Lo vemos en la película JCVD (2008) en la que se interpreta a sí mismo y sus crisis personales y de pareja. Hace metacine y, de pronto, vemos cómo es un actor que tiene un registro muy amplio al que no estábamos acostumbrados ni siquiera sus fans habituales”, explica.
Un recurso, el de hacer de sí mismo, que usarán actores de generaciones posteriores, como Jason Statham, quien en 2027 estrenará una comedia llamada Jason Statham me robó la bicicleta en la que, obvio, Statham hará de Statham. Pero Van Damme fue el primero.
“También siento que tenía una asignatura emocional pendiente”, confiesa el escritor, que en plena pandemia y durante algo más de media década buceó en toda la carrera del belga, cuya última serie (que cuenta con Ridley Scott como productor ejecutivo), Jean-Claude Van Johnson (2016), también habla de sí mismo.
Ayuso quería ver qué ocurría cuando una estrella deja de interpretar solamente personajes y acaba haciendo de sí mismo, su propio personaje. Algo, que además, hoy parece estar de moda dentro de actores de su misma generación. Además del caso de Statham, Silvester Stallone está produciendo una cinta, cuyo estreno también se ha anunciado para 2027, sobre cómo escribió y se convirtió en Rocky Balboa.
“Creo que ha llegado un momento, sobre todo con el cambio generacional también del cine popular y del de acción en particular, en el que se han perdido, en gran medida, lo que son los grandes iconos. Las grandes estrellas de cine en un sentido convencional”, continúa Ayuso para señalar que ahora las grandes estrellas tiene aparejadas una o dos franquicias y se las va a ver por ser quién son. Para muestra, el universo Marvel o DC. “Tú no ibas a ver una peli de Bruce Willis o Stallone porque fueran Bruce Willis o Stallone. Ahora sí hacemos eso”, opina.
De icono bisexual a acusado de agresiones
Ambiguo. Esa es otra de las palabras que Ayuso utiliza para definir a su héroe de infancia. “Él poseía una gran belleza, diferente a la de sus contemporáneos, y lo sabía y lo explotaba. Era una suerte de Narciso, anatómicamente perfecto”, prosigue para insistir en las diferencias del belga frente a sus compañeros de generación.
“Él apareció en un momento en el que el héroe de acción era un deportista duro, recio y llega el como un Adonis flexible, aquello fue toda una revolución”, continúa para señalar una escena de la película LionHeart en la que a Van Damme, que nunca se ha pronunciado en público sobre su sexualidad, más allá de lo que ha trascendido de su tumultuosa vida privada, uno de sus rivales en las luchas clandestinas le suelta la siguiente frase: “No sé si pegarte o follarte”. El público, ríe Ayuso, tampoco lo tenía muy claro. Van Damme, como diferente y atractivo héroe de acción, triunfaba entre dos comunidades: la gay y la femenina.
Lo peor, para el escritor, fue el mazazo de 2025. Lo sabía todo sobre su sujeto de estudio. Todo menos una cosa: su perfil de abusador. En abril de 2025, Jean-Claude Van Damme fue denunciado en abril de 2025 en Rumanía ante la Dirección de Investigación del Crimen Organizado y Terrorismo (DIICOT) por supuestamente haberse beneficiado de servicios sexuales con cinco mujeres vulnerables de víctimas de trata. Los hechos, según ha recogido la prensa, sucedieron durante el Festival de cine de Cannes una década antes. Hasta el momento, Jean-Claude Van Damme no ha emitido declaraciones públicas al respecto.
Tenía acabado el libro cuando salió la noticia del abuso sexual
“Imagínate, ya había escrito el libro, lo tenía todo preparado para imprimir y ocurre esto”, cuenta el escritor, que sintió cómo se le caía el mito, a pesar de haberlo estudiado a fondo. “Es algo horrible, claro, y miras a la persona con otros ojos”, prosigue Ayuso para señalar que ha seguido el caso con activo interés pero que, de momento, no se sabe mucho más allá de la noticia que salió la primavera del año pasado.
Caída en el olvido
¿Por qué él no permaneció tan vivo en el imaginario colectivo como Stallone o Schwarzenegger, a quienes las generaciones más jóvenes todavía identifican? Esa es una de las grandes preguntas que trata de responder este ensayo monumental. Y, para su autor, se dé debe a varios factores. El primero, claro, su carácter pendenciero dentro de la industria. El segundo, que ya ha varios remakes de sus películas y están saliendo nuevos rostros mientras que Stallone o Schwarzenegger siguen vivos, vigentes.
De momento, nadie ha intentado ponerse sus zapatos. Todavía siguen ocupados, mientras que los del belga ya se los ha probado más de uno. El mejor, para Ayuso, quizá sea Scott Adkins, que ha participado en varias películas junto a él. “No diría, incluso, que fuera un sucesor, sino una versión mejorada”, aventura el escritor. “Adkins ha sabido leer mejor los tiempos, lo que tiene que hacer para mantener el equilibrio, Van Damme lo quería todo. Y ya sabemos que pasa con los que intentan abarcarlo todo”, concluye. Narciso, en el mito, todo el mundo lo sabe, al final se ahogó.
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