Los artistas que vienen de Marruecos a crear los hits de España: “Tuve que abandonar mis raíces para sentirme acogido”
En Marruecos era “la cristiana”, como llaman allí a los europeos, pero cuando llegó a España tampoco terminó de sentir que se la acogiera bien. La cantante Restinga, nacida en Tetuán bajo el nombre de Herminia Loh Morenoha, ha experimentado lo que significa crecer con raíces en dos países y sentir que, a ojos de los demás, nunca terminas de formar parte de ninguno. “Lo que aprendes y lo que te hace ver la gente es que no perteneces a un lado u otro”, recuerda. Hoy, en cambio, reivindica que la cultura marroquí tenga su espacio en la música que se escucha en España: le gustaría que las canciones en árabe pudieran sonar en nuestra radio.
La artista refleja una realidad que atraviesa a jóvenes con raíces marroquíes que moldean nuestra cultura y que ya no quieren verse obligados a elegir entre dos identidades. De hecho, muchos de ellos son los autores de la música urbana que triunfa en España. Es el caso de Yassir, que ha compuesto canciones para artistas como Quevedo, Lola Índigo o La Zowi. Las experiencias de ambos tienen puntos en común, pero también muestran distintas formas de relacionarse con sus orígenes. Mientras ella vivió en Marruecos hasta la adolescencia y se mudó a Sevilla para estudiar una carrera, recuperando en su música elementos de la cultura popular marroquí, él ha construido aquí su identidad.
Ambos representan la lucha de quienes defienden que las fronteras no deben decidir quién merece ser aceptado en una sociedad. Restinga, de hecho, sostiene que el rechazo a las personas migrantes no se explica únicamente por sus costumbres, su origen o su religión, sino también por las desigualdades económicas. “No se trata de cosas culturales, sino de quién es pobre y quién no”, cuenta la artista a elDiario.es, señalando que “lo que molesta es la pobreza”. “Luego viene un noruego a pagar un alquiler por 1.500 euros que tú no puedes pagar como español y a la gente le da igual porque a los rentistas les conviene. Como son ricos, no pasa nada, pero cuando se trata de un moro empieza a molestar”, apunta.
Para Yassir, la dificultad por encontrar un lugar propio apareció durante su infancia. Aunque pasó sus primeros años en Madrid, cuando empezó a tener uso de razón vivía en un pueblo de Valencia donde no había otras personas marroquíes. Fue allí donde notó que tenía que amoldarse a los demás para encajar. “Es donde sentí que me tenía que adaptar y dejar de lado mis raíces para sentirme acogido”, afirma. Con el tiempo, no obstante, su relación con sus orígenes ha cambiado y asegura que cada vez conecta más con ellos, sin sentir que deba renunciar a una parte de sí mismo para formar parte de la sociedad española.
La historia de Restinga está atravesada, a su vez, por privilegios que no están al alcance de todo el mundo. Aunque nació y creció en Marruecos, su madre es española y ella tenía pasaporte español, una ventaja que le permitió plantearse marcharse para estudiar en Sevilla a los 18 años. “Sabía que podía irme de ahí”, reconoce. Sin embargo, durante su adolescencia no era plenamente consciente de lo que significaba disponer de esa opción mientras otras personas no podían plantearse la misma salida. “Me han educado un poco en el no opinar, en el silencio y en el 'tú tira pa'lante'”, recuerda, aunque con el paso del tiempo ha revisado aquella educación.
Yassir también considera que la posición desde la que cada persona observa la realidad condiciona la manera en que interpreta las experiencias ajenas. Respecto al debate sobre migración, reclama que hace falta escuchar más a quienes atraviesan momentos difíciles. “Deberíamos de entender más a las personas y saber que la situación de cada una es complicada”, insiste el músico. Este considera que “hablar desde una posición más privilegiada te hace ver las cosas de distinta manera” y cree que “hay que intentar entender más a las personas que necesitan ayuda”.
Restinga, por su parte, mantiene una mirada crítica sobre lo que sucede en Marruecos y sobre las personas que se ven obligadas a abandonar el país. “Ahora veo cómo la gente se está moviendo con una rabia muy bien colocada que me abruma y me enorgullece”, relata la artista, que viajó hasta Ceuta cuando empezó a ver en redes sociales vídeos de personas que cruzaban la frontera y de otras que morían en el intento. Impactada por aquellas imágenes, se marchó con unas amigas y pasó allí cuatro días para echar una mano. La joven, además, cuenta que se quedó impactada por la poca ayuda que encontró en la ciudad.
“Me acuerdo que decía: '¿Qué pasa que no están aquí las organizaciones que tienen que estar?'. Y no me refiero a las no gubernamentales, sino al Gobierno. ¿Dónde coño está, tío?”, rememora Restinga, que tuvo que escuchar “comentarios inhumanos” y “muy heavys” durante su breve estancia allí. “Puedo entender que abrume el hecho de que de repente en tu ciudad hayan entrado muchas personas doblando la población, porque de pronto dices: '¡Hostia! ¿Qué hacemos? ¿Qué pasa con esto?'. Pero otra cosa son las barbaridades que escuchaba, que es para mirárselo”, detalla.
“En España está entrando un fascismo que miedo me da ahora con las elecciones”, declara la artista, quien expresa su temor ante la normalización de discursos que presentan a las personas migrantes como una amenaza. “España es un país muy, muy racista”, comenta. “La gente no se queja cuando vienen migrantes de España para arriba. Es puro racismo y xenofobia, no consigo entenderlo”, alega. Yassir incluso indica que la diversidad cultural ha de ser motivo de celebración: “Cada cultura y cada persona tiene tanto cosas positivas como cosas negativas, pero deberíamos de entender que cada uno que tiene su forma de pensar y su forma de ver las cosas, siempre con el respeto por delante”.
Canciones en español y en árabe
Para no olvidarse nunca sus raíces, Restinga canta en español y en dariya, la variedad del árabe marroquí. Después de tantos años en España, la artista reconoce que a veces olvida palabras porque ya no las utiliza habitualmente en Madrid. Escribir en esa lengua le permite recuperar vocabulario y mantener vivo un vínculo con su lugar de origen. Además, ha observado que las letras en español suelen llevarla hacia asuntos íntimos y románticos, mientras que las que escribe en dariya tienden a abordar cuestiones relacionadas con Marruecos, la familia o su entorno social. Es algo que está presente en Free Baby, su álbum debut publicado el año pasado.
Las referencias al imaginario popular marroquí también conforman las canciones del disco. Una de ellas es Aisha Kandisha, que hace referencia a una figura vinculada a las historias que escuchaba en casa y cuya función se parecía a la del coco en España, un personaje con el que se asustaba a los niños. “Hay cosas que no quiero dejar atrás y que pertenecen a mí a día de hoy”, detalla la cantante. Otro tema de Free Baby se llama Cashcash, que significa “escondite” en dariya, e incluso el mismo título del proyecto hace alusión a un cántico infantil que le gustaba mucho cuando era pequeña. “Es un disco muy nostálgico que tira de la infancia para traerlo a tu persona actual”, cuenta.
La necesidad de decidir quién es también atraviesa su experiencia como artista queer. Restinga publicó en 2023 Abrazaditas, una canción que cuenta una historia de amor entre dos chicas. “Viviendo en España siento comodidad escribiendo de ciertas cosas. En el disco también compongo sobre cómo quiero a una persona y esa persona es una mujer. Estuve en noviembre del año pasado de gira en Marruecos y la canté”, afirma, aunque confiesa que no está segura de si el público siquiera llegó a comprender lo que contaba. “Obviamente, el miedo existe allí, y cuando voy tengo miedo y es algo muy serio. Mucha gente que se quiere ir es porque son personas queer y no pueden vivir allí como ellos quieren”, subraya.
Por su parte, Yassir dio sus primeros pasos lejos de los grandes estudios. Cuando quiso empezar a grabar, preguntó en uno cercano a su casa y descubrió que una sesión costaba 200 euros, una cantidad que no podía permitirse. Así que decidió aprender por su cuenta a través de tutoriales en internet. “Quería empezar a hacer música, así que opté por mirar vídeos de YouTube”, explica sobre aquellos comienzos, cuando aprendió a producir, grabar y crear sus propias canciones sin apenas recursos. Con el tiempo, Yassir ha encontrado su lugar en una industria en la que muchas veces el público conoce las canciones, pero no a todas las personas que han participado en su creación.
A él, sin embargo, no le preocupa demasiado ocupar un segundo plano. “Mi sueño al final siempre ha sido vivir de la música y hacer música”, comenta. Cuando trabaja con otros artistas, disfruta aportando ideas tanto en la composición como en el ambiente del estudio, sin reservarse sus propuestas por miedo a que otra persona se lleve el reconocimiento. Esa forma de entender su oficio también le ha llevado a valorar el trabajo en equipo: “Siempre he sido muy de ayudar y aportar y eso me ha llevado a donde estoy ahora”. Ahora, ambos tienen puesta la vista en el BIME Bilbao 2026, donde Restinga actuará en directo como parte del cartel de propuestas emergentes y Yassir será ponente en la charla Banger makers: el código del reggaeton contemporáneo, sobre la creación y composición de éxitos urbanos.
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