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Vicky Peña y Mario Gas, duelo de titanes en escena al servicio de O'Neill

EFE

"Lágrimas y sangre", con estas palabras definió Eugenio O'Neill su estado de ánimo al escribir "El largo viaje del día hacia la noche", la obra cumbre del autor estadounidense, que van a interpretar dos titanes de la escena, Vicky Peña y Mario Gas, dirigidos por Juan José Alfonso.

Un montaje, que se estrena el próximo día cuatro en el Teatro Marquina, en versión de Borja Ortiz Gondra, y con Mamen Camacho, Juan Díaz y Alberto Iglesias que completan el elenco de esta obra, que mete el bisturí en el alma humana de una familia que mira sin veladuras su imposibilidad para quererse y el mucho rencor y dolor acumulado. Una familia, que, por otra parte, podría ser cualquiera.

Y los actores que darán vida en escena al padre y a la madre de esta familia son dos grandes del teatro: Vicky Peña y Mario Gas, quienes han sido pareja en la vida real y han compartido escena en varias ocasiones, pero nunca con un papel tan grande.

"Para mí esta obra es un placer, una satisfacción, un susto, una alegría por tener entre las manos a un personaje tan bonito", dice a Efe Peña, una de las actrices más completas y respetadas de este país, cuyo último papel fue dar vida a María Moliner en "Dicionario" y otro de los más elogiados "Sweeney Todd".

Mientras que para Mario Gas, actor y director- dirigió el Teatro Español durante ocho años- tras su interpretación de Julio César, dirigida por Paco Azorín, vuelve a colmar su apetito de actor con una obra que es para "relamerse de gusto".

"Tiene de todo, complejidad y dificultad pero es un personaje muy atractivo para un actor, primero por la satisfacción que da y después porque el equipo que tiene este montaje, tanto la dirección como con el resto de los actores, es un equipo fastuoso", subraya Gas.

La obra está ambientada durante un único día del verano de 1912 en el hogar de los Tyrone. Y comienza cuando la madre, Mary, regresa a casa tras un tratamiento por su adicción a la morfina y allí se encuentra con su marido James y sus dos hijos, Jamie de 33 años y Edmund de 23.

A partir de ese momento, las relaciones de una familia aparentemente estructurada, solo aparentemente, saltarán por los aires.

Una lucha sin cuartel entre cuatro personajes humanos y desgarrados que dan vida a un texto básicamente autobiográfico del premio nobel de literatura, escrita entre 1941 y 1942, y quien no quiso se publicara hasta pasados veinte años de su muerte.

Sin embargo, fue la mujer de O'Neill, quien dio permiso para que la obra se montase y se hizo por primera vez en 1956 en el Dramaten de Estocolmo.

"Esta función es tremenda porque hay mucho dolor y mucha compasión sobre una familia con una imposibilidad de ser cada uno lo que quieren ser, con todo su lamento arrastrándose y con todas las interacciones de querer quererse y no poder", subraya Mario Gas, que destaca el lujo que es trabajar con Vicky Peña.

"A mí -dice Peña- me conmueve mucho el mundo que trasluce. O'Neill conjuga sus fantasmas durante años y da vueltas a unas situaciones que él ha vivido. Es básicamente autobiográfica y un ajuste de cuentas con su pasado. Elabora, enamora, sintetiza, llena de dolor, de verdad, de poesía ese momento de su visa", matiza.

Para el director del montaje, Juan José Alfonso, llevar a cabo esta obra, "símbolo del teatro americano y del mundo que inaugura una época de hacer teatro y escruta lo más oculto del alma humana, es un lujo y más con unos actores así de tanta calidad y creatividad".

"Ha sido fácil dirigir a dos actores enormes, pero también a toda la compañía por su calidad y creatividad. Vicky es una gran maestra del teatro. Es inconmensurable, es pura perfección, y Mario igual, como enorme director que es ha sido un placer dirigirle y se ha entregado por completo, precisa Juan José Alfonso, quien añade que se ha hecho una revisión intensa del texto.

Todos ellos destacan la importancia de poner en escena este texto que solo se ha representado cuatro veces en España.

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Publicado el
2 de septiembre de 2014 - 19:02 h

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