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Fani Grande: "Las personas que defienden que las mujeres somos objetos y mercancías son las que utilizan la palabra feminazi"

La escritora estrena sección en la radio pública valenciana para hablar de feminismo y empoderamiento de las mujeres, sin dejar de lado el papel masculino: "La lucha por la igualdad si no es de la mano de los hombres no va a poder lograrse"

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La periodista Fani Grande en À Punt radio

La periodista Fani Grande en À Punt radio

Fani Grande es guionista, escritora y especialista en medios de comunicación, entre otras cosas. Comenzó a escribir sobre igualdad -y contra las desigualdades- a principios de los noventa. Más adelante dio el salto a la blogosfera con El fémur de Eva, convertido en libro en 2014  por la editorial Cientocuarenta, siguiendo la misma temática. Ahora, la escritora recoge el encargo de À punt para elaborar en la radio una sección semanal sobre el empoderamiento de la mujer, bajo el nombre A Cau de Dona. "Son temas -lamenta- que ya deberían estar superados". Pero la realidad diaria es la de la violencia machista y la discriminación, lo que hace necesarios estos espacios. 

Antes de comenzar la entrevista quiere dejar algo claro: "Yo ni soy activista ni experta en feminismo. Esos títulos no me corresponden.  M e gustaría llevar a la radio contenidos feministas y ser enlace entre estos y la audiencia".

Pregunta: En primer lugar, quería pedirle que nos hablara un poco de su sección en el magacín de 'Al ras'

Respuesta: Es una propuesta que me hizo la dirección de À Punt para hacer una sección fija sobre feminismo e igualdad. la estructura la dejaron a mi juicio, para que trasladara el Fémur de Eva a la radio. Propongo bloques de tres o cuatro temas semanales para que ellos busquen contenidos que se adapten, pero la elección de los temas es mía. Voy acompañada de una mujer experta en el ámbito que vamos a tratar. En el último programa, por ejemplo, queríamos desmitificar a ‘Adeenius’, el dios machista de las tareas domésticas -ríe-; así lo presentamos. Vino Conchi Rubio, experta en biotecnología, para explicar la parte científica. La conclusión era que los hombres no tienen ningún impedimento genético para realizar las tareas domésticas, que el machismo no está en los genes, si no que es aprendido. Con este tono y de forma didáctica queremos ir al fondo de la cuestión, a desmitificar temas que ya deberíamos tener claros, que el machismo ha vuelto a inocular.

¿Es una especie de introducción al feminismo?

Más que una introducción, es un intento de revisitar el feminismo desde una perspectiva actual. Tener claro que  no está todo conseguido, que queda mucho por hacer, que hasta el 2025 no nos equipararemos en salario a los hombres… Y lo más dramático, que es que las mujeres estamos siendo asesinadas. Si no nos estuvieran asesinando, pues bueno… pero hay muchísimos casos de violencia de género, que tienen que ver con no haber entendido que la igualdad es un derecho.

¿En qué situación cree que se encuentra el movimiento feminista y los derechos de las mujeres en España?

Bueno, en el análisis que yo pueda hacer como escritora, como feminista… Hay una parte, a nivel de imagen, donde parece que las mujeres están muy empoderadas y no es así. Hay una especie de espejismo que puede hacer que las generaciones más jóvenes piensen que está todo conseguido porque no tenemos que pedir permiso para ir a votar, para sacarnos el carnet de conducir. Hay libertad, eso es cierto, pero no hay igualdad. No se dan cuenta de que muchas de las luchas que consiguieron se han atenuado; las mujeres no llegamos a los puestos de dirección, no cobramos lo mismo, no tenemos una imagen digna en los medios de comunicación… Evidentemente se ha avanzado, pero la ley de 2004 no está del todo implementada. Falta verlo en la realidad del día a día  y que notemos las mujeres que formamos parte del todo.

¿Cree que la sensación de empoderamiento es superior al empoderamiento real?

Sí. Por ejemplo, que la editorial Merriam-Webster haya elegido feminismo como palabra del año puede generar muchos titulares y una buena impresión. Contrapónlo a que durante el resto del año tenemos atribuidas más del 70% de las tareas domésticas. Igual que se informa de que hay muchas denuncias falsas y son una parte ínfima, que no llegan al 0’1%. Parece que tenemos mucha libertad, pero en la praxis, en el día a día, no tenemos ni esa plena libertad ni la capacidad de ocupar ese espacio al que tenemos derecho.

Mediáticamente, ¿cuál cree que es el espacio del feminismo?

Pues… por eso acepté esta sección, porque creo que tiene que tener más presencia. Necesitamos espacios donde se hable de igualdad, de diversidad, donde se dé voz a toda esa diversidad existente bajo el paraguas del feminismo.

¿No corremos el riesgo de que a las mujeres nos dejen espacios para hablar sólo de temas ‘de mujeres’?

Es que yo no quiero que me llamen solo para hablar de temas de mujeres. El feminismo habla de temas del colectivo feminista, pero yo quiero que las mujeres formen parte del debate público para hablar de terrorismo, de política, de empresa, de educación… que estamos en los espacios públicos en los que no estamos y a los que nunca se nos ha incorporado de pleno derecho. Si no estamos en los espacios de dirección, no podremos empezar a tomar decisiones desde el punto de vista de la igualdad. Yo cuando enchufo la tele, veo que los que analizan la igualdad son hombres; en la radio, las voces hegemónicas son masculinas; en los medios de comunicación, los directivos son hombres… Y, de vez en cuando, de manera anecdótica, se hace una entrevista a una mujer porque es directora de IBM. Yo quiero que eso deje de ser noticia.

Ha sido el año del #metoo, del #yotecreo y del ‘hermana, no estás sola’... ¿Se nota un aumento de la sororidad?

Yo creo que hay una consciencia más asentada de que hay que denunciar. Las mujeres en este momento reconocen algo que no se identificaba. En los datos de la fundación Anar, ha subido de un 51% a un 65% a cifra de mujeres que reconocen un maltrato. Pero el 60% de os adolescentes no son conscientes de que sufren violencia machista porque es psicológica: el control del whatsapp, del móvil, el 'no hagas esto'… En el momento en el que las mujeres lo identifican como violencia, son más capaces de denunciar. En el momento en el que alguien ha señalado a un productor de Hollywood, han ido un montón detrás, que estaban aterrorizadas, porque encima se les cuestiona.

Se cuestiona a una mujer cuando denuncia; sin embargo, si dice que la denuncia es falsa, sí se la cree…

Igual que cuando alguien dice que le han robado en casa todo el mundo le cree. Si dices que te han violado, te mirarán el largo de la falda. Y se cuestiona hasta el último momento si ha habido consentimiento. Por eso a muchas les cuesta denunciar… De alguna manera, es ejemplar que denuncien mujeres con voz y con imagen. Cala en el resto y les da fuerzas.

¿Por qué a las mujeres es al único colectivo que se compara con los nazis?

¿De dónde sale la palabra feminazi? De un esfuerzo machista por denigrar las luchas de las feministas. Es un insulto total. Las personas que defienden que las mujeres somos sus posesiones, objetos y mercancías son las que utilizan la palabra feminazi para deslegitimar la lucha. Y también creo que para dañar al colectivo, porque las feministas no luchan en contra de los derechos de los hombres.

¿Cree que el empoderamiento femenino asusta a algunos hombres y de ahí viene ese rechazo?

Es que hay muchos hombres feministas, aunque tienen más voz los que no lo son. Y esta lucha por la igualdad, si no es de la mano de los hombres, no va a poder lograrse. Venimos de una sociedad donde la mujer estaba bajo el paraguas del control y del dominio masculino. Eso ha cambiado porque hay mujeres que han luchado por el derecho al trabajo, al aborto, que han dejado el hogar, se han emancipado...

Si los hombres no empiezan a aprender y a educarse en emociones, tendremos gente que nos llame feminazis y gente que nos asesine porque no soportan que una mujer decida qué hace con su vida. ¿Por qué asesinan a las mujeres que se quieren separar? Porque no soportan que gestionen su vida sin ellos.

Estos asesinatos y agresiones tan brutales como las que hemos visto los últimos meses ¿Son respuestas a las crecientes reivindicaciones femeninas?

Creo que tiene dos vertientes: una respuesta a la incapacidad de gestionar una relación de igual a igual y que en el fondo hay una fuerte intolerancia a la frustración. Creo que se nos debe educar en emociones desde niños. Un hombre que mata a su mujer no es un loco, es alguien a quien le falla la empatía y la gestión emocional; entre sentirse frustrado sin ella y matarla, elige matarla. Tampoco es un hombre normal; un hombre normal no asesina a su pareja y ha mostrado muchos síntomas antes. Hay que enseñar a detectarlos y evitar la complicidad entre machistas.

¿Qué papel deberían tener los hombres en el feminismo?

El que están teniendo los hombres feministas: estar involucrados. No ser cómplices del machismo. Trabajar en su ámbito. No tolerar entre ellos a los 'machirulos', a quienes hacen exhibición y alardean de su poder sobre las mujeres. Si la sociedad está formada por hombres y mujeres, no quiero excluir a los hombres.

El movimiento feminista está en constante crítica y revisión de los postulados. ¿Cree que ese debate constante se utiliza desde fuera para buscar una división?

Esta es la historia de siempre. A los hombres les interesa mucho que las mujeres no nos llevemos bien. Esa no es la verdad de las mujeres. No habría solo en Valencia ciento y pico asociaciones feministas, no saldrían cada domingo a la plaza del Ayuntamiento... No se conseguiría lo que se ha conseguido. Al patriarcado rancio le gusta mucho etiquetarnos así. El feminismo es rico y tiene diversidad: el afroamericano, el ecofeminismo, el feminismo trans... Y todas las sensibilidades van de la mano.

No sé si ha seguido el debate que se ha creado en torno a Barbijaputa por no mostrar su rostro en público ¿Cree que es igual de válido el activismo desde el anonimato?

Me parece muy respetable. Creo que cada persona puede hacer el activismo como se sienta cómoda. Ella da la cara con sus textos y hay muchas mujeres que llevan años escribiendo con seudónimo. Me parece importante reflexionar y preguntarnos por qué una mujer que escribe sobre feminismo tiene que utilizar seudónimo. Yo pongo mi cara, que también es mi marca personal, pero lo respeto. Creo que el activismo también genera nombres propios y hay quien busca eso, aunque el activismo no es algo de nombres y apellidos. Hay figuras históricas, pero lo han sido después de muchos años de trabajo, que se han jugado la vida. Creo que la palabra activista se emplea con mucha facilidad. Para mí es alguien que ha dejado una estela ejemplar.

Se dice a menudo que las mujeres no tenemos referentes femeninos, así que quería pedirte alguno.

Puede quedar un poco doméstico, pero, para mí, un referente de lucha femenina es mi madre, que se ha dejado la piel por tener un trabajo propio. En un ambiente agrícola, cuando todo apuntaba a que yo tendría que hacer determinados tipos de trabajo, abrió un comercio si apenas saber multiplicar para que sus hijos estudiaran. Eso es feminismo para mí, ese esfuerzo constante de mi madre para que sus hijos tuvieran estudios y un futuro mejor. Es un ejemplo de superación y de mujer empoderada. Ella ha sido mi referente. Luego tengo la suerte de estar rodeada de mujeres muy empoderadas y tengo ganas de leer a Silvia Federici y Angela Davis.

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