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Bruselas defiende los recortes de Rajoy y siembra dudas sobre las reformas en pensiones, SMI y mercado laboral

Firma del acuerdo para subir el salario mínimo a 950 euros en 2020.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, de coalición entre PSOE y Unidas Podemos tiene una agenda de reformas que pasa por revertir algunas de las medidas “más lesivas económicamente” de los años de Mariano Rajoy. Esas son algunos de los ejes del programa de Gobierno pactado, que prevé una serie de reformas, algunas anunciadas, y otras puestas en marcha. 

Pero en Bruselas parecen sentir nostalgia de los tiempos de Mariano Rajoy, en los que las pensiones no se vinculaban al IPC, las reformas laborales recortaban derechos de los trabajadores y el SMI apenas llegaba a los 600€. Pero, eso sí, España aplicaba recortes en gasto público que le permitían satisfacer las exigencias comunitarias de disminución del déficit y la deuda pública.

Pensiones. “España se enfrenta a altos riesgos de sostenibilidad fiscal a medio plazo”, afirma la Comisión Europea: “El reciente debate político sobre las pensiones indica que el mecanismo por el cual se reevalúan puede sufrir cambios en el futuro cercano. En particular, los servicios de la Comisión calculan que la vinculación de las pensiones a la inflación anunciada por el nuevo gobierno de coalición en su programa podría conducir a un aumento en el gasto en pensiones en 2050 de alrededor del 4% del PIB”.

“Esta estimación”, prosigue Bruselas, “se acerca a las proyecciones realizadas por el Banco de España, el FMI y el grupo de expertos FEDEA, pero está por encima de la estimación de AIReF (2% del PIB)”.

“El nuevo gobierno”, señala el Ejecutivo comunitario, “también ha anunciado su intención de eliminar el mecanismo de sostenibilidad incluido en la reforma de 2013 destinado a ajustar el nivel de pensión inicial a los cambios en la esperanza de vida. Según las estimaciones preliminares de los servicios de la Comisión, esto agregaría al menos el 0,7% del PIB al gasto en pensiones a largo plazo”.

Por lo tanto, según Bruselas, “eliminar ambos elementos de la reforma de 2013 corre el riesgo de beneficiar a los pensionistas actuales a expensas de las generaciones futuras, a menos que se apliquen medidas compensatorias. Con la reforma de 2013, se espera que a largo plazo los pensionistas españoles tengan tasas de reemplazo superiores a la media de la UE”.

Salario mínimo. Ya en noviembre de 2018, la Comisión Europea afirmó que la subida a 900€ desincentivaría la creación de hasta 70.000 puestos de trabajo. Pero aquel cálculo nunca pudo demostrarse.

Ahora, cuando el SMI acaba de subirse a 950 euros, Bruselas afirma: “El salario mínimo aumentará aún más en 2020, aunque el impacto en el empleo de la subida de 2019 aún no se ha cuantificado. Cuando entró en vigencia el aumento del salario mínimo, en enero de 2019, el empleo seguía creciendo con fuerza. El crecimiento del empleo se ha desacelerado desde entonces, pero sobre la base de la información disponible es difícil evaluar en esta etapa la parte de la desaceleración que puede atribuirse al aumento del salario mínimo”.

“Sin embargo”, prosigue la Comisión Europea, “los datos de las afiliaciones a la Seguridad Social indican que el empleo para algunos grupos en sectores específicos (p. ej., trabajadoras domésticas, agricultura) es probable que se haya visto afectado”.

Y concluye: “En enero de 2020, el gobierno aumentó aún más el salario mínimo en un 5,6% (hasta € 950 en 14 cuotas), de acuerdo con un pacto con los agentes sociales. Se estima que esto elevará el salario mínimo a aproximadamente el 60% de los ingresos mensuales brutos medios para un trabajador a tiempo completo en 2020. En 2018, solo tres Estados miembros y todos con tasas de desempleo mucho más bajas tenían un salario mínimo por encima de este umbral. El aumento del 22.3% en el salario mínimo en 2019 ha elevado los costos laborales, especialmente en algunos sectores y regiones. Su impacto en el empleo aún no se ha cuantificado. Mientras tanto, se acordó un nuevo aumento en 2020 y se anunciaron otros más hasta 2023”.

Reforma laboral. Es el otro caballo de batalla, que el Gobierno de coalición está empezando a desmontar: recientemente el Ejecutivo ha revertido el despido procedente durante una baja médica.

¿Y qué dicen en Bruselas? “El desempleo sigue siendo muy alto, a pesar de su rápido descenso en los últimos años. La Comisión espera que la tasa de paro continúe disminuyendo a 12,8% en 2021. El alto desempleo afecta en particular a los jóvenes y los trabajadores poco calificados. Los nuevos planes de acción destinados a mejorar el apoyo a los trabajadores jóvenes y desempleados de larga duración dependen de una mayor capacidad de los servicios públicos de empleo.  El nuevo Gobierno también ha anunciado su intención de revisar aspectos de la reforma del mercado laboral de 2012, que se reconoce que ha respaldado una fuerte creación de empleo durante la época de recuperación económica”.

Bruselas insiste en “reconocer que las reformas del mercado laboral adoptadas en 2012-2013 en respuesta a la crisis han jugado un papel importante en la promoción de la recuperación económica y laboral que comenzó en 2014”.

“La nueva coalición gobernante”, dice la Comisión Europea, “ha prometido cambios en la regulación del mercado laboral con los objetivos establecidos de restablecer el poder de negociación de los trabajadores y superar la segmentación del mercado laboral. Los cambios en el sistema de negociación colectiva incluirían la abolición del límite de un año a la extensión automática de los acuerdos vencidos y el restablecimiento de la prioridad de la negociación colectiva sectorial sobre los acuerdos a nivel de empresa. Otras medidas aún no especificadas tendrían como objetivo promover los contratos permanentes como la forma de contrato predominante, incluso mediante el fortalecimiento de la lucha contra el abuso de los contratos temporales y de tiempo parcial y racionalización de los tipos de contratos. También se prevé una revisión de algunos tipos de resolución de contratos”.

Y concluye: “Será importante que cualquier medida nueva solo se tome después de una evaluación cuidadosa de su impacto potencial y que se conserven los logros de las reformas pasadas”.

Bajos impuestos. Otra de las novedades del Gobierno es un reforma fiscal que permita “mayor justicia y progresividad en los impuestos”, según explica el Ejecutivo. “El nivel de impuestos sigue siendo relativamente bajo en relación con el gasto”, dice Bruselas: “España tiene una relación baja entre impuestos y PIB en comparación con otros Estados miembros de la UE. En 2018, sus ingresos fiscales ascendieron al 34,7% del PIB, en comparación con los promedios de la UE y la zona del euro del 39,2% y el 40,6%, respectivamente. La parte impuestos al consumo siguen siendo relativamente bajos, con un 9,4% del PIB, lo que también se refleja en una tasa impositiva implícita relativamente baja sobre el consumo del 13,8%, por debajo de los promedios de la UE / zona del euro del 16,9% y el 16,8%.  Con un 16,8% del PIB, la proporción de los impuestos sobre el trabajo también se mantuvo por debajo del promedio de la UE del 19,6% del PIB, con una tasa impositiva implícita del 34,2% en 2018”.

Reconocimiento a los años de recortes del PP. “Las reformas implementadas durante la crisis económica y en los años siguientes han contribuido al sólido desempeño económico de España y la creación de empleo hasta ahora”, afirma la Comisión Europea. “Sin embargo, el progreso de las reformas se desaceleró después de 2014”, explica, Bruselas, coincidiendo con la precampaña del 20D y el inicio de la inestabilidad política hasta la investidura del 7 de enero de 2020.

“Ha habido un retroceso en las reformas de pensiones”, dice la Comisión –ya Rajoy decretó una subida antes del 20D– “y el nuevo gobierno ha anunciado una reversión de algunos elementos de la reforma del mercado laboral de 2012. La coordinación entre los gobiernos nacionales y regionales es crucial, pero sigue siendo un desafío en varias áreas de políticas cubiertas por las recomendaciones de la Comisión”.

Desequilibrios. “Las elecciones generales en 2019 y los retrasos en la formación de un nuevo gobierno obstaculizaron la implementación de reformas de gran alcance”, asume el Ejecutivo comunitario: “Las medidas para reducir la segmentación del mercado laboral se han centrado en combatir el abuso de los contratos temporales. Se hicieron progresos limitados con la gobernanza fiscal, en particular con respecto a la implementación de planes para fortalecer el marco para los contratos del sector público y la contratación pública. Las desviaciones de la reforma de pensiones de 2013 aumentarán el costo a largo plazo del envejecimiento, a menos que se compensen con otras medidas. Se han retrasado las reformas destinadas a reducir los desajustes de habilidades, fomentar la investigación y la innovación y mejorar el entorno empresarial”.

“España se enfrenta a altos riesgos de sostenibilidad fiscal a medio plazo”, zanja Bruselas.

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