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Cultura

DISCOS DE LA SEMANA

Estrella Morente reivindica la copla con "menos bandera, menos patria y menos himno"

Además de lo nuevo de Morente, comentamos los nuevos trabajos de Blanco Palamera, Dano, Sleaford Mods, Pony Bravo, la reedición del primer disco de Orfeón Gagarin y el recopilatorio Wire Recorded Pieces.

Estrella Morente

Copla
Concert Music
COPLA
7/10

Estrella Morente pone fin a cinco años de silencio discográfico con Copla, un disco en el que empezó a trabajar mucho antes junto a su padre, el enorme Enrique Morente, y que ahora ella dedica a su abuela Rosario. Un álbum en el que afronta el reto de interpretar canciones tan icónicas como Yo soy esa, Suspiros de España o ¡Ay pena, penita! De hecho, Estrella asegura haberse enamorado del género y de sus principales intérpretes, Lola Flores, Imperio Argentina, Concha Piquer o Juana Reina: "Todas ellas me ayudaron a entender que la copla era la vida misma".

Pero, por otra parte, Estrella reconoce las implicaciones que la copla tiene en un país como el nuestro, que inmediatamente identifica a estas canciones con regímenes políticos de infausto recuerdo o determinadas opciones políticas. Y, en ese sentido, Estrella ha abogado por huir de esas connotaciones reivindicando el valor de estas composiciones como mapas sentimentales de varias generaciones. "Mi música cada vez tiene menos bandera, menos patria y menos himno. Mi música viene del corazón y de los sentimientos" ha afirmado al respecto.

Su reivindicación del género popular por excelencia en nuestro país aleja a Estrella Morente de las formas flamencas que han caracterizado su carrera. Apoyándose en el productor Isidro Muñoz, que de alguna forma ha venido a suplir la irreemplazable ascendencia de Enrique Morente sobre este disco, Estrella se enfrenta a estas versiones interpretadas por una banda de música, con los vientos y las percusiones como protagonistas, en la más pura tradición española.

Sleaford Mods

Eton Alive
Extreme Eating / Popstock!
RAP-PUNK
7/10

La reciente disputa en redes sociales a cuenta de Idles, una de las bandas que más ruido (en el amplio sentido de la palabra) ha hecho en el rock británico en el último año, da buena cuenta del terreno que pisan Sleaford Mods.

El líder de los Mods, Jason Williamson, conocido por sus habituales salidas de tiesto y ácidas opiniones sobre otros músicos británicos, aseguraba hace unos días en un encuentro digital con los lectores de The Guardian que Idles "se han apropiado de la voz de la clase trabajadora", y que "la música no puede resolver los problemas, y la forma en que ellos pretenden hacerlo es un cliché, condescendiente, insultante y mediocre. En nuestro caso nosotros no somos abanderados de la lucha social, simplemente hablamos de aquello que nos rodea".

Las palabras Williamson, más allá de su acidez, son un perfecto compendio de lo que es y representan estos dos modernistas con espíritu punk y sonido a caballo del rap, la electrónica y el postpunk. En Eton Alive, su quinto álbum en los últimos cinco años, nada cambia especialmente con respecto a los precedentes. Si acaso las bases, esqueléticas, secas, cercanas al amateurismo, no suenan en general tan urgentes y frenéticas como en anteriores entregas. Pero la inquina en los rapeados de Williamson y su violenta amargura a la hora de relatar historias de parados y garitos de comida basura se mantiene intacta.

Como ocurría con The Fall, su referente más obvio, cabe preguntarse cuánto tiempo puede explotarse una buena idea antes de que termine por agotarse. Mark E. Smith hizo de ello su vida, y Sleaford Mods van camino de ello.

 

Blanco Palamera

Promesas
Raso Estudio
SOUL-POP
8/10

A la hora de hablar de este jovencísimo dúo compostelano formado por Manuel Blanco y Xoán Domínguez, resulta inevitable no acordarse de otros gallegos ilustres como Golpes Bajos. Como hicieron aquellos en el contexto de la Movida, Blanco Palamera se acercan a la música negra desde una perspectiva propia, que puestos a contextualizar hoy les situaría en el pelotón de cabeza del pop nacional más avanzado.

En su primer álbum, Blanco Palamera recurren a ritmos jazzies, guitarras sincopadas con estructuras funk y unos elegantísimos arreglos de viento marca de la casa (la producción la firman ellos dos). Es cierto que Manu Blanco no es un virtuoso como vocalista –por seguir con la analogía, tampoco Germán Coppini era un intérprete especialmente dotado en ese sentido-, algo que se hace evidente entre tanto falsete y giro vocal.

Pero eso no es un hándicap para convertir esta colección de canciones en uno de los álbumes más interesantes publicados en España en los últimos meses, con un arranque especialmente demoledor formado por sus dos mejores temas: la bailable Sola con mi voz y Aquí, que acerca la sensibilidad de la bossa nova a la música urbana actual.

 

Dano

Istmo
Ziontifik
RAP
7/10

Desde su aparición en la escena con solo 17 años, Dano no ha sido un artista demasiado prolífico, lo que convierte cada nuevo lanzamiento del madrileño en un pequeño fenómeno dentro de la escena del rap en castellano. Porque Dano, junto a sus socios de Ziontifik, fue a su manera un pionero, uno de los artistas que como Agorazein o Urano Players hace algo más de una década comenzó a cambiar la cara del rap en castellano tal y como lo habíamos conocido hasta entonces: de la dictadura del hardcore a sonidos más ricos y sofisticados, acordes a las tendencias del género fuera de nuestras fronteras.

En ese sentido, Dano se ha convertido con el paso del tiempo en un istmo, ese accidente geográfico al que hace referencia el título del disco y que en esencia sería esa franja de terreno estrecha que une dos territorios alejados entre sí. Dano no ha hecho la transición a los nuevos sonidos urbanos como, por ejemplo, C. Tangana, aunque su forma de producir sigue demostrando una inquietud que va un par de pasos más allá de buena parte de la mayoría de los clásicos del rap español.

Nocturnas y ligeramente jazzisticas, estas canciones levantadas con colaboraciones de su inseparable Elio Toffana, Rels B, H Roto o Israel B, entre otros, ahondan en el peculiar universo lírico de Dano entre referencias cinematográficas y una mirada doméstica, ajena a los tópicos del género.

 

 

Orfeón Gagarin

Orfeón Gagarin
Verlag System
EXPERIMENTAL
7/10

El sello valenciano Verlag System reedita en vinilo el primer disco de Orfeón Gagarin, el proyecto más conocido del no-músico Miguel Ángel Ruiz. Publicadas originalmente en 1986, estas trece canciones –en su momento sólo diez habían visto la luz en la cinta original- supusieron una piedra de toque para la electrónica de corte experimental que tuvo numerosos adeptos en aquellos años en nuestro país. Solo hay que atender a recopilatorios recientes como el segundo volumen de Interferencias (Munster, 2018) o Crónica negra (Geometrik, 2018) para comprobar la pujanza de un género que tuvo en el francotirador madrileño a una de sus figuras destacadas.

Frente a otros compañeros de generación, la peculiaridad en la música de Orfeón Gagarin consiste en su combinación más o menos caprichosa de sonidos industriales, estructuras repetitivas cercanas al minimalismo, samples tomados en sus viajes por el mundo y puntuales incursiones en la música ambiental -Miguel Angel Ruiz nunca dudó en señalar a los correos cósmicos alemanes como su principal fuente de inspiración-. En lo que es un pedacito de Historia de la música de riesgo producida en nuestro país.

 

Pony Bravo

Gurú
Telegrama
PSICODELIA
8/10

Tras un largo silencio de seis años Pony Bravo están de vuelta con su cuarto disco, el más críptico de cuantos han publicado hasta la fecha. Una vez más los sevillanos se lo montan por su lado, autoeditándose y también autoproduciendo estas once canciones -con una versión alternativa de La Yerba Mala- entre las que encontramos los tres temas que la banda ya avanzó hace aproximadamente un año. La sensación pues es que Pony Bravo han trabajado durante mucho tiempo en un disco que potencia el carácter psicodélico que siempre ha tenido la música de la banda.

En realidad, los elementos que les habían caracterizado vuelven a definir y hasta a multiplicarse en un disco que opta por un sonido menos directo y en el que una base rítmica de corte dub fija las bases para que los teclados de Daniel Alonso potencien la sensación de irrealidad con diferentes capas de texturas.

El absurdo y el peculiar sentido del humor que siempre ha caracterizado sus letras vuelve a colisionar con los puntuales homenajes a sus héroes (en ese trip delirante a base de juegos de palabras que es Piensa McFly, por ejemplo) y una ácida y hasta despiadada crítica de la sociedad actual ("Siempre habrá tontos votando PSOE / qué buen negocio ser de centro / qué mal asunto ser honesto / Admiro a Albert Rivera porque es un ganador / él me mantendrá en mi zona de confort / Dinero ven a mí, no me abandones", cantan en Relax y Rolex). Pony Bravo en su estado más puro… y puto.

 

VV.AA.

Wire Recorded Pieces
Sound Miracle
PROTO-ELECTRÓNICA
7/10

Con el subtítulo de Precocius Noise and Early Electronica Pt. 2 ve la luz esta segunda entrega de la serie que el sello madrileño Sound Miracle dedica a los pioneros de la música electrónica. En esta ocasión los trece temas seleccionados cubren un rango que va de 1921 a la década de los sesenta, y creadores procedentes de lugares tan dispares como Egipto, EE UU, Hungría, Dinamarca, Alemania, Italia, Suecia, Francia y la extinta URSS.

Entre ellos algunos nombres esenciales como el padre de la música concreta Pierre Henry, el visionario productor pop británico Joe Meek o el reverenciado György Ligeti, pero también un puñado de nombres no tan evidentes para el no iniciado en la materia. Como por ejemplo la pianista alemana Johanna M. Beyer, cuya encantadora pieza Music of the Spheres (1938) abre el disco y aporta razones para entender por qué hoy, tras décadas de desconocimiento de su obra, se la considera una de las precursoras del movimiento minimalista.

También los curiosos experimentos sobre la reverberación que firma el soviético emigrado a EEUU Vladimir Ussachevsky. O los trabajos a partir de las interferencias y que se convierten en tratados sobre el ruidismo de Giselher Klebe y Velimir Khlebnikov.

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