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La necesidad del 'disclaimer'

El periodismo nació interesado. Los primeros periódicos eran con frecuencia oficiales, publicados por un gobierno para dar a conocer las noticias que le convenía dar a conocer enfocadas como mejor hicieran lucir al gobernante. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX eran comunes los diarios de partido; de hecho en algunos países (como los EE UU) el periódico era el primer paso imprescindible para iniciar una acción pública. La idea de dar las noticias con objetividad ni se le pasaba por la cabeza a aquellos directores/políticos que ejercían el periodismo como palanca para cambiar la sociedad según sus ideas particulares. Dar las noticias sin tintes ni preconcepciones era algo absurdo.

Incluso cuando surge la objetividad como horizonte tiene un sentido mercenario. Existen estudios que demuestran que la idea de la objetividad nació de la mano de las necesidades comerciales de la prensa, como método para ampliar el mercado publicitario y no como obligación moral o en beneficio de la mejora de la calidad informativa. No se trataba de ser objetivo para dar la información con ecuanimidad, sino para no ofender a ningún anunciante, y de ese modo poder venderles publicidad a todos. Este atributo periodístico tenía una función de justificación comercial, incluso dentro del natural alineamiento ideológico/social de las cabeceras.

El asunto se complica todavía más cuando hablamos de un género periodístico intrínsecamente subjetivo como es la crítica de arte. Por definición el arte es inefable, por lo que no se puede transmitir de un modo objetivo; el papel del crítico es, precisamente, ayudar al juicio estético del lector a través de su propia y educada valoración. Una crítica ‘objetiva’ es un imposible lógico, una contradicción en los términos. Y por eso la confianza en el crítico ha de ser absoluta.

Para la lectora Ester Catoira Fernández, de Madrid, el artículo ‘ Alba Pérez Mansilla: el desamor te hará libre (y dibujar bien)’ adolece de varios defectos serios, según explica:

“Aunque el texto al que va dirigida mi queja no está alojado en la sección de Cultura del diario sino que enlaza directamente con la web El Asombrario, su posición destacada en la página principal y la decisión de incluirlo como contenido me parece un error grave para un medio que, por otra parte, dedica muchísimo más espacio que otros a dignificar la imagen de la mujer. Su título, «Alba Pérez Mansilla: el desamor te hará libre (y dibujar bien)», lo dice todo, pero el texto no defrauda en ningún momento: el autor habla de la artista, una mujer de treinta y cuatro años, en un tono almibarado y paternalista, como si fuera una niña encantadora que solo ha conseguido «volar» cuando ha soltado las «amarras» que le ataban a su expareja, a la que ha dejado después de trece años de relación. La poca información que incluye sobre su trayectoria profesional es poco seria, y machistas los trazos con los que pretende halagar su carácter. Todo se entiende –o no– cuando al final descubrimos la identidad del periodista: Rafa Ruiz, codirector de la galería madrileña Mad is Mad, la misma donde Alba Pérez Mansilla expone sus nuevos dibujos por primera vez. Por último, el párrafo donde filosofa sobre los sentimientos de los «jóvenes» –«que se pierden en las nubes (…), que construyen castillos de naipes en medio del neoliberalismo atroz»– es insultante, y más aún en los tiempos que corren.”

Al habla con el autor de la pieza, Rafael Ruiz, éste comenta:

“Estoy orgulloso de mi colaboración con la galería Mad is Mad, en la que hacemos lo que podemos para ayudar al lanzamiento de artistas jóvenes y emergentes. Esta relación está perfectamente destacada en mi biografía y firma; a veces también la incluyo en el texto, aunque esta vez me pareció reiterativo. En cuanto a cuestiones económicas, tuvimos buen cuidado en no publicar la crítica hasta que no estaban ya vendidos más del 80% de los dibujos de la autora, por cierto a 75 euros; no es una fortuna. En Mad is Mad llevamos más de 9 años ayudando a nuevos artistas, y la historia de Alba era especialmente interesante por las circunstancias de su renacimiento creativo, como demuestra el hecho de que haya tenido más de 400 compartidos en redes sociales; creo que la gente tiene necesidad de conocer historias normales de gente normal, y que la recepcion que ha tenido la de Alba lo demuestra.”

Por su parte Manuel Cuéllar, editor de el Asombrario, explica:

“En cuanto al tono, de veras que por más que lo leo, no encuentro en ningún momento nada que pueda resultar ofensivo ni para el lector ni para la propia entrevistada. En El Asombrario tratamos de investigar sobre nuevas formas de hacer periodismo. El formato lo permite y las ganas de todos los que hacemos la revista también. El texto consta de unos entrecomillados de la propia artista que nos explicó de esa forma tan particular, sensible y abierta de dónde había salido su proceso creativo.

En cuanto al hecho de que Rafa Ruiz sea codirector de la galería solamente decir que es una información que en ningún momento se le hurta al lector. Igual que tampoco se le esconde que la propia revista está algo más que asociada a esa galería (de hecho yo mismo soy socio de la galería Mad is Mad). De hecho tenemos una sección llamada 'Mad descubre’ en la que, al igual que con la galería, tratamos de realizar una labor de investigación sobre artistas jóvenes, en muchos casos que no han expuesto nunca, que tienen algo que aportar y decir en el mundo del arte.

Así que con este tipo de artículos no estamos tratando de lavarle el cerebro al lector. Simplemente les tratamos de mostrar (con toda la transparencia del mundo) cuál es el resultado de nuestro trabajo de investigación en parte del nuevo arte joven de España. Comprendería la queja del lector si nosotros hubiéramos tratado de ocultar en algún momento que somos miembros de la Galería Mad is Mad.

Me parece que es el mismo caso que cuando el diario escribe algún artículo relacionado con los libros que han escrito miembros de su redacción. Pues resulta obvio y en ningún caso oscuro el qué, quiénes, cómo, cuándo y por qué de la decisión periodística de publicar esos textos.”

Y añade

“Solo insistir en el hecho de que dejamos meridianamente claro en el perfil de Rafa Ruiz que ha escrito todos los artículos relacionados con la galería Mad is Mad que él es el codirector de la galería. Así que creemos que somos totalmente transparentes en ese sentido. El perfil ha acompañado y acompaña a todos y cada uno de esos artículos al pie de los mismos. Decir que tenemos la conciencia absolutamente tranquila por este motivo, ya que en ningún momento tratamos de engañar al lector, más bien todo lo contrario.

También hemos sido transparentes e informamos a nuestros lectores de que tenemos un patrocinio del Museo Thyssen y no por ello dejamos de cubrir con objetividad sus exposiciones.

Como dato complementario decir que el número de artículos publicados en relación a artistas de la galería Mad is Mad ha sido de menos del 1% en nuestro año y medio (casi de vida) 9 artículos en más de 900 entradas y siempre han ido firmadas por Rafa Ruiz en cuyo perfil siempre se ha informado de que es codirector de la galería y perfil que siempre ha acompañado a las informaciones al pie. Y en cuanto al beneficio económico pues me remito al ejemplo que te di en el mensaje anterior sobre los libros de miembros de la redacción de eldiario.es”

La cuestión del estilo y su presunto carácter paternalista es, desde luego, subjetiva, y debe ser juzgada por el lector. En cuanto a la relación del autor de la crítica con la galería expositora, parece que en efecto está abundantemente clara y pública para cualquier interesado. Por mor de deshacer cualquier duda quizá El Asombrario y/o eldiario.es pudieran recomendar que en casos similares se prefiera pecar por exceso, añadiendo al final del propio texto un ‘disclaimer’ o aclaración de la relación, para que nadie pueda pensar que se le oculta. Por más que la objetividad sea un mito imposible de alcanzar, bueno es intentar acercarse a ella. Y mejor aún deshacer de raíz cualquier equívoco que pudiera surgir.

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Trincherismo, igualdad y Cañete

En un país tan bipolar como es España los medios están alineados siempre, y en todo. A favor y en contra de determinada opción política, y también de todo lo demás: cineastas, escritores, clubes de fútbol, intelectuales, editoriales, gobiernos extranjeros, empresas y hasta cantantes de moda son ‘de los nuestros’ o ‘de los de enfrente’, blanco y negro sin mezcla de gris alguno. Para ‘los nuestros’, todo; para ‘los de enfrente’, nada. Esto hace que la lectura de periódicos, la escucha de informativos de radio o la contemplación de telediarios sea mucho más predecible, puesto que se sabe con antelación qué noticias se van a dar (o no) y con qué enfoque. A cambio el consumo de medios se hace aburrido y casi innecesario, dado que con saber a qué trinchera pertenece una cabecera demasiadas veces ya sabemos lo que va a decir.

Además del aburrimiento el fenómeno tiene otras consecuencias quizá más insidiosas, sobre todo cuando se acopla con una interpretación paticorta de la objetividad periodística que consiste en demandar igualdad de trato a los dos (únicamente dos) bandos que se supone existen en cualquier disputa o cuestión. Partiendo de la idea de que hay dos líneas de trincheras enfrentadas la única forma de tratar cualquier tema con equidad sería darle igual espacio a las dos partes; confrontar la versión de unos con la de otros sin privilegiar ninguna y dar la misma preeminencia a ambas. Esta teoría, sumada a la existencia de medios de titularidad pública en los que la proyección de cada partido se mide al milímetro para que no haya privilegios en la cobertura (sin mucho éxito), genera una demanda de igualdad estricta de trato respecto a las opciones políticas. Si se habla de escándalos de uno, considera esta tendencia, hay que hablar de escándalos del otro. Si se trata en portada un caso de corrupción de un determinado político es necesario equilibrarlo con un escándalo equivalente y de sentido contrario del partido de enfrente. Lo contrario sería una muestra de partidismo y desigualdad manifiesta por parte del medio responsable; mal periodismo, en suma. La teoría de la igualdad entendida como igualitarismo estricto.

El lector Juan López López, de Madrid, expresa este punto de vista en varias protestas enviadas al defensor:

“Mi queja viene por el tratamiento que se da en este periódico a las noticias en función de a quien se refieran. He observado que cuando se da una noticia de corrupción, si hace referencia al PSOE o a la izquierda en general, la noticia suele desaparecer en seguida de portada, aparte de estar en un lugar poco destacado. Por el contrario, si la noticia hace referencia al PP, la noticia suele estar en un lugar más destacado y durar más tiempo, algunas veces días. Como ejemplo, el tratamiento que se ha dado a las siguientes noticias: “ La Policía investiga un presunto fraude en cursos de formación de parados en Andalucía”  – La noticia se colgó el día 15/04 a las 19:18. El día 16/04 a las 10:45 ya había desaparecido de la portada. “ El extraño caso del tesorero en diferido” - La noticia se colgó el día 15/04 a las 20:19. La noticia sigue en portada. No es la primera vez que veo esto. Me gustaría que me explicasen los criterios que se siguen para mantener una noticia en portada y porque se ha considerado que una noticia de corrupción es menos importante que otra.”

En la misma línea Juan López López se muestra preocupado por las noticias publicadas respecto a un caso en el que estuvo implicado el ex-ministro y actual cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Miguel Arias Cañete:

“Los días 29 y 30 de abril, se publicaron en este periódico sendos artículos [ 1 y 2] sobre un accidente ocurrido en una empresa de la que el ex-ministro y actual candidato del PP, Miguel Arias Cañete era presidente. Dicho accidente, según recoge la noticia, ocurrió en 2010 y la causa abierta fue sobreseída en verano de 2013. Lo primero que me llama la atención, es que se decida recuperar un hecho ocurrido hace cuatro años y cuya causa judicial fue sobreseída hace uno. Lo segundo, es que se publiquen dos noticias sobre lo mismo dos días seguidos sin que realmente haya ningún hecho informativo novedoso que lo justifique. ¿Podría explicar qué criterios se han seguido para decidir publicar estas dos "noticias"? Porque a primera vista, parece que lo que prima es atacar al candidato del PP.”

Respecto a una de esas noticias, el lector añade:

“Mi queja viene por un titular que a mi entender, es claramente tendencioso y pretende llevar a engaño. " Una empresa de Cañete pagó 240.000 euros para evitarle un juicio por homicidio imprudente" da a entender que Arias Cañete iba a ser juzgado directamente por homicidio imprudente y la empresa pago 240.000 € para evitar el juicio cuando lo que realmente dice la noticia es que "Durante la investigación se detectaron indicios de homicidio y lesiones imprudentes y de delitos contra los trabajadores por parte de la petrolera”.”

Preguntado Carlos Sosa, director de Canarias Ahora, la sección de noticias de Canarias de eldiario.es donde se publicaron ambas informaciones, responde respecto a la primera queja:

“Es cierto que los hechos ocurrieron en 2010, pero la causa sigue viva porque lo que ocurrió en verano de 2013 fue un sobreseimiento provisional que la empresa Petrologis Canarias, en el momento de los hechos presidida por Miguel Arias Cañete, recurrió ante la Audiencia Provincial ese auto reclamando que el sobreseimiento fuera definitivo, a lo que la Fiscalía se opuso. El recurso no se ha visto todavía por parte de la Sección VI de ese órgano jurisdiccional.

La relevancia periodística es la misma que encontramos en 2011 cuando el Partido Popular decidió nombrar ministro a Arias Cañete. Entonces, con muchos menos datos que ahora porque no se había practicado ni la mitad de las diligencias de investigación, en Canarias Ahora publicamos que existía una causa abierta por el suceso del año anterior.

La información coincide ahora con la designación de Arias Cañete como candidato a las elecciones europeas y con la avalancha de noticias sobre sus vinculaciones empresariales no comunicadas con el rigor exigible al Congreso de los Diputados. Entre otras informaciones publicadas por este y otros medios españoles destaca que Petrologis Canarias contratara en la etapa de Arias Cañete con administraciones públicas sin las debidas comunicaciones formales. Eso nos animó a preguntar cómo había acabado aquella investigación, y fruto de nuestras pesquisas fue la información a la que el lector hace referencia.

Nos pareció relevante, al valorar los datos recabados, que hasta ahora nadie había publicado, que un candidato que pretende ser comisario europeo haya presidido una empresa petrolífera que aún hoy sigue teniendo una causa abierta en los tribunales de justicia por la muerte de un trabajador y las secuelas incurables en otro y que, para colmo, se librara de una causa penal por homicidio imprudente gracias a que la compañía y sus aseguradoras indemnizaron a la familia del fallecido y al afectado, que sufre invalidez permanente.

Desde el punto de vista de la responsabilidad del periodista, creemos que un candidato que pide a sus conciudadanos el voto para ocupar una responsabilidad pública, no sólo ha de presentar una declaración de bienes y de intereses ante los órganos correspondientes, sino también una hoja intachable de comportamiento político y empresarial (en el caso de ser o haber sido empresario), que ofrezca garantías de su conducta futura. En este caso, consideramos importante que los electores conozcan a la perfección comportamientos que a nosotros al menos nos parecen más que reprochables.”

En lo que respecta al titular, Carlos Sosa aclara:

“El titular se ciñe exactamente a los datos que se ofrecen en la noticia, desconocidos hasta el momento en que indagamos en qué punto se encontraba la causa penal abierta contra la empresa Petrologis y otros por un accidente laboral con resultado de una muerte y un herido con secuelas.

De no haberse indemnizado a las víctimas, ni las acusaciones particulares ni el Ministerio Fiscal se habrían retirado, lo que condujo al juez a un sobreseimiento provisional sometido ahora a recurso en la Audiencia Provincial de Las Palmas. De hecho, los letrados de la acusación particular llegaron a pedir al juez que imputara al presidente de la empresa, pero entre el temor a que la causa se complicara y se encareciera en el Supremo (era aforado) y la predisposición de la empresa y sus aseguradoras a indemnizar, todo se solventó de la manera que contamos en la pieza.

Jamás podremos saber qué factor pesó más en esa predisposición a indemnizar en una causa en la que Petrologis pretendió siempre culpar al operario fallecido, si la notificación a las partes de que se pretendía la imputación de Cañete o el reconocimiento de que algo no se hizo bien en una empresa a la que la Inspección de Trabajo afeó severamente sus escasas medidas de seguridad laboral.

La responsabilidad penal de la empresa quedó acreditada durante la instrucción, y el máximo responsable de una sociedad anónima es el presidente de su consejo de administración, a la sazón el hoy candidato del PP al Parlamento Europeo.”

Nos hemos acostumbrado al trincherismo y la bandería, pero lo cierto es que ni tiene por qué haber sólo dos opciones ni la igualdad de espacio es justa necesariamente. Con independencia de que un medio pueda tener principios editoriales más próximos a determinadas ideas, principios que deberían estar claramente definidos para que nadie se llame a engaño ni se confunda, lo cierto es que tan injusto es tratar de modo desigual a los iguales como tratar igual a los desiguales. Cubrir un tema que afecta a una opción ideológica o política no supone un ataque, sino una evaluación periodística profesional del interés noticioso del hecho. Debe pedirse a un medio que trate por igual los casos de corrupción de cualquier opción ideológica en el momento en el que sean noticia, no que practique un absurdo juego de equilibrio perverso forzando la aparición de noticias malas para un grupo sólo porque saltan a la actualidad historias que perjudican a su contrario. Un equilibrio de tiempos o espacios en portada que no estuviese basado en la existencia de noticias iguales, producto sólo de una mal entendida pretensión de equidad, sería una manipulación flagrante y una perversión de la idea de tratamiento justo de la información. No se puede imponer en el nombre del trato equitativo una igualdad que la actualidad no respalda. Hacerlo sería, paradójicamente, injusto, y un flaco servicio a la ciudadanía y a los lectores.

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De la adscripción de las personas que son noticia

El pasado día 8 una noticia sobre novedades en la investigación de la trama de blanqueo de dinero de Gao Ping provocó un aluvión de protestas en los comentarios y una queja formal al Defensor de la Comunidad. El problema era el titular original de la información: "El cerebro hebreo (y blanqueador de diamantes) de la red española de Gao Ping", que algunos lectores y socios consideraron claramente antisemita. Ante las quejas eldiario.es procedió a modificar el titular y el texto, añadiendo la siguiente corrección a la página:

En una edición anterior, la noticia llevaba el titular: "El cerebro hebreo (y blanqueador de diamantes) de la red española de Gao Ping". La identidad judía de la persona implicada en estos actos delictivos no es tan relevante en esta noticia y por tanto no debería haber aparecido en el titular. Puede aparecer en el texto en un contexto determinado, pero no en el titular y figurar varias veces en el artículo. Pedimos disculpas.

Pese a ello el lector Juan López López de Madrid escribía lo siguiente al Defensor:

"Mi queja es por el siguiente titular, claramente antisemita: "El cerebro hebreo (y blanqueador de diamantes) de la red española de Gao Ping". Aunque se haya corregido, es una muestra del alarmante antisemitismo de un periódico que dice tener por bandera la lucha contra el racismo y la xenofobia."

El autor de la información, Antonio Maestre, explica por qué utilizó originalmente el término de la siguiente manera:

"Inclusión término hebreo en el titular.

En una escena de la película "La lista de Schindler" aparece una familia judía reunida en una mesa, madre, padre e hijos se sientan frente a una hogaza de pan en silencio. El padre empieza a desmigar el pan e introduce un diamante en cada pedazo para a continuación entregarlo a cada miembro de la familia para que lo traguen y así poder transportar el único patrimonio que podrán sacar de Alemania, si consiguen salir del país. Los miembros de la comunidad judía se especializaron en el comercio de diamantes casi obligados por la matanza de su pueblo por el régimen nazi. Los que pudieron huir se instalaron en diferentes puntos del planeta convirtiéndose en los principales comerciantes de diamantes y brillantes.

Tras la Segunda Guerra Mundial las autoridades belgas buscaron atraer con privilegios fiscales a esos comerciantes de diamantes hebreos que tras la diáspora provocada por el genocidio del pueblo judío habían conseguido huir. Esas medidas de las autoridades belgas ocasionaron que los comerciantes hebreos se instalaran en Pelikaanstrat, en Amberes. En la ciudad belga existe una de las mayores comunidades de judías en Europa en parte, por el progreso que ocasionó ese comercio de diamantes. En 1986 un escándalo de blanqueo de capitales en su mayoría de comerciantes de diamantes y joyas llevó a la detención de François Leiser e Hilaire Beileen, dos traders de diamantes belgas de origen hebreo. El nombre de François Leiser ya fue relacionado en 1976 en España con una trama de evasión de capitales usando los diamantes como método de blanqueo.

Son estos hechos los que han ocasionado que pareciese relevante incluir el término hebreo en el titular, ya que el comercio de diamantes en Amberes tiene un origen determinado por las circunstancias históricas que el pueblo judío sufrió durante la Segunda Guerra Mundial. No se puede entender el comercio de diamante en Amberes sin aludir a las circunstancias históricas, al holocausto y a las particularidades que este comercio tenía dentro de la comunidad judía. De forma correcta o incorrecta, acertada o erradamente, estos son los motivos por los que he considerado relevante incluir en el titular el término hebreo. Sin embargo, considero perfectamente comprensibles los argumentos que consideran que no debe incluirse el origen de François Leiser en el titular por creer que no es una información que determine la actuación del comerciante o por cualquier otro razonamiento. Acepto las enmiendas de los que piensan que es un titular incorrecto."

Por su parte Belén Carreño, que participó en la edición y publicación de la noticia, explica:

"Yo fui una de las personas que di el visto bueno al titular y tengo que decir que en ningún momento me llamó la atención el término hebreo con una connotación religiosa despectiva. Simplemente, me parecía un calificativo aclaratorio del origen del personaje que, tal y como explica Antonio en la nota, tenía lógica con la historia que se contaba. La verdad, no me chirrió en absoluto la palabra, lo cual debe ser que tengo muy poca sensibilidad. Pero ni en un sentido ni en otro, me pareció un poco como decir un ladrón albanokosovar entra en una casa. La nacionalidad puede ser importante porque las bandas de ese país en concreto son conocidas por ciertas actuaciones. Pero nada más. Desde luego acepto que el uso no es bueno si tanta gente con criterio así lo señala."

Los humanos somos primates tribales; la xenofobia (rechazo al ajeno) nunca está demasiado lejos de nuestro pensamiento, y es demasiado sencillo activarla. A lo largo de la historia el grupo al que pertenece una persona ha sido utilizado en innumerables ocasiones como arma política o bélica; la identidad lingüística, racial, nacional, religiosa, tribal, o incluso de barrio, pandilla o estilo musical se utiliza para crear enemistades y para justificar rechazos, ataques, a veces masacres. O genocidios, algo especialmente importante para el pueblo judío, uno de los que más ha sufrido a lo largo de la historia por culpa de este concepto hasta culminar en quizá la mayor atrocidad cometida por la humanidad, no sólo por las cifras, sino por su carácter sistemático, inclemente y metódicamente cruel: la Shoah.

Es por eso que si en general colocar el grupo humano al que pertenece una persona que es noticia en el titular es a menudo problemático, lo es mucho más cuando ese grupo es el pueblo judío. El antisemitismo que provocó la constante persecución de este pueblo a lo largo de los siglos y que puso en marcha el Holocausto desgraciadamente no ha desaparecido: cada día vuelve a ser visible en la política de determinados partidos, en el rechazo de determinados grupos, en las palabras de determinados líderes, en las acciones de determinados países. Tras lo ocurrido en los prolegómenos y durante la Segunda Guerra Mundial es necesario vigilar con especial cuidado y rechazar con especial vehemencia cualquier atisbo de antisemitismo. Porque conocemos demasiado bien a dónde puede llevar, si se le permite crecer y tomar el control de una sociedad.

Lo cierto es que raras veces es informativamente relevante subrayar la pertenencia de una persona a un grupo, raza, etnia o religión cuando se dan noticias. Casi siempre destacar que víctima o responsable de un crimen es gitano, latino, albanokosovar, judío, chino o marroquí no sirve para completar el cuadro informativo, sino que conlleva algún tipo de juicio subliminal. Lo demuestra el hecho de que raras veces se subraya de la misma forma cuando la víctima o el criminal pertenecen a grupos privilegiados o son nacionales de países ricos.

Por eso es necesario detenerse a pensar cuando uno se encuentra destacando la pertenencia de alguien a un grupo en titulares o subrayando su adscripción en el texto, en especial cuando se trata de grupos con historial de rechazo o persecución. En general hay que desconfiar de cualquier tendencia a describir la pertenencia de los protagonistas a cualquier grupo minoritario y pedir un estricto rasero de necesidad cuando la tentación surge. Y si eso es cierto en general, porque la tendencia a la generalización es muy poderosa y podemos acabar tiznando en ambas direcciones (del grupo al individuo, y viceversa) con adscripciones innecesarias para la noticia, mucho más lo es en el caso de grupos tradicionalmente perseguidos.

Antonio Maestre pensó, por las razones que expone, que en este caso estaba justificado. Buena parte del público lector, y algunos profesionales y responsables de eldiario.es discreparon, y ejecutaron una rápida corrección, que además se explicó en el propio texto. Ésta es la realidad; en el futuro cabe aconsejar a periodistas y editores una ración extra de atención y cuidado para evitar de antemano situaciones así

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Ocho apellidos, el comercio y el arte

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España es un país de múltiples opiniones, como sabe cualquiera que haya visto pedir 7 variedades de café diferentes a un grupo de 5 españoles. Múltiples y contrastadas opiniones, y múltiples y enfrentadas regiones que se aprecian unas a otras pero entre las que se mantiene una feroz competencia de tópicos e históricos agravios comparativos. Si a eso le unimos la eterna disputa entre lo artístico y lo comercial, las posibilidades de malentendido o de queja tienden a infinito. Por lo que la crítica de la película ‘Ocho apellidos vascos’, una mezcla de ‘Los padres de ella’ y’ Bienvenidos al Norte’  con guión de los creadores del programa satírico de la televisión vasca ‘Vaya Semanita’ que hace leña de las diferencias regionales en un producto marcadamente comercial, estaba cantado que iba a causar polémica. Y así lo ha hecho.

El lector Héctor Manuel González Figueroa de Vigo, Pontevedra, escribe con su punto de vista:

“Esta crítica de "8 apellidos vascos" me ha parecido lamentable. Con el único objetivo de hacer apología de la película, emplea argumentos puramente mercantilistas alabando las técnicas de marketing y los criterios de estrategia comercial del emporio Mediaset. Sinceramente, para eso no necesitamos una prensa independiente. Según el autor "Es obvio, que si se generasen con mayor frecuencia películas que conectaran masivamente con el público, la existencia del cine experimental sería más cómoda y sostenible." O sea, si se produjese más basura, podríamos ver de vez en cuando algo "diferente". Lo dicho: lamentable. Un saludo.”

Contactado al respecto Igor Marín, director de diarionorte.es, ofrece su punto de vista:

“Es precisamente una prensa independiente la que puede hacer una crítica de una película sin atender a los criterios y necesidad de las productoras. Una crítica es precisamente eso: una opinión subjetiva de alguien que conoce el tema y expone su punto de vista. Que coincida o no con la opinión de los lectores es otra cosa, pero eso no la convierte en mejor ni más independiente. Otro asunto sería que un crítico defendiese siempre, por sistema, un único producto de una productora, pero no es el caso. ya que este autor ha expuesto su punto de vista sobre distintas producciones, tanto españolas como extranjeras.”

La crítica ha concitado más de 30 comentarios (en la fecha de publicación de este artículo), varios de los cuales abundan en la acusación más o menos velada de que colabora de alguna manera con el lanzamiento de la película, y denostando su carácter comercial. Otros socios y lectores defienden en cambio que el cine español realice productos dirigidos al gran público, y por tanto menos ambiciosos desde el punto de vista artístico.

Desde el mismo nacimiento del cine se discute si su carácter principal es artístico o de mero entretenimiento, polarizando tal vez un continuo en el que no es necesario optar por posturas extremas. A lo largo de la historia la industria del cine ha intentado siempre ganar dinero obteniendo las mayores audiencias a su alcance, y eso no ha impedido que surjan grandes obras con mérito artístico sobrado. Por otro lado, sin una industria económicamente sana no es posible poner en marcha proyectos verdaderamente ambiciosos.

El carácter del cine, como el de cualquier industria cultural, estará siempre en discusión, y no será fácil reconciliar los puntos de vista opuestos. La crítica de ‘Ocho apellidos vascos’, y las reacciones suscitadas, así lo demuestran. 

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Donde hay humo no siempre hay fuego

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Desde cierto punto de vista el periodismo es uno de los oficios más desvergonzados del mundo, porque el trabajo del periodista consiste en trasegar (que no crear) información. El periodista, dice el viejo chiste redaccional, no es el que sabe, sino el que tiene el teléfono del que sabe: su tarea consiste en localizar al experto, al que conoce los datos, a quien llamamos fuente, y convencerle de que le traslade la información. Con estos datos ajenos el periodista elabora su noticia que acto seguido vende, directa o indirectamente, al público. Captura de información ajena, siempre de gratis porque el periodismo serio no paga traidores; masajeo y puesta de largo, y venta del producto final. Parece una receta para acuñar dinero del aire, y en parte así lo es. Aunque lo peor no es la cuestión moral, ya de por sí escabrosa (y si no lo cree, lea ‘ El periodista y el asesino’ de Janet Malcolm), sino las múltiples posibilidades de error que surgen en este juego profesional del teléfono. Porque en cada etapa del trayecto desde la fuente al lector se pueden intercalar errores. Y con frecuencia lo hacen.

La cosa se complica cuando el tema a tratar es especializado, como ocurre con cada vez mayor frecuencia. La ciencia, la tecnología o la medicina son cada vez más complejas y abstrusas, arcanos campos de conocimiento con sus propios lenguajes especializados y sus manías y escalas de valores particulares. Arrojemos a la mezcla intereses gremiales empresariales e ideológicos y la cosa se puede poner francamente complicada y dar lugar a no pocos malentendidos.

Así el lector Benjamín Vayá Pérez de Alboraya, Valencia, se queja de un artículo reciente sobre el cigarrillo electrónico en los términos siguientes:

“Me hice socio de este diario porque pensaba que no se sometía a intereses ocultos, pero la lectura de este artículo me ha hecho pensar, por primera vez, si no me equivoqué. Leyendo los comentarios me doy cuenta de que no soy el único. Creo que los socios merecemos una rectificación por parte de la dirección del periódico. No se entiende un articulo así en un medio serio como este. Una gran decepción.”

En los comentarios del propio artículo varios socios especulan con que el artículo esté pagado por las tabaqueras o por el Estado, y lo incluyen en una manipulación para alejar a la gente de este sustituto y hacerla regresar al tabaco convencional, con su impuestos tan ‘saludables’ para la hacienda pública. También aparecen cerradas defensas del dispositivo por parte de recientes (o no tan recientes) aficionados para los cuales es una herramienta inofensiva para abandonar el estado de fumador habitual. El cigarrillo electrónico, está claro, despierta pasiones.

Preguntada al respecto Natalia Chientaroli, autora del artículo y redactora jefe de la sección donde se publicó, responde:

“Sabía que este tema iba a provocar quejas. Había visto reacciones similares en noticias sobre el cigarrillo electrónico. Quizá debimos haberlo planteado más como un artículo estilo 'a favor y en contra', pero decidimos hacerlo más desde el punto de vista de los profesionales médicos, justamente para aferrarnos a cuestiones científicas en un tema del que se conoce poquísimo. Es curioso que decidimos esto por no caer en las posibles manipulaciones intencionadas de la industria y al final nos acusan de estar pagados por las tabacaleras.

¿Por qué lo publicamos? Acababa de conocerse un caso de neumonía en A Coruña que los médicos asocian al uso del cigarrillo electrónico. Esto intensificó las reticencias de muchos médicos y avivó el debate sobre un producto que evidentemente está teniendo un gran éxito. Por eso también incluimos las cifras que da la propia industria de los e-cigars. Además, en el Senado se estaba discutiendo la regulación de estos dispositivos en España y en la UE también había movimientos en este sentido.

Respecto al reproche de varios lectores por identificar a la glicerina vegetal como un lípido, sólo puedo decir que se trata de la explicación que dieron los médicos de A Coruña cuando presentaron el caso de la neumonía. Quizá el error es no haberla atribuido con mayor claridad en el texto.

Si hay algo que puede ser reprochable del artículo a mi entender es que no expone el punto de vista de los fabricantes o usuarios de los cigarros electrónicos, pero nuestra intención era exponer las dudas científicas sobre el tema y el desconcierto de las administraciones sobre cómo regularlo.”

Por aclarar, es cierto que la Neumonía Lipoidea existe, y que es una enfermedad extremadamente poco común asociada a prácticas de riesgo como las de los comedores de fuego o raros accidentes como la inhalación de vaselina lubricante al colocar una sonda nasogástrica. También lo es que la glicerina no se clasifica técnicamente como un lípido sino como un alcohol, aunque su viscosidad recuerde a la de las grasas y sea un producto de descomposición metabólica de éstas. También es verdad que algunas autoridades sanitarias achacaron el caso de A Coruña al cigarrillo electrónico pero sin aclarar si la causa era la glicerina u otra de las sustancias que pueden vaporizarse en estos dispositivos; los líquidos pueden estar basados también en Etilenglicol (que puede ser irritante de las vías respiratorias) y llevar otros aditivos como saborizantes (no estudiados para su consumo por inhalación). De hecho no hay estudios científicos sobre los efectos a largo plazo de estos productos, lo cual es una de las razones por las que algunas instancias médicas quieren regularlos.

Exceso de confianza en un grupo de expertos, tal vez con una insuficiente valoración de otras posturas y mezclada con la natural falta de conocimientos especializados del periodista adobada con la prisa general (y no poca influencia de BuzzFeed). Errores, quizá; lo que no parece haber son signos de conspiración, ni pro ni contra el cigarrillo electrónico. Algunas veces el humo (o el vapor) no indican fuego.

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Cuando nos cambian el marco teórico: Venezuela

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En la investigación en ciencias sociales el marco teórico de un análisis es el previo estudio crítico en profundidad de las presuposiciones y las herramientas (como la terminología) que se utilizan en el susodicho análisis. De hecho el marco teórico subyace a cualquier tipo de análisis en profundidad y está también presente los de tipo político o periodístico, la mayor parte de las veces de forma implícita. Todos, en el fondo, miramos al mundo a través de nuestro propio marco teórico, pero raras veces lo hacemos explícito o lo analizamos en profundidad. Cuando esa caja de herramientas mentales es ampliamente compartida se hace invisible y rara vez se cuestiona.

Pero a veces los marcos teóricos pasan de moda, o cambian, o evolucionan hasta hacerse irreconocibles. El fenómeno puede pasar inadvertido hasta que surge una situación externa que no se ajusta a lo preconcebido. Intentar encajar hechos en un marco teórico que no es el suyo produce tensión, irritación y un marcado desasosiego ideológico, sobre todo cuando los acontecimientos tienen además cierta carga de proximidad emocional. En las últimas semanas dos países, Ucrania y Venezuela, han estado en los titulares de la prensa de todo el mundo, y van a seguir estándolo por una temporada. Ambos casos desafían los marcos conceptuales previos; ambos suponen importantes riesgos para la estabilidad internacional, y un reto para la diplomacia de los países democráticos, además de serios conflictos morales. En el caso de Venezuela, además, existen con España unos intensos lazos afectivos.  

El resultado es un marcado desasosiego entre los lectores de eldiario.es por la cobertura que se hace o no se hace; y de hacerse, por su dirección o posible sesgo.  

Así José Manuel Alvarez Saavedra, de Vigo, querría ver más información y análisis sobre lo que ocurre estos días en Venezuela:

“Soy socio del periódico desde prácticamente su nacimiento, lo leo diariamente, creo que es un buen medio de comunicación y pienso seguir como socio, pero hay temas importantes de los que no estáis informando, por ejemplo de lo que está pasando en Venezuela, otros medios están dando información continuamente sobre este país, creo que de una forma tendenciosa. Echo en falta análisis serios e información veraz sobre los últimos sucesos y la realidad que se vive en Venezuela; país con el que muchos españoles tenemos lazos familiares y afectivos. Sin más un saludo y adelante.”

Para Juan Ignacio Cortiñas, desde Amsterdam, el problema es que se da poca información, y la que hay es pro-gubernamental:

“Hoy en Venezuela están sucediéndose manifestaciones en las principales ciudades del país, reclamando un cambio en las políticas del gobierno de Nicolás Maduro. Eldiario.es no ha cubierto ninguna de esas manifestaciones y ha dado, en cambio, cabida a opiniones como la de Pascual Serrano, que se alinean completamente con la propaganda del gobierno venezolano. He hecho esta reclamación a Juan Luis Sánchez y su única respuesta ha sido referirme al defensor del lector. Para cuando esto llegue a buen puerto, ya las protestas serán seguramente historia. ¿Por qué las manifestaciones turcas recibieron todo el apoyo y estas no? ¿Por qué eldiario.es no se posiciona ante las presiones del gobierno de Maduro para con los medios de comunicación?”

Aunque para Luis Miguel García, de Madrid, la cuestión es justo la contraria: la cobertura de eldiario.es no estaría explicando adecuadamente los motivos y tácticas de la oposición: 

Este articulo parece sacado de El Pais. Menciona una supuesta represión de la oposición venezolana y pasa por alto las técnicas golpistas que utilizan. Para leer estas tonterías ya tengo el ABC o La Razón. Me podría explayar en rebatirlo pero no tengo ni tiempo ni ganas. El articulo es lamentable y me avergüenza que en un diario del que soy socio se afirmen estas cosas así sin mas. Que bochorno.”

Preguntado al respecto responde el director, Ignacio Escolar:

“Los medios de eldiario.es son, a nuestro pesar, limitados. No tenemos aún una cobertura completa de la sección de internacional porque para eso necesitaríamos algo que hoy no nos podemos permitir: una buena red de corresponsales. Por eso, solo cubrimos algunas noticias parcialmente, pero no ofrecemos aún una cobertura total de los grandes temas de internacional. En el caso de Venezuela, no hemos ofrecido demasiada información porque no tenemos a nadie allí que la pueda proporcionar. A diferencia de Ucrania –donde ha dado la casualidad de que uno de nuestros colaboradores estaba allí–, no tenemos hoy en Venezuela a nadie que pueda informar con rigor de lo que está ocurriendo en el país.

Sí hemos hablado de Venezuela desde la opinión. Varios de nuestros articulistas han abordado el tema en distintos blogs: Contrapoder, Agenda Pública, Zona Crítica... Como ya he explicado varias veces, desde la redacción no fiscalizamos las opiniones de nuestros colaboradores, que por eso van firmadas. Por supuesto, seleccionamos a las personas a las que invitamos a opinar en eldiario.es. Es gente en la que creemos y de la que nos fiamos. Por eso no sometemos su trabajo a ninguna censura, aunque ni yo mismo comparto el 100% de las opiniones que publicamos.

El tema de Venezuela es uno de los que más divide a la izquierda en España y esa división se ha visto reflejada en nuestras páginas, como consecuencia de la libertad de cátedra que tienen nuestros articulistas. No ha sido una equidistancia buscada, sino el resultado de nuestra manera de entender la libertad de expresión. Cada día publicamos una decena de artículos de opinión y, salvo contadas excepciones (por ejemplo, esta semana pedimos a varias de nuestras firmas que analizaran el debate del estado de la nación), son los propios autores de los artículos y el equipo de editores de cada blog quienes deciden de qué van a opinar.

Creo que la mayoría de los lectores de eldiario.es son lo bastante inteligentes como para construir su propia opinión y lo bastante tolerantes como para entender que esa pluralidad de argumentos y esa libertad de pensamiento son una virtud. A diferencia de otros medios, nosotros no tenemos ningún interés económico en Venezuela: ni en contra del chavismo ni a favor (que también los hay). Podemos equivocarnos, pero no hay ninguna mano negra detrás.”

Hoy en día los análisis basados en el marco de la Guerra Fría han dejado de ser operativos. Lo que está ocurriendo en Ucrania o en Venezuela no es sencillo de encajar en un esquema de buenos y malos, Este contra Oeste, izquierdas contra derechas. En ambos casos tenemos imágenes muy similares de manifestantes contra policía antidisturbios, que se parecen también a otras que hemos visto recientemente en países como Egipto, Turquía, Grecia, el Norte de África o en el mismísimo EE UU ( Occupy Wall Street). Y si las imágenes son similares sin embargo los gobiernos contra los que se dirigen son muy diferentes, como lo es la historia de cada país. La única constante es la de gobiernos establecidos contra revueltas populares antigubernamentales; ni siquiera todos los casos encajan en el esquema gobierno opresor/revolución liberadora. Aunque las imágenes sean similares las circunstancias no lo son, y desde luego ya no valen las sencillas y viejas certidumbres que acompañaban a los marcos teóricos únicos. Ahora cada caso es diferente, y precisa un ejercicio de comprensión propio y por tanto mayor esfuerzo. Las simplificaciones de antaño ya no valen; es necesario pensar. Sólo sabemos seguro que aplicar los viejos métodos y herramientas y culpar a los viejos fantasmas nos hará equivocarnos siempre.

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Por un puñado de enlaces

Gracias a los esfuerzos de algunos intermediarios de la industria cultural y de ciertos extremistas del uso sin restricciones de las posibilidades de Internet un tema antaño tan abstruso como es la ‘propiedad’ intelectual se ha convertido en una polémica diaria en España. La aplicación, y progresivo endurecimiento, de leyes diseñadas para uso industrial pero que ahora afectan directamente a particulares, los grandes beneficios en juego, el carácter especial de la cultura, materia prima de este sector, y la tentación de la picaresca han ido enconando el debate, más aún con la aplicación indiscriminada de términos insultantes al campo contrario (desde ‘ladrones’ a ‘piratas’). Veremos más de esto según se vayan cumpliendo etapas de la tramitación del nuevo proyecto de ley de Propiedad Intelectual. Pero los ecos se extienden mucho más allá y llegan hasta eldiario.es.

Así la lectora Clara Santolaria, de Madrid, expresa su protesta por un artículo publicado en el recién estrenado blog Espóiler de Hernán Casciari:

“Estimado José, Me parece una vergüenza que se anime a la piratería desde eldiario.es. Lo que Casciari cuenta en esta entrada está lleno de falsedades. Sus comentarios también lo están. O está muy desinformado o miente a sabiendas. La serie a la que hace referencia si que se puede ver en España de forma legal (concretamente 24h después de estreno USA). En este caso no existen excusas para piratear. De hecho habría que felicitar a Yomvi por haber conseguido que los productores le permitan estrenar la serie en España tan rápido. Luego nos quejamos de que las series llegan tarde... Si torpedeamos iniciativas tan buenas como esta que no nos extrañe. Quiero aclarar que no trabajo para Prisa. Y ya lo que faltaba es que Casciari se permita el lujo de poner links a una página de enlaces piratas. Es una pena que Casciari convierta este proyecto tan ilusionante de prensa en una mera página de enlaces piratas. Y si bien Espoilertv.com no tiene publicidad eldiario.es si que la tiene. En base a los principios editoriales de eldiario.es Casciari debería retractarse ya que su información no es ni rigurosa, ni honesta ni independiente (sus malas experiencias con Prisa no nos interesan). Y lo mínimo, es que, por favor, retiren los enlaces a la página pirata. Quedo a la espera de su respuesta.”

Cabe subrayar que, en efecto, la segunda temporada de la serie ‘House of Cards’ está dentro de la oferta de Canal+ Series y de Yomvi, plataforma de vídeo bajo demanda de Canal+. Su oferta comercial es dar las series estadounidenses 24 horas después de su emisión en aquel país.

Consultado el autor del blog, Hernán Casciari, responde:

“En el momento de redactar y enviar el texto no estaba la opción de visionado en Yomvi. También es cierto que desconocía que días después pudiera verse desde esa plataforma, por lo que la frase inicial del penúltimo párrafo —«Para ver House of Cards en este país estás obligado a hacer una maniobra ilegal»– es incorrecta y debería cambiarse por «Para ver House of Cards en este país tienes que tener Yomvi o hacer una maniobra ilegal». Por lo demás, EspoilerTV no es una web pirata, sino un repositorio de enlaces que cuelga la comunidad desde hace cinco años, y que no tiene fines de lucro ni publicidad.”

Además Casciari solicitó la corrección de la frase indicada, que por razones técnicas no puede efectuar él mismo.

Está claro que el uso de Internet para violentar derechos de autor es un tema polémico. Y también que se trata de un asunto complejo en el que resulta sencillo caricaturizar la postura contraria (‘piratería’, gritan unos; ‘latrocinio, expolio cultural y amenazas a la libertad de expresión, contrarrestan los otros). Es fácil colocar la responsabilidad penal donde no corresponde, como hace la lectora al aludir al carácter comercial de eldiario.es como factor importante; ni siquiera el nuevo proyecto de ley de Propiedad Intelectual penaliza los enlaces a páginas de enlaces, todavía, y hacerlo sería un desastre para la Red. Pero también es fácil arramblar con cualquier posibilidad de dar apoyo económico a la creación artística exigiendo un supuesto derecho a la cultura universalmente gratuita que nunca ha existido. En tanto en cuanto una justificación práctica (en ningún caso moral) del uso del P2P era la torpeza comercial de los proveedores televisivos es necesario alentar que las alternativas legales existan, en tiempo y precios razonables. Y en ese sentido el colaborador cometió un error, que será corregido en breve.

Pero reconocer esto no implica tampoco dar apoyo a medidas de control de la ‘piratería’ que pongan en peligro la misma fábrica de la Red. Ni oponerse a estas medidas significa respaldar la caricatura del ‘todo gratis’ que muy poca gente racional defiende en Internet. Si hay algo claro es que hace falta desarrollar un nuevo marco de protección de la industria cultural que tenga en cuenta las particularidades de la era digital y sirva para lo que nació este tipo de legislación: para fomentar la práctica de la cultura ofreciendo una compensación económica a los autores. Y un buen primer paso en la dirección adecuada sería hablar, con todas las partes implicadas (no sólo con la industria y los verdaderos -y escasos- piratas) y sin preconcepciones ni epítetos. Porque por ese camino acabaremos matando a la cultura, a Internet, o a ambas.

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De lo que es y no es noticia

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Si hay un superpoder en manos de los directores y cargos periodísticos de un medio es el de fabricar noticias, conjurándolas literalmente con su voluntad. En efecto, la magia que transforma un sucedido común en una noticia no es más que la palabra de un responsable que decide que esa historia debe ser contada; al colocarla en las páginas del medio está diciendo que lo ocurrido merece atención, debe ser conocido por la sociedad y tiene entidad suficiente para ello. Es un poder casi mágico y tan potente que los teóricos piensan que esta capacidad de determinar la agenda, es decir, de decidir de qué se habla y de qué no, es una de las armas más potentes en el arsenal del periodismo. Y por la misma razón el silencio, la decisión de no tomar como noticias determinadas situaciones, es una forma particularmente retorcida de censura y control social, puesto que al decidir que de algo no se habla se decide nada menos que su condena a la inexistencia en la mente de la sociedad. Como ya escribió Kafka el arma más terrible de las sirenas no es su canto, sino su silencio.

Pero si este poder parece omnímodo y aterrador en un periódico serio nunca es caprichoso: la determinación de si algo se convierte en noticia o no depende de muchos factores que son conocidos y comprendidos por los periodistas. Existen reglas y criterios que se emplean, con mayor o menor acierto pero de modo sistemático y profesional, a la hora de tomar esa decisión. Entran en juego la distancia y la importancia, los medios de que dispone el periódico, la novedad y el contexto. Esto último de gran importancia, pues puede suceder que un mismo hecho sea o no noticia dependiendo de dónde, cuándo o con quién se produjo. Y así una multa de tráfico no afecta igual a un paisano que al Director General de Tráfico, ni un problema con hacienda a un abogado de a pie que a un diputado. Puede suceder que una declaración de una figura pública sea o no noticia dependiendo de otras cosas que hayan pasado ese mismo día; es práctica habitual de los gabinetes de prensa inundar de malas noticias empresariales los medios cuando hay una catástrofe, para procurar que se diluya su impacto. E incluso puede ocurrir que la misma persona y el mismo tipo de hecho sea o no noticia en función de otras circunstancias del momento como cambios en su estátus o variaciones, supongamos, de encuestas electorales; lo que carece de importancia en un partido sin opciones de gobierno puede ser clave si su previsión electoral es buena. Si el medio no juega a manipular los criterios profesionales son claros, aunque su aplicación no siempre puede reducirse a una simple ecuación; hay un cierto componente de arte, y por tanto muchas veces los resultados son opinables, o discutibles.

El tema surge a raíz del vídeo con unos comentarios del profesor de ciencias políticas e impulsor de la plataforma electoral Podemos Pablo Iglesias, que ha despertado en algunos lectores temores e incluso indignación sobre un posible tratamiento desigual a este grupo político.

Así Fernando Suárez Jiménez, de Madrid, dice:

"Soy socio, me parece que hacéis una labor excelente e imprescindible y hasta ahora os tengo un gran respeto. Por eso os solicito una explicación sobre el artículo de referencia, que considero totalmente capcioso, injustificado y que da la impresión de buscar unos fines que, al menos, no son los que esperaba de vuestro medio. Tengo varias preguntas: - ¿Por qué eso es noticia ahora y cuál es la noticia? Es una charla de noviembre. ¿Vais a buscar todas las salidas de tono de los representantes de movimientos políticos de unos meses a esta parte? No me parece noticia pero si es el objetivo decidlo y así no dais pie a "pensar mal". - ¿Cuál es el objetivo del artículo? Por favor, sed sinceros, como socio quiero saber si eldiario se va a posicionar entre las opciones políticas de izquierdas y va a tratar de favorecer alguna. Creo que es nuestro derecho (al menos el de l@s soci@s) el tener clara la línea del periódico en este sentido. Si la línea es tratar de no posicionarse creo que le debéis dar tanta o más difusión al segundo artículo de referencia, que es la respuesta al video. De verdad, como socio estoy bastante decepcionado tanto con el contenido (aunque esto puede ser justificable) como con la forma de la "noticia". Espero podáis dar una explicación para poder seguir creyendo en este proyecto con la misma pasión y convicción con la que lo hacía antes. Muchas gracias."

Desde Torreperogil, Jaén, José Rosales Torres comenta:

"Yo había considerado a Eldiario.es una referencia periodística en la honestidad y el buen hacer, me parece increíble leer esto aquí... En el vídeo se escucha un relato de unas circunstancias que no pueden entenderse sin ver el resto del vídeo, el que al final habéis colgado, pero que (como bien sabéis) la gente no verá al ser más corto y tener el fragmento de 48 segundos delante. Y encima sin firmar. No es de recibo. ¿Cómo puede excusarse eldiario.es? Sacar de contexto unas declaraciones de una figura pública para desprestigiarla.... ¿Este amarillismo será la tónica de este diario de aquí en adelante?"

Javier Zmniejszenie desde Olsztyn, Polonia, añade su queja:

"¿Qué noticia se supone que es un fragmento de pocos segundos sacado de un argumento de unos pocos minutos sacado de una presentación de un libro que dura más de una hora y que se celebró en noviembre de 2013? ¿Tiene que ver el hecho de que Pablo Iglesias no hubiese encabezado el proyecto Podemos para no sacar esa "noticia" entonces pero sí ahora, visto su éxito? ¿"Periodismo ante todo"?"

Por su parte Alberto Matarán Ruiz, de Granada, escribe lo siguiente:

"Hace algún tiempo que sigo vuestro medio ... incluso estaba planteándome hacerme socio... Sin embargo, desde que nació la iniciativa Podemos estoy profundamente decepcionado, tanto por los dos ataques directos y descontextualizados (uno sobre un documento de Izquierda Anticapitalista y otro con una parte de un vídeo), como sobre todo por la desinformación al respecto de esta iniciativa. ¿Alguien me puede explicar por qué no es noticia que Podemos haya recogido más de 100.000 apoyos en días? ¿Cómo puede ser que no sea noticia que Podemos tenga el doble de "Me gusta" en Facebook que IU en ese breve lapso de tiempo?"

Consultado al respecto el director de eldiario.es, Ignacio Escolar, responde:

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El máster demediado

Aunque la noticia en cuestión sea de hace una semana, el tema es interesante; la publicación de un mensaje sobre la cancelación de una beca al hijo de Joaquín Almunia que está entre los correos de Blesa ha generado alguna ansiedad entre lectores de eldiario.es. Así Eva Quintanilla Tizón, de Madrid, dice entre otras cosas:

“Me habéis decepcionado. Esto no es noticia. Es un tío protestando a la comisión de becas que le ha cambiado los criterios a mitad del partido. Lo sacáis, y le dáis la apertura, sólo porque hace poco sacasteis a Aznar Jr. ese sí haciendo lobby y presionando a los jefes por intereses. Esperaba más honestidad y menos sensacionalismo por vuestra parte. Podría ser un breve que el padre llamara, pero ¿noticia de apertura? Flipo. ¿Y alguien ha pensado que ese chico no es nadie y no ha hecho nada malo y hoy le está poniendo a parir muchísima gente? Porque yo hubiera protestado exactamente igual, enviando un mail cabreada porque me dejan sin beca, pero lo habéis redactado de un modo que para quien lee rápido este tío estuvo presionando a Spottorno, cuando es mentira. No necesitáis demostrar que al PSOE también le dais caña. Dadle caña con noticias de verdad, no inventadas. Me da mucha rabia que el que he decidido que sea mi diario haga estas cosas propias del peor El Mundo. En fin. Para más profundidad sobre lo que pienso lee los comentarios de HelenaTeruel.”

Y no es la única; Pelayo Cobo, de Gijón, protesta y llama la atención sobre algunos de los comentarios generados por la noticia:

“Publican noticia incompleta y relacionándola con escándalos de enchufes y presiones para contratos (incluido uno de 45 millones de Euros con el que no tiene nada que ver). Un estudiante de apellido ilustre está molesto por perder su beca -como tantos otros casos que se denuncian, también en este mismo diario - pero en ningún caso se explican las razones por las que ésta no se renueva ¿es arbitrario, es una revancha política? Un estudiante que acredita méritos académicos de altísimo nivel es descartado para continuar sus estudios de forma becada y dejándolo sin tiempo de reacción. No se indica si obtuvo la beca sin intermediación alguna. Se pasa por alto además la trayectoria de los miembros de la comisión de becas (Velarde el falangista, Moral Santín…). Podría explicarse el tipo de beca para evitar confusiones: un programa de excelencia no es uno de igualdad de oportunidades (ver comentario #91). Tampoco hay mención al gasto inútil de medio máster, pagando una estancia anual que no generó título. Si Miguel Almunia no ha hecho nada ilegal ¿no se está violando su intimidad al hacer público su correo privado? Me reafirmo al revisar los comentarios más positivamente votados para que reflexionen en la redacción: #3 (106 votos a favor), #54 (97 votos a favor), #64 (91 votos a favor), #69, #74, #101, #102, #106, #110, #111, #116 Y #120 (este no os lo podéis perder).”

Preguntado al respecto el director de eldiario.es, Ignacio Escolar, explica su punto de vista:

“Es cierto que la llamada de Joaquin Almunia al director general de La Fundación Caja Madrid no es ni mucho menos comparable con otros de los escándalos y enchufes en la caja que hemos contado estas semanas, como las gestiones de Aznar a favor de una millonaria inversión en arte o el crédito que pedía la sobrina de Blesa. Hay dos diferencias claves: que el hijo de Almunia tenía razón en su queja -le quitaron la beca unilateralmente un año antes de lo pactado- y que además las gestiones de su padre no lograron ningún trato de favor.

Sin embargo, defiendo que hayamos publicado esa información por una razón. Los correos de Blesa prueban algo importante, que en Caja Madrid había dos ventanillas: una para los ciudadanos comunes y otra para aquellos que tenían acceso directo a sus gestores. No es lo mismo utilizar esa ventanilla VIP para protestar contra una injusticia que para pedir un trato de favor, pero eso no quita para que ese recurso no esté al alcance de todos. Muchos otros estudiantes perdieron su beca en idénticas circunstancias y muy pocos padres pudieron llevar su protesta hasta los máximos dirigentes de la caja.

Confío en la inteligencia de nuestros lectores para entender las diferencias entre cada caso y lamento también los perjuicios que hayamos podido causar al hijo de Joaquín Almunia, que sin duda no tiene ni responsabilidad ni culpa en lo ocurrido. No era tampoco una beca para alumnos sin recursos, sino una beca para estudiantes excelentes. Pero, con estos matices (y muchas dudas), sigo pensando que debíamos publicar esta información.”

Decidir qué es y qué no es noticia es uno de los máximos poderes que tiene el director de un medio, y quizá una de sus obligaciones más difíciles, porque conlleva valorar la información. En el mundo cada día hay millones de sucedidos, pero sólo un puñado se transforman en noticias, por virtud de la decisión de los periodistas, en última instancia de sus directores, en cuyos hombros descansa la responsabilidad final. Las noticias literalmente se hacen, puesto que pasan a serlo en el momento en el que un medio decide que son lo bastante importantes como para ser publicadas. Es habitual, y sano, que los lectores discrepen de la decisión de un director, sea porque desconocen algunos de los factores que le han llevado a tomarla, sea porque no están de acuerdo con los criterios de relevancia utilizados. Lo más importante, sin embargo, es que las razones sean lo más transparentes posibles, dado que no es posible ni deseable someter a referéndum ese tipo de decisiones. A la larga la votación que se ejerce con la lectura (o la no lectura) del medio será la que determine el acierto de quien decide. Y así es como debe ser.

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Las palabras prohibidas

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Varias cartas llegadas a este Defensor (Stéphanie Papin y Lucas Platero, ambos de Madrid; Pilar Lima, de Valencia) protestan por el uso de una única palabra en algún post del blog ‘De Retrones y Hombres’, y también por la respuesta de sus autores a quejas publicadas en los comentarios. La palabra es ‘sordomudos’:

“Me parece una falta de respeto y una contradicción grave el hecho que Raul Gay utiliza la palabra "sordomuda" en su articulo, teniendo en cuenta que no es ignorante del tema y de lo que implica esta palabra para la comunidad sorda : es decir el no reconocimiento a su capacidad de comunicación, lo que les ha llevado a ser tradadxs como "retrasadxs, inadaptadxs, imbeciles etc" durante siglos, lo que son justamente los prejuicios que pretende romper. Ademas no tiene ni la humildad de admitir su error cuando un lector le hace la critica de manera muy amable, sino que muy al contrario se sube en una postura mas condescendiente aun (que la tiene habitualmente en sus artículos, eso ya es valoracion personal) y le contesta "yo no soy sordo, no tengo que utilizar sus criterios, y que el debate del lenguaje es interminable”.” (Stéphanie Papin)

“Me ha decepcionado mucho encontrar que Raúl Gay utilice de una manera tan condescendiente la noción del lenguaje y el apelativo peyorativo "sordomudos". La sección no se llama "Señores minusválidos ociosos y privilegiados que nos podemos permitir escribir" (por decir algo), sino un nombre autoelegido, con lo que pensaba que eran conscientes de la importancia de cómo uno quiere ser nombrado en la vida. Me he encontrado con su testarudez para dejar de usar el término "sordomudo", que es tan ofensivo como otros tales como mongólico o inútil, por decir algo.” (Lucas Platero)

“Su comentario es faltar el respeto a la dignidad de las personas sordas que hemos luchado contra el término de "sordomudo" impuesto desde esferas externas a nosotros (médicos, educadores, monjas, curas, etc. ) desde antaño; un día decidimos, nosotras, las personas sordas asumir la lucha por nuestra normalización y ahí consideramos que cómo no somos mudos... dado que la capacidad del habla está de una forma u otra unida a la voz...y voz tenemos a veces aunque sea a nuestra manera: en lengua de signos... habíamos de llamarnos sordxs, luego... sordomudo actualmente denota ignorancia y ahora me he dado cuenta que testarudez y sub-normalidad basada en la prepotencia...” (Pilar Lima)

La queja tiene dos puntos de interés que trataré por separado. Por una parte está el problema de las palabras prohibidas, que se convierten en tabú porque se utilizaron en el pasado para designar a una comunidad oprimida y en desventaja y que posteriormente esta comunidad considera deben desaparecer como forma de acabar con esa discriminación. Siendo los humanos animales simbólicos y siendo las palabras símbolos estos términos tabú cumplen con un importante papel de cohesión interna frente a un rechazo que se encarna en este término, y de exigencia externa de reconocimiento. Su uso desde fuera se transforma pues en un insulto intolerable. Expresiones como ‘nigger’ en los EE UU para los afroamericanos (tan políticamente cargada que raras veces se usa en medios, reemplazándose por eufemismos), o “cholo” en Perú para las comunidades andinas son ejemplos de este tipo de términos cuyo uso se considera ofensa imperdonable. En el caso de las personas sordas el rechazo a la palabra en cuestión forma parte intrínseca de las polémicas sobre la Cultura Sorda (como las relacionadas con los implantes cocleares (pdf) y las peticiones de tener hijos sordos) así como de la reivindicación de dejar atrás clasificaciones y preconcepciones de otro tiempo al tratar esta discapacidad comunicativa compartida. Entre ciertos miembros del colectivo sordo la palabra levanta ampollas.

Preguntado al respecto Raúl Gay, autor del ‘post’ en cuestión, responde:

“Hace unas semanas, publiqué un artículo sobre sordera. Allí comparaba el rechazo al término sordomudo con el gag de La vida de Brian. Como quizá sepas, en este blog hemos tratado de provocar a todo el mundo. Creemos que es una buena forma de llamar a la reflexión.

En mi opinión, existen los sordos, los mudos y los sordomudos. Durante siglos, muchos sordos se convirtieron en sordomudos por falta de educación; quien recibe una atención y una educación adecuada puede llegar a hablar con mayor o menor dificultad. Sin embargo, hay sordos profundos que por mucho que la sociedad ponga de su parte, no podrán hablar. Yo mismo conocía a una de ellas al preparar el citado artículo.

Es cierto que sus cuerdas vocales están intactas, pero en la práctica no pueden hablar. En la práctica, son sordos y mudos. No todos los sordos son sordomudos; igual que no todos los sordos son sordociegos. Pero unos y otros existen.

María Sejmet de Ra, la entrevistada en el post sobre BDSM, utilizaba el término sordomudo a conciencia. Esa persona no podía oír ni hablar y utilizaba sus manos para señalar que había que parar la sesión. Yo cité sus palabras (aunque, cierto, sin entrecomillado).

Respecto al debate en twitter, insistí en que este tipo de discusión sobre el lenguaje me parece estéril. Pablo ha escrito 4 o 5 artículos sobre el tema y se ha creado mal ambiente en los comentarios. Creo que se pierde demasiada energía.

En mi opinión, el lenguaje es hasta cierto punto secundario. Aquello de "dame pan y llámame tonto". De hecho, hemos inventado una palabra para ese blog para demostrar que nos da igual cómo nos llamen; lo importante es la accesibilidad,la igualdad de oportunidades en educación y trabajo, la ley de Dependencia....

¿Hasta qué punto debemos utilizar el término deseado por un colectivo? Esa es la clave. Haciendo una comparación un tanto extrema, los presos de ETA son "presos políticos", los que defienden la contrarreforma del aborto se llaman "provida" y ciertos retrones dicen ser "personas con capacidades diferentes" (¿será que tiene rayos X y pueden volar?).

Sinceramente, creo que he tratado a los sordos con respeto y que muchos prefieren fijarse en un detalle porque es una batalla más fácil de ganar que la real.”

Por su parte el otro autor de ‘De Retrones y Hombres’, Pablo Echenique-Robba, ya ha dejado sus impresiones en un post monográfico sobre el tema.

Se trata, está claro, de un debate abierto en el que hay diferentes puntos de vista dentro y fuera del colectivo más directamente afectado. Parece por tanto razonable que como parte de esa discusión se emplee la palabra tabú; al fin y al cabo es la esencia misma de lo que se discute. Aunque fuera de este caso concreto probablemente no esté de más recordar a los periodistas que es bueno conocer y respetar las sensibilidades de aquellos colectivos de los que escribimos, en especial de los que han sido históricamente discriminados o marginados socialmente; porque normalizar su presencia en los medios contribuye a normalizar su situación social. Y porque las palabras-tabú pueden ser importantes banderas, símbolos de una forma de plantearse las relaciones entre ellos y con el resto del mundo.

La segunda cuestión que evocan las dudas de los lectores es la relación entre eldiario.es y los blogs que alberga, dado que en esta y en otras ocasiones se piden responsabilidades al medio por cosas escritas dentro de un blog. Este formato, sin embargo, suele ser bastante diferente en su funcionamiento interno a los más comunes en el periodismo clásico (noticia, columna, reportaje), y la publicación se suele hacer con muchos menos controles por parte de la redacción. Preguntada la dirección al respecto responde Juan Luis Sánchez, subdirector de eldiario.es:

“En la mayoría de los casos, la relación entre los blogs y la redacción es de confianza más que de edición. Tienen autonomía para preparar sus contenidos y publicarlos, y aunque casi siempre hay una vista previa desde la redacción, salvo casos extremos no se toca nada.

Ese pacto de confianza implica que los contenidos de cada blog estarán de acuerdo con los principios editoriales de eldiario.es. Más que discutir artículo por artículo si se cumplen a rajatabla en esta palabra o aquella, se tienen conversaciones cada cierto tiempo para hacer seguimiento de esa relación de confianza y compenetración. Eso puede hacer que de vez en cuando haya puntos que puedan ser más criticables pero a la larga creemos que el hecho de que nuestros colaboradores de opinión tengan independencia editorial hace que, en un clima de libertad de expresión, encuentren el tono que mejor encaje con el espíritu abierto pero con principios sociales claros de eldiario.es.

En algunos casos, más que blogs clásicos son pequeñas publicaciones especializadas: es el caso de Agenda Pública, Piedras de Papel o el ‘De Retrones y Hombres’, por ejemplo. Con sus propias dinámicas de trabajo y que incluso tienen una persona que se hace cargo de la edición de los contenidos.“

Como ya hemos comentado anteriormente, la empatía con quienes sufren debe ser un principio básico del periodismo bien entendido, aunque nunca a expensas de la comunicación; en el caso que nos ocupa se trata de un debate en marcha que no se va a resolver de modo sencillo, pero que conviene tener en cuenta a la hora de usar palabras cargadas de simbología y peso sociopolítico. Para valorarlo es necesario intentar comprender el contexto, que en este caso parece estar mucho más relacionado con la propia discusión interna que con ningún afán de ofensa.

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