ENTREVISTA AL BIÓGRAFO DE NIRVANA

El verdadero testamento de Kurt Cobain

Sesión de fotos para el disco 'Nevermind' de Nirvana

En octubre de 1992 Courtney Love llamó por teléfono al periodista neoyorquino Michael Azerrad para pedirle que escribiese un libro sobre Nirvana. Kurt Cobain se sentía acorralado y necesitaba que alguien explicase al mundo que, a pesar de ser un yonqui, no era un monstruo. Y, sobre todo, que podía ser un buen padre. Se trata de una época en que la mayor estrella del rock del momento tenía que presentar tests de orina para demostrar ante las autoridades estadounidenses que podía mantener la custodia de su hija. Azerrad aceptó el encargo y al cabo de un año publicó Come as you are. The story of Nirvana. Seis meses después, Kurt se suicidaba y Azerrad caía en una larga depresión.

Kurt antes de Kurt Cobain: nació para romper todos los moldes y murió destruyendo los suyos

Kurt antes de Kurt Cobain

Este otoño se ha publicado en España la traducción de uno de los libros de rock más descarnados, sinceros y reveladores jamás escritos. Un volumen redactado en plena nirvanamanía que describe con todo lujo de detalles el disfuncional contexto en el que crecieron Kurt, Krist Novoselic y Dave Grohl, así como la aparatosa cadena de obstáculos que precipitaría su final. De hecho, a lo largo de sus casi 500 páginas, aparecen muchas de las reflexiones que Kurt redactaría meses después en su carta de suicidio. En cierto modo, Come as you are. La historia de Nirvana es un testamento en vida de Cobain. Su notario sería Michael Azerrad, aunque por aquel entonces apenas podía intuirlo.

¿Qué impresión tenía sobre Kurt Cobain antes de entrevistarlo para el reportaje que ocuparía la portada de Rolling Stone en abril de 1992?

Las noticias que circulaban sobre él eran muy vagas. Había una sensación generalizada de: ¿quién es este tipo? Sabíamos que destrozaba sus guitarras, que era capaz de gritar en el tono adecuado, que escribía canciones impresionantes y que se rumoreaba que consumía heroína. Eso es todo lo que sabía.

Por entonces habría entrevistado ya a decenas de estrellas del rock. ¿Qué le hizo empatizar con él de una forma tan inmediata?

Cuando entrevisto a músicos o incluso cuando conozco a gente, tiendo a percibir puntos en común. Creo que he encontrado puntos en común con casi todas las personas que he conocido en mi vida. Pero Kurt y yo teníamos coincidencias muy concretas: los dos éramos hijos de padres divorciados, éramos bajitos para nuestra edad, sensibles, melancólicos, crecimos con Kiss, Cheap Trick y Black Sabbath… Aunque, claro, estos datos podrían describir a decenas de miles de chavales de nuestra generación. La entrevista derivó hacia temas personales y cuando él comentaba algo de su infancia, yo decía: "¡A mí también me pasó eso!". O si yo explicaba algo, él respondía: "¡Igual que yo!". La entrevista tomó esa dirección porque había algo realmente profundo y lleno de emoción en su forma de cantar y yo pensaba que todo esto debía provenir de algún lugar. Por eso le pregunté dónde había crecido, cómo fue su infancia…

Tras aquella entrevista, solo coincidiste con Kurt una vez más en el festival de Reading de ese año antes de que le llamase para proponerle escribir una biografía de Nirvana. ¿Qué cree que quería Kurt de usted? Parece que la decisión de hacer este libro fue más de Kurt que suya.

Bueno, yo tuve que aceptarla y para eso tuve que aclarar algunos puntos cruciales. Uno fue que yo tendría control absoluto sobre con quién hablaría y sobre lo que escribiría. Y otro fue que esta biografía no sería autorizada. Dejé muy claros estos dos puntos en aquella primera conversación. Autorizado es un término muy concreto que significa que el sujeto de la biografía tiene control sobre el manuscrito. Y Kurt accedió. Me dijo: "Por supuesto que no tiene que ser una biografía autorizada. Eso sería demasiado Guns N’Roses". Entonces acepté y, de hecho, Kurt me dijo que si tenía dificultades para hablar con alguien, que se lo dijese y él intercedería. No hubo temas vetados ni preguntas prohibidas. Solo me dijo: "Di la verdad. Con eso ya será mejor que todo lo que se ha escrito".

Le dije a Kurt que tendría control absoluto y que no sería una biografía autorizada. Él me dijo que por supuesto que no sería una biografía autorizada, que eso sería demasiado Guns N’Roses

Ya, pero ‘la verdad’ es un concepto demasiado abstracto. Es evidente que Kurt necesitaba que alguien explicase su vida. ¿Por qué?

Porque se estaba escribiendo mucha ficción sobre él. Muchas incorrecciones en prensa sensacionalista e incluso en revistas musicales. El contexto de su petición es que el Gobierno había retirado la custodia del bebé a Courtney y Kurt en parte por lo que se dijo en un artículo de Vanity Fair que yo considero bastante dudoso. Él creía que sería beneficioso que se escribiera algo cierto sobre su vida. Esta era su apuesta. Había consumido drogas, había protagonizado actos vandálicos, pero era un tipo dulce que amaba a su mujer y a su hija. Esto es lo que esperaba que emergiese en el libro. Básicamente, quería explicar que no era un monstruo, que era una persona normal. Yo llevaba años escribiendo en Rolling Stone sobre bandas alternativas y me había esforzado en ser preciso y no volcar mis prejuicios en los artículos. Tal vez Kurt percibió eso.

El libro se publicó en octubre de 1993. Tuvo solo un año para documentarse y redactarlo. ¿Quién marcó una fecha de entrega tan salvaje?

La idea era publicarlo coincidiendo con el lanzamiento de In utero. Parecía un buen plan y acepté. Entrevisté a unas 80 personas, viajando de Seattle a Nueva York y también a Los Ángeles… ¡Y lo hice en nueve meses! ¿Sabes que las perlas de las ostras se forman a partir de un grano de arena que penetra en su interior? El primer grano de arena del libro fue la primera entrevista que hice a Jack Endino, el productor de Bleach. Él me dijo exactamente cuánto costó el disco: 606,17 dólares. A partir de ahí empezó a cobrar forma el libro.

Me he dado cuenta de la cantidad de cosas que Kurt se inventó [para el libro] pero te costará encontrar una estrella del rock que no se invente cosas

Queda claro que fue una gran decisión publicarlo tan rápido. Y aún así, el libro profundiza mucho en todos los aspectos: la infancia, Aberdeen, las dolencias estomacales, las canciones, las relaciones internas... Sobre la infancia de Kurt, es sabido que era hijo de padres divorciados y que dio muchos tumbos de casa en casa. Pero eso de que llegó a dormir bajo un puente, que alguna vez comió lo que pescaba en el río...

No estoy tan seguro de que estas historias sean reales. Acabo de terminar un libro de anotaciones sobre Come as you are. He releído el libro y me he dedicado a añadir comentarios, correcciones... Y conforme ahondaba en el original me fui dando cuenta de la cantidad de cosas que Kurt se inventó. Pero te costará encontrar una estrella del rock que no se invente cosas. Fíjate en Bob Dylan, presentándose como un vagabundo cuando era un niño bien de Minessota.

Es abrumadora la cantidad de detalles que aportan tanto Kurt y como Courtney sobre su adicción a las drogas. El primer día que se chutaron, nombres de fármacos, presupuesto diario para drogas, sensaciones en las etapas de desintoxicación y todo tipo de detalles sobre el caos, la suciedad, las mantas quemadas… ¡Lo explicaban todo sabiendo que la custodia de su hija estaba en juego! ¿Por qué fueron tan sinceros?

Kurt quería dejar muy claro que no pretendía animar a la gente a drogarse. Él era consciente de que los chavales copian a las estrellas del rock y no quería que les pasase eso. Pensó que si explicaba lo desagradable que es ser un adicto a las drogas, persuadiría a otros de hacer lo mismo. La única manera de ser creíble en este asunto es ser muy franco.

La otra opción es mentir.

O decir vaguedades. Pero si eres muy específico y te explicas de forma muy vívida y creíble es como transmites el impacto real de una situación como esa.

El libro expone escenas y detalles muy concretos sobre cómo se fue agrietando el grupo: desde la boda de Kurt y Courtney en Hawai a la que Krist ya no asistió hasta la falta de comunicación interna que convirtió las giras en un infierno, pasando por la disputa por el reparto de regalías. El libro parece un manual sobre cómo joder un grupo de rock.

No es lo que yo pretendía, pero cada lector puede extraer su conclusión. Hay grupos como REM y U2 que reparten los derechos de autoría entre todos los miembros toda su carrera, independientemente de quien haya compuesto las canciones. Y se mantienen activos mucho más tiempo. Ahí hay una lección.

A veces pienso que Kurt tal vez también pretendía esto cuando te encargó el libro: explicar cómo se destruye un grupo. Exponer todos los errores por si a alguien le pudieran servir de guía en el futuro. En ese sentido, también veo Come as you are como un testamento de Kurt.

Ahí tal vez yo tenga algo que ver porque siempre me ha interesado este tema. En mucho de lo que escribo doy importancia a la dinámica interna de los grupos. Porqué funcionan o porqué no. Y a menudo, estos motivos no tienen nada que ver con lo musical. El libro se subtitula La historia de Nirvana y parte de su historia es cómo interaccionan entre sí sus componentes; qué los mantiene unidos. Ahondé en eso porque es un tema que me interesa. Y Kurt, en particular, respondió con mucho agrado porque, al fin y al cabo, era la clave del libro. Kurt tenía que ser sincero y el libro, en su conjunto, tenía que ser creíble para que cualquier parte del libro, cualquier aspecto por separado, también fuese creíble.

Semanas atrás publicó un artículo en The New Yorker sobre tu relación con Kurt. Allí explicaba que el día que le hizo esa entrevista para Rolling Stone tuvo la sensación de que moriría joven. ¿Por qué? ¿Lo veía demasiado frágil? ¿Lo vio muy ido? ¿Acaso sintió que no era consciente de lo imposible que era ganar ciertas batallas?

Dave Grohl dijo también que tenía esa sensación. Y Courtney también lo dijo. Hasta la madre de Kurt llegó a decir que le sorprendería que su hijo llegase a los 30 años. Es muy bestia que una madre diga esto, pero lo dijo. Mucha gente lo percibía. Yo no puedo explicar por qué sentí eso. A veces ves a alguien por primera vez y te enamoras. Y tampoco puedes explicarlo. Aquel día sentí que Kurt no viviría muchos años. Fue una sensación. Pero la percibí claramente.

Hasta la madre de Kurt llegó a decir que le sorprendería que su hijo llegase a los 30 años. Es muy bestia que una madre diga esto

Cuando lanzó la biografía, Nirvana aún no habían grabado MTV. Unplugged in New York. ¿Qué puede contar de aquel disco? En ese directo sobrevuela mucho la idea de la muerte: en las versiones de los Meat Puppets, en las velas negras y lirios que decoraban el escenario...

Estaban muy excitados ante la grabación. Pero muy nerviosos. Nunca habían tocado esas canciones a volumen tan bajo y ese es el examen clásico para las buenas canciones. Si las tocas con una guitarra acústica, ¿serán aún buenas? No estoy seguro de que sea un examen válido, pero de eso iba el proyecto unplugged. Estuvieron ensayando en Nueva Jersey y por lo que me comentaban no se sentían muy seguros. Las dudas solo se desvanecieron en el escenario. La presión del momento, los focos, el público, las cámaras… Eso les hizo concentrarse y creo que esa noche hubo magia. Ellos también lo notaron. En la fiesta posterior, Krist y Kurt estaban muy contentos. Fue un triunfo. Ni ellos ni el público estaban seguros de que pudiera ser un gran éxito. Pero sin duda lo fue.

¿Cómo supo que Kurt Cobain había muerto?

Estaba en el mismo lugar desde el que estoy respondiendo tu pregunta: en el despacho de mi apartamento. Sonó el teléfono. Era alguien de la CNN. Me dijo que habían encontrado un cuerpo sin vida en la casa de Kurt Cobain de Seattle, pero que todavía no estaban seguros de si era él o no. Yo sí lo sabía.

¿Qué hizo los siguientes cinco minutos? O cinco horas.

No lo sé. No lo sé. Es un vacío que tengo.

Y luego llegó la depresión.

Sí. Cuando muere alguien de tu entorno cercano, tiendes a preguntarte qué podrías haber hecho. Te arrepientes de cosas y tiendes a torturarte con eso.

Había entrevistado a muchas personas de su entorno. ¿Compartió esos sentimientos, esa sensación de culpabilidad, con alguna de ellas?

Mmmm… No. Vivo en Nueva York y la mayoría de entrevistados viven en Seattle y Los Ángeles. Es una buena pregunta porque durante años no tuve a nadie con quien compartir estos sentimientos y es muy probable que por eso me resultase tan duro superar su muerte. Hace dos años cené con el técnico de guitarras de Kurt: Earnie Bailey, un tipo muy afable. Fue una cena muy agradable y beneficiosa para el alma. Hubiésemos tenido que cenar juntos mucho antes.

Pero, ¿está diciendo que desde que publicó Come as you are no ha vuelto a hablar con Courtney, Krist, Dave…?

Sí, pero no sobre el suicidio de Kurt. Es demasiado intenso. Parece más útil afirmar la vida que cebarse en la oscuridad. La última vez que hablé con Krist fue cuando Post Malone publicó unas versiones de Nirvana en la red [se refiere al concierto casero que el cantante estadounidense retransmitió vía streaming durante la pandemia]. Nos mandamos mensajes por Twitter y lo pasamos de muerte. Krist estaba entusiasmado. Los dos pensábamos que era lo mejor que se había hecho jamás sobre Nirvana. A Kurt le hubiera… Era una afirmación de la vida. Aquellas versiones nos recordaron de qué iba Nirvana. Nirvana era una manera de transformar el dolor en felicidad. Kurt me explicaba que cuando le desaparecía más claramente el dolor de estómago que lo torturaba era tocando en directo. Creo sinceramente que la música de Nirvana tenía ese efecto en la gente. Curaba el dolor. No tanto el físico, como el emocional. Te sentías aliviado. Eso es maravilloso y esa es la sensación más duradera que permanece en la gente.

Pasó años sin ganas de escribir nada hasta que en 2001 publicó Nuestro grupo podría ser tu vida, un libro sobre bandas de rock alternativo estadounidense (Black Flag, Minor Threat, The Replacements, Hüsker Dü, Sonic Youth…) de las que decidió explicas su historia justo hasta que dieron el gran salto. ¿Fue su reacción ante el amargo final de Nirvana lo que le llevó a no centrarse en la época de más éxito de esos grupos?

No es que no quisiera escribir sobre la etapa final de esos grupos, sino que cuando un grupo ficha por un sello multinacional todo cambia. Aquel libro habla de un puñado de bandas del rock alternativo de los años 80, cuando el rock alternativo era una comunidad. Esos grupos se apoyaban porque lo necesitaban. No tenían las herramientas de que disponen los grupos de las multinacionales y tenían que cooperar. Una vez fichas por una multinacional, tiendes a abandonar la cooperación y a quedar ligado a tu empresa corporativa. Eso pasó con Nirvana. Formaban parte de esa comunidad y aprendieron mucho de las bandas con las que interactuaron en esa época. Cuando ficharon por Geffen, Kurt tuvo mucho interés en mantener ese vínculo. Era muy importante para él en lo personal y en lo artístico. Escribí Nuestro grupo podría ser tu vida como una precuela de Come as you are. Esos grupos crearon el contexto para que Nirvana existiera. Y ese contexto no fue solo musical, sino también en términos de comunidad. Ese libro es también mi manera de cerrar esa época oscura en la que me vi metido tras la muerte de Kurt. Es un homenaje a esa escena y también a él.

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Publicado el
9 de octubre de 2021 - 21:06 h

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