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¿Pagaremos por no esperar tres días para escuchar canciones nuevas? Así es el futuro que se ensaya en la India

Top de lo más escuchado en India en Spotify

Marta España

6 de octubre de 2026 22:02 h

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Tan solo un día después de que Universal tomara una de las decisiones más restrictivas sobre la música que controla este gigante internacional, sus acciones cayeron un 23% en la Bolsa de Ámsterdam, lo que se corresponde con unas pérdidas de 8.800 millones de euros.

El terreno para este banco de pruebas fue la India. Allí, desde el último día de julio de este año, las novedades de sus artistas más destacados estarían disponibles solo para suscriptores de pago durante tres días en las plataformas de streaming. El objetivo de Universal Music Group era frenar el descenso de sus ingresos por suscripción, que habían pasado de 7,9% del trimestre anterior al 6,7%, buscando más ingresos de quienes ya pagan y la conversión de quienes aún no lo hacen.

El streaming musical funciona con dos niveles desde el lanzamiento de Spotify en 2008, un esquema que YouTube replicó en 2018 con YouTube Premium. El gratuito, con publicidad y restricciones de uso; el premium, sin anuncios, bajo demanda y sin conexión. Hasta ahora la fecha de lanzamiento de las novedades discográficas era la misma en ambos. La ventana india, en vigor desde finales de agosto, introduce un cuarto valor diferencial: los que pagan tienen el privilegio de ser los primeros en oírlo, mientras que los que no pagan, llegarán tarde a ese lugar en el que todo el mundo quiere estar; la canción del momento, la última hora.

Universal no publicó una lista de títulos ni de plataformas. Spotify, que respondió a las preguntas de elDiario.es, pero optó por no atribuir sus respuestas a ningún portavoz, describe la medida como un programa piloto con artistas participantes: ninguna canción queda retenida de forma permanente y los temas en ventana siguen apareciendo en las listas editoriales y en las recomendaciones de los usuarios gratuitos.

Un banco de pruebas sin riesgo

Entre los primeros lanzamientos afectados figura No Formula, el mixtape del rapero de Nueva Delhi Raga, publicado en septiembre. Según Anurag Tagat, editor sénior de Rolling Stone India, “es un experimento. Lucian Grainge [CEO de Universal] dijo en la presentación de resultados que lo habían probado en China con resultados decentes, y esa es también la jugada con India”, explica, a las preguntas de elDiario.es. En India solo el 1% de la población paga una suscripción musical, el 93% de los oyentes utiliza servicios gratuitos y el 42% de quienes no se suscriben declara: “YouTube tiene toda la música que necesito y es gratis”, según un estudio de la Indian Music Industry y EY. La ventana alcanza también al YouTube gratuito, según Music Business Worldwide.

Leon Farrell, analista sénior de la consultora británica MIDiA Research y especializado en el estudio de los superfans, lo describe: “India es un mercado de prueba útil y acotado: su pequeña base de suscriptores limita el riesgo comercial. Pero sus precios y sus expectativas de música gratis lo convierten en un test imperfecto para occidente. Lo que se está probando es si la escasez puede convertir oyentes gratuitos en suscriptores”, dice en declaraciones a este medio.

Spotify planteó su nivel gratuito como alternativa legal a la descarga desde su nacimiento: todo el catálogo a cambio de publicidad, con la suscripción como mejora opcional. En España, el proceso fue tardío: el país figuró en la lista de vigilancia sobre propiedad intelectual de Estados Unidos hasta la ley Sinde de 2011, adoptó pronto el Spotify gratuito y mucho más despacio el de pago.

Las ventanas de pago tienen un precedente contractual: en abril de 2017, Spotify y Universal acordaron que los nuevos álbumes pudieran reservarse a los suscriptores durante dos semanas, si bien la cláusula apenas se utilizó. En India, la restricción deja de ser una excepción pactada disco a disco y se aplica de forma sistemática a los lanzamientos que selecciona el sello.

Un mercado saturado

Los ingresos de la música grabada en Estados Unidos crecieron un 6,9% en el primer semestre de 2026, hasta 5.970 millones de dólares (5.300 millones de euros), mientras que las suscripciones de pago aumentaron un 5,5%, según la RIAA: el crecimiento procede más de las subidas de precio que de nuevos abonados. Will Page, autor de Pivot y execonomista jefe de Spotify y de PRS for Music, rechaza, preguntado por elDiario.es, la lectura del agotamiento: “Sigue funcionando, sin duda. Funciona en mercados emergentes como India y en mercados consolidados como Estados Unidos, donde los ingresos crecen un saludable 7%. Los agoreros llevan prediciendo la desaceleración desde que empezó la década y siguen equivocándose”.

Farrell sitúa en esas cifras el regreso del windowing (las “ventanas de explotación”): “Vuelve como forma de elevar el ingreso medio por usuario y de convertir usuarios gratuitos en suscriptores, ahora que el crecimiento de los abonados de pago se frena. Los sellos siguen dependiendo enormemente de la suscripción premium, como demostraron los últimos resultados de Universal y la consiguiente caída de su cotización”. Sobre el límite del modelo, Page apunta que “el streaming reparte demanda, no la crea. No es un escenario en el que entras en El Corte Inglés y compras cinco discos en vez de tres: es una tarifa fija, y ni un céntimo más”.

El nivel superfán en Europa reuniría ventajas como entradas prioritarias, merchandising y lanzamientos anticipados. No hay precio confirmado, pero el rumoreado nivel de seis dólares puede funcionar si las ventajas compensan

Leon Farrell — Analista de la consultora británica MIDiA Research

El superfán —la minoría de oyentes que más escucha a un artista, compra su merchandising y acude a sus conciertos— es el objetivo declarado de la industria. Lucian Grainge, presidente y consejero delegado de Universal Music Group, la matriz mundial del sello, anunció en su mensaje de Año Nuevo de 2026 que trabajaba con las plataformas en “niveles premium mejorados para superfans”. Sobre un nivel superfán europeo, Farrell opina que “reuniría ventajas como entradas prioritarias, merchandising y lanzamientos anticipados. No hay precio confirmado, pero el rumoreado nivel de 5,99 dólares de Estados Unidos [5,33 euros] puede funcionar si las ventajas compensan”.

Mirando a China

La referencia de Universal es Tencent Music Entertainment, la filial musical del conglomerado tecnológico Tencent y principal operador de streaming de China. La compañía cerró 2025 con 127 millones de usuarios de pago, de los cuales 20 millones (el 15,7%) pertenecen a la categoría Super VIP, que cuesta unos 40 yuanes (5,30 euros) al mes frente a los ocho yuanes [un euro] de la tarifa estándar y da acceso anticipado a lanzamientos, entre otras ventajas. Grainge, al presentar la ventana india, afirmaba que China “ha mostrado qué es posible” y “muchos otros mercados de alto potencial lo harán también”.

Page piensa que “puedes comprar un billete de clase estándar o pagar más por ir en primera. ¿Qué te hace cambiar? En la música eran tres cosas: sin anuncios, bajo demanda y sin conexión”, señala. “Universal está añadiendo una cuarta, y me parece inteligente. En India hay muchísima gente en el embudo gratuito: hace falta algo más para que den el salto”, añade. Farrell distingue entre las herramientas y los hábitos: “Las propinas, los regalos y los pagos directos ya resultan familiares a muchos consumidores chinos. El oyente occidental está acostumbrado a tenerlo casi todo con una sola suscripción. Las mecánicas de Tencent se pueden transferir; el comportamiento, no”.

No vale para la piratería

Casi todos los analistas descartan que la ventana reactive la piratería. “La inercia sugiere que esperarán o, más probablemente, que acabarán pagando. Lo que la gente olvida de India es que ha vivido una silenciosa revolución de inclusión financiera: más de mil millones de personas tienen ya una cartera digital”, sostiene Page. Farrell coincide: “La mayoría de los oyentes casuales esperará tres días. Las subidas no autorizadas a YouTube o SoundCloud siguen siendo un riesgo, pero los sellos tienen hoy mejores herramientas para atajarlas. Si las ventanas son cortas y selectivas, pueden generar expectación en vez de piratería”.

La gente ha encontrado la manera de saltarse la restricción en India, con algún tipo de plugin o pirateando la música y subiéndola a distintos sitios para escucharla o descargarla, hasta que la encuentran y la retiran

Anurag Tagat — Editor de Rolling Stone India

Sin embargo, Tagat registra desde Bangalore una reacción ambivalente: “La reacción inicial ha sido de gente un poco contrariada por no poder entrar la primera en la música nueva de su artista favorito”, aunque las cifras de No Formula “han sido bastante decentes”. “La gente ha encontrado la manera de saltárselo, con algún tipo de plugin o pirateando la música y subiéndola a distintos sitios para escucharla o descargarla, hasta que la encuentran y la retiran”, añade. En las publicaciones del propio Raga, los seguidores le reprocharon no haber anunciado el disco “el día en que estaba disponible para todos y no solo para los premium”.

“La piratería y las descargas no autorizadas ya eran una preocupación antes del streaming, y las plataformas no han conseguido resolverla después de años atrayendo a millones de usuarios”, recuerda Tagat, que enmarca los atajos en un rasgo cultural: “A los indios les encanta su jugaad, una expresión para encontrar un resquicio con el que saltarse algo, así que puede que no funcione de forma hermética. YouTube puede ser el lugar donde existan esos atajos, al menos temporalmente”. Su balance: “Si los artistas acaban ganando más con ello, y no solo los sellos, es una victoria en un ecosistema donde solo una pequeña parte de los artistas ha ganado algo sustancial con el streaming”.

España, lejos del experimento indio

El mercado español de música grabada facturó 181,4 millones de euros en el primer semestre de 2026, un 11,6% más que un año antes. “España sigue teniendo un déficit de penetración de la suscripción”, señaló Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, en la presentación de esos datos.

Page descarta que el modelo indio se traslade: “España fue pionera del Spotify gratuito y tardía en el de pago, pero ahora la industria va a toda máquina. No creo que lo que ocurre en India vaya a pasar aquí: no lo necesita. España afronta un reto distinto, la glocalización: las listas las domina el castellano, pero cuesta romper con un artista español porque dominan los latinos. Taylor Swift tocó dos veces en el Bernabéu; Karol G actuó cuatro y quería una quinta”. Farrell prevé, en todo caso, “lanzamientos seleccionados y ventanas cortas, no una política general”.

Por primera vez, una gran discográfica utiliza de forma sistemática el calendario de lanzamientos como incentivo de pago dentro de un servicio de streaming gratuito. El regreso de la piratería a gran escala parece improbable; la reaparición de la escasez como instrumento comercial, en un modelo que se construyó sobre la abundancia, ya es un hecho.

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