El Banco de España rebaja la previsión de crecimiento al 4,1% en 2022, pero ve la inflación controlada en 2023

Daniel Yebra

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El Banco de España ha rebajado la previsión de crecimiento económico otras cuatro décimas, al 4,1%, en 2022, pero ve la inflación controlada en 2023. En la actualización de sus previsiones económicas, la institución ha recortado solo una décima el avance del PIB (Producto interior bruto) para 2023, hasta el 2,8%, y reduce la proyección del IPC (Índice de precios de consumo) medio en el presente ejercicio tres décimas, al 7,2%, y la deja en el 2,6% el próximo.

El Banco de España pide ampliar el pacto de rentas a pensionistas y funcionarios para evitar subidas según la inflación

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Con estas previsiones, el Banco de España mantiene la confianza en que España recuperará la actividad pre pandemia en la segunda mitad de 2023, en línea con el Gobierno, tras los roces de las últimas semanas por las recomendaciones de la institución —sobre todo respecto a las pensiones—, y en contra del escenario más pesimista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que esta misma semana retrasó la recuperación completa hasta 2024, con una visión de una inflación mucho más persistente.

Buena parte del optimismo respecto a la OCDE se basa, por un lado, en la llegada de turistas extranjeros y en la recuperación del gasto de estos visitantes. Por otra parte, en las inversiones, favorecidas por el Plan de Recuperación. También en la previsión de que los cuellos de botella en el comercio mundial “se solucionen en 2023”. Y, por último, en que el consumo privado, el factor más retrasado en la reconstrucción tras la pandemia, acelere gracias al ahorro acumulado y “al dinamismo del mercado laboral”.

La perspectiva controlada de la inflación tiene que ver “con la solución ibérica” para la electricidad, el tope al gas aprobado este jueves en el Congreso y que se espera que abarate un 15% la factura de la luz, de media, y que principalmente notaran los clientes del mercado regulado. También en la expectativa de una bajada de las materias primas en los mercados internacionales.

El Banco de España valora, además, que la prórroga que ha anunciado el Gobierno del Plan de choque al impacto de la guerra en Ucrania, “sin conocer todavía los detalles”, modificaría las previsiones (en este caso al alza para la actividad). Así como también lo harían la amenaza de un embargo total del petróleo y gas rusos, según calculó recientemente (a la baja), y la ruptura comercial con Argelia, “que todavía no hemos estimado”, según admiten desde el organismo. Esta acumulación de variables por incorporar demuestra la gran incertidumbre actual.

Los riesgos

Los riesgos sobre el escenario central del Banco de España “están orientados a la baja para la actividad y al alza para la inflación”, y tienen que ver con la incertidumbre acerca de los desarrollos de la guerra y de sus repercusiones económicas. “Una recesión técnica [dos trimestres consecutivos de caída de la actividad] no está en nuestro escenario, aunque no se puede descartar”, incide la institución.

“Una fuente adicional de riesgo de elevada relevancia está asociada al grado de traslación de los aumentos de precios y costes recientes al resto de los precios de la economía y a los salarios. En este sentido, la intensidad con la que, en los últimos meses, parecen estar materializándose algunos efectos indirectos —esto es, la transmisión de los mayores costes de producción a los precios finales— habría elevado la probabilidad de que se desencadenen efectos de segunda vuelta o de realimentación entre precios y salarios significativos, que supondrían una pérdida de competitividad exterior, una mayor inflación y un menor nivel de actividad y empleo para la economía española a lo largo del horizonte de proyección [2024]”, explica la institución.

Falta de información sobre el Plan de Recuperación

“El ritmo de ejecución del programa Next Generation [el Plan de Recuperación] también supone una fuente de incertidumbre adicional en los próximos trimestres. En este sentido, la escasa información disponible sugiere la posibilidad de que se produzca un cierto retraso en la ejecución del gasto con respecto al calendario considerado en las proyecciones”, continúa el Banco de España.

“Además, la incertidumbre existente acerca del despliegue efectivo de los proyectos ligados al programa Next Generation podría comportar retrasos en algunas decisiones de inversión privada, como sugiere la información cualitativa recibida por el Banco de España a partir de sus contactos telefónicos con un conjunto de empresas no financieras de nuestro país”, continúa.

Este jueves, la vicepresidente primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, señaló en la Comisión mixta (Congreso y Senado) para la Unión Europea que los obligaciones reconocidas sobre las inversiones del Plan de Recuperación apenas alcanzan los 3.000 millones de euros, mientras que se han autorizado proyectos por casi 12.000 millones.

“Por otra parte, a corto plazo, la combinación de una inflación más elevada (que erosiona las rentas reales de hogares y empresas) y un aumento de los tipos de interés podría hacer que los agentes en situación más vulnerable pudieran experimentar mayores dificultades para hacer frente al pago de las deudas (y, como resultado, ver limitados sus niveles de gasto)”, advierte el Banco de España.

Solo un 6% de las empresas prevé despedir

La encuesta a las empresas españolas sobre la evolución de su actividad del segundo trimestre concluye que “un gran número de empresas [un 75%] indican que el aumento del coste de sus productos intermedios [los que necesitan para producir u ofrecer los servicios a los que se dedican], fundamentalmente energéticos, es el principal canal por el que su actividad se está viendo afectada por la invasión rusa de Ucrania”.

Una mayoría de las compañías [cerca de un 70%] espera que la presión de los costes siga siendo elevada durante el próximo año, y en prácticamente en el mismo porcentaje creen que tendrán que afrontar mayores costes laborales.

“En el horizonte de un año, el porcentaje de las firmas encuestadas que esperan subir sus precios de venta es menor que en el trimestre anterior, con una disminución de 9 puntos, hasta el 54%. En conjunto, los incrementos actuales y los previstos para los precios de venta siguen siendo inferiores a los registrados en el coste de los consumos intermedios, lo que continuaría apuntando a una compresión de los márgenes empresariales [la capacidad de obtener beneficios de las ventas]”, explica el Banco de España.

En esta encuesta, destacan algunas lecturas positivas, como que solo un 6% de las empresa pretende ajustar jornadas o realizar despidos durante los próximos seis meses, y solo un 2% habría previsto solicitar un Erte (expediente de regulación temporal de empleo).

Mientras, casi un 30% piensa invertir en tecnología en ese mismo plazo y un 17% tendría entre sus planes abrir nuevos mercados [aunque este porcentaje es el menor de los últimos trimestres]. Vuelve a sorprender que apenas un 13% de las empresas plantillas estima que se presentará a una convocatoria del Plan de Recuperación.

El Banco de España ha rebajado la previsión de crecimiento económico otras cuatro décimas, al 4,1%, en 2022, pero ve la inflación controlada en 2023. En la actualización de sus previsiones económicas, la institución ha recortado solo una décima el avance del PIB (Producto interior bruto) para 2023, hasta el 2,8%, y reduce la proyección del IPC (Índice de precios de consumo) medio en el presente ejercicio tres décimas, al 7,2%, y la deja en el 2,6% el próximo.

El Banco de España pide ampliar el pacto de rentas a pensionistas y funcionarios para evitar subidas según la inflación

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Con estas previsiones, el Banco de España mantiene la confianza en que España recuperará la actividad pre pandemia en la segunda mitad de 2023, en línea con el Gobierno, tras los roces de las últimas semanas por las recomendaciones de la institución —sobre todo respecto a las pensiones—, y en contra del escenario más pesimista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que esta misma semana retrasó la recuperación completa hasta 2024, con una visión de una inflación mucho más persistente.

Buena parte del optimismo respecto a la OCDE se basa, por un lado, en la llegada de turistas extranjeros y en la recuperación del gasto de estos visitantes. Por otra parte, en las inversiones, favorecidas por el Plan de Recuperación. También en la previsión de que los cuellos de botella en el comercio mundial “se solucionen en 2023”. Y, por último, en que el consumo privado, el factor más retrasado en la reconstrucción tras la pandemia, acelere gracias al ahorro acumulado y “al dinamismo del mercado laboral”.

La perspectiva controlada de la inflación tiene que ver “con la solución ibérica” para la electricidad, el tope al gas aprobado este jueves en el Congreso y que se espera que abarate un 15% la factura de la luz, de media, y que principalmente notaran los clientes del mercado regulado. También en la expectativa de una bajada de las materias primas en los mercados internacionales.

El Banco de España valora, además, que la prórroga que ha anunciado el Gobierno del Plan de choque al impacto de la guerra en Ucrania, “sin conocer todavía los detalles”, modificaría las previsiones (en este caso al alza para la actividad). Así como también lo harían la amenaza de un embargo total del petróleo y gas rusos, según calculó recientemente (a la baja), y la ruptura comercial con Argelia, “que todavía no hemos estimado”, según admiten desde el organismo. Esta acumulación de variables por incorporar demuestra la gran incertidumbre actual.

Los riesgos

Los riesgos sobre el escenario central del Banco de España “están orientados a la baja para la actividad y al alza para la inflación”, y tienen que ver con la incertidumbre acerca de los desarrollos de la guerra y de sus repercusiones económicas. “Una recesión técnica [dos trimestres consecutivos de caída de la actividad] no está en nuestro escenario, aunque no se puede descartar”, incide la institución.

“Una fuente adicional de riesgo de elevada relevancia está asociada al grado de traslación de los aumentos de precios y costes recientes al resto de los precios de la economía y a los salarios. En este sentido, la intensidad con la que, en los últimos meses, parecen estar materializándose algunos efectos indirectos —esto es, la transmisión de los mayores costes de producción a los precios finales— habría elevado la probabilidad de que se desencadenen efectos de segunda vuelta o de realimentación entre precios y salarios significativos, que supondrían una pérdida de competitividad exterior, una mayor inflación y un menor nivel de actividad y empleo para la economía española a lo largo del horizonte de proyección [2024]”, explica la institución.

Falta de información sobre el Plan de Recuperación

“El ritmo de ejecución del programa Next Generation [el Plan de Recuperación] también supone una fuente de incertidumbre adicional en los próximos trimestres. En este sentido, la escasa información disponible sugiere la posibilidad de que se produzca un cierto retraso en la ejecución del gasto con respecto al calendario considerado en las proyecciones”, continúa el Banco de España.

“Además, la incertidumbre existente acerca del despliegue efectivo de los proyectos ligados al programa Next Generation podría comportar retrasos en algunas decisiones de inversión privada, como sugiere la información cualitativa recibida por el Banco de España a partir de sus contactos telefónicos con un conjunto de empresas no financieras de nuestro país”, continúa.

Este jueves, la vicepresidente primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, señaló en la Comisión mixta (Congreso y Senado) para la Unión Europea que los obligaciones reconocidas sobre las inversiones del Plan de Recuperación apenas alcanzan los 3.000 millones de euros, mientras que se han autorizado proyectos por casi 12.000 millones.

“Por otra parte, a corto plazo, la combinación de una inflación más elevada (que erosiona las rentas reales de hogares y empresas) y un aumento de los tipos de interés podría hacer que los agentes en situación más vulnerable pudieran experimentar mayores dificultades para hacer frente al pago de las deudas (y, como resultado, ver limitados sus niveles de gasto)”, advierte el Banco de España.

Solo un 6% de las empresas prevé despedir

La encuesta a las empresas españolas sobre la evolución de su actividad del segundo trimestre concluye que “un gran número de empresas [un 75%] indican que el aumento del coste de sus productos intermedios [los que necesitan para producir u ofrecer los servicios a los que se dedican], fundamentalmente energéticos, es el principal canal por el que su actividad se está viendo afectada por la invasión rusa de Ucrania”.

Una mayoría de las compañías [cerca de un 70%] espera que la presión de los costes siga siendo elevada durante el próximo año, y en prácticamente en el mismo porcentaje creen que tendrán que afrontar mayores costes laborales.

“En el horizonte de un año, el porcentaje de las firmas encuestadas que esperan subir sus precios de venta es menor que en el trimestre anterior, con una disminución de 9 puntos, hasta el 54%. En conjunto, los incrementos actuales y los previstos para los precios de venta siguen siendo inferiores a los registrados en el coste de los consumos intermedios, lo que continuaría apuntando a una compresión de los márgenes empresariales [la capacidad de obtener beneficios de las ventas]”, explica el Banco de España.

En esta encuesta, destacan algunas lecturas positivas, como que solo un 6% de las empresa pretende ajustar jornadas o realizar despidos durante los próximos seis meses, y solo un 2% habría previsto solicitar un Erte (expediente de regulación temporal de empleo).

Mientras, casi un 30% piensa invertir en tecnología en ese mismo plazo y un 17% tendría entre sus planes abrir nuevos mercados [aunque este porcentaje es el menor de los últimos trimestres]. Vuelve a sorprender que apenas un 13% de las empresas plantillas estima que se presentará a una convocatoria del Plan de Recuperación.

El Banco de España ha rebajado la previsión de crecimiento económico otras cuatro décimas, al 4,1%, en 2022, pero ve la inflación controlada en 2023. En la actualización de sus previsiones económicas, la institución ha recortado solo una décima el avance del PIB (Producto interior bruto) para 2023, hasta el 2,8%, y reduce la proyección del IPC (Índice de precios de consumo) medio en el presente ejercicio tres décimas, al 7,2%, y la deja en el 2,6% el próximo.

El Banco de España pide ampliar el pacto de rentas a pensionistas y funcionarios para evitar subidas según la inflación

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Con estas previsiones, el Banco de España mantiene la confianza en que España recuperará la actividad pre pandemia en la segunda mitad de 2023, en línea con el Gobierno, tras los roces de las últimas semanas por las recomendaciones de la institución —sobre todo respecto a las pensiones—, y en contra del escenario más pesimista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que esta misma semana retrasó la recuperación completa hasta 2024, con una visión de una inflación mucho más persistente.