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DESALAMBRE

No quiero ser cómplice: ninguna frontera debe convertirse en ataúd

En nuestras fronteras se ejerce la violencia física contra quienes intentan cruzarlas, se niega el auxilio o se mueve la línea fronteriza de manera arbitraria

Estas prácticas violan la legislación nacional e internacional y hieren a las personas que entienden que el control fronterizo no debe anteponerse al sentido humanitario

Arranca la campaña de recogida de firmas de Cear: 'Esto hay que cortarlo'

Los obispos afirman que el drama de Ceuta debe espolear la conciencia europea

Miembros de la Guardia Civil junto al cadáver hallado el pasado sábado en la playa de la Ribera, en Ceuta./ Efe

Ninguna frontera vale más que una vida humana. Ninguna frontera debe convertirse en el ataúd de aquellas personas que, huyendo de la guerra, la miseria o la muerte llegan a nuestras fronteras y se encuentran con la violación de los derechos humanos. Basta ya.

En nuestras fronteras se ejerce la violencia física contra quienes intentan cruzarlas utilizando material antidisturbios y métodos "disuasorios" como las concertinas. También se niega el auxilio a personas cuya vida peligra en el mar, se mueve la línea fronteriza de manera arbitraria y se producen devoluciones "en caliente" de los migrantes que consiguen llegar a nuestro territorio.

Estas prácticas no solo violan la legislación nacional e internacional (normativa española y europea de extranjería y asilo, Convenio Europeo de Derechos humanos, Convención de Ginebra...), sino que hieren a todas las personas que entienden que el control de las fronteras no puede anteponerse al respeto de los derechos humanos y al más básico sentido humanitario. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) no puede ni quiere mirar para otro lado. Nuestro papel estatuario nos lleva a defender a nuestro colectivo de atención y ante la gravedad de los hechos, ser la voz de los que no tienen voz.

Por medio de estohayquecortarlo.org CEAR hace un llamamiento a la ciudadanía para que firme la petición dirigida al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, solicitando poner fin a las prácticas inhumanas llevadas a cabo en las fronteras de Ceuta y Melilla, la retirada de las concertinas y el respeto y cumplimiento de la legislación nacional e internacional. Las concertinas son el elemento más visible de la violencia en las fronteras y el símbolo del racismo institucional. Basta ya.

Los mensajes de alarma de las autoridades gubernamentales y ciertos medios de comunicación no hacen sino sembrar un mensaje erróneo, sesgado y malintencionado de las cifras de refugiados que a través de las fronteras de Ceuta y Melilla quieren entrar a España. ¿Es España realmente la puerta de entrada de los inmigrantes a Europa?

Las cifras son contundentes. Según el informe de Frontex, en 2012 el número de entradas irregulares por la ruta Oeste Mediterránea en la que se encuentran Ceuta y Melilla fue de 6.397, mientras que por la ruta Este-Mediterránea de Europa (Grecia, Bulgaria y Chipre) la entrada de inmigrantes fue de 37.224, casi 6 veces más.

Basta ya. Basta ya de mensajes capciosos que únicamente buscan sembrar miedo ante la llegada de personas que huyen de la violencia, la persecución y el hambre, la llegada del inmigrante, el refugiado, el apátrida y el solicitante de asilo.

#estohayquecortarlo y por ello, desde CEAR pedimos información veraz, fiel a los datos y sobre todo que el Gobierno respete y no vulnere los derechos humanos. Yo, como ciudadana, no quiero ser cómplice de la violación de los derechos humanos en las fronteras.


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