Radiografía de un año de récords para el empleo en España

Unas 780.000 personas han salido del paro en el último año. Nunca había ocurrido. 2021 ha dejado muchas cifras históricas en la recuperación del empleo y esta es una de ellas, con la mayor caída anual del desempleo según los registros. Y eso que aún no hemos dicho adiós a la pandemia de coronavirus, como refleja el nuevo pico de contagios. La creación de empleo ha ido de la mano: casi 780.000 trabajadores más afiliados a la Seguridad Social en los últimos doce meses, uno de los datos anuales más elevados. Así, diciembre ha concluido con un nuevo máximo de trabajadores, 19,8 millones de personas afiliadas, y una nueva meta a las puertas para 2022: los 20 millones de trabajadores.

Los objetivos para el año que echa a andar ya no se leen tanto en términos de “recuperación”, sino de “crecimiento”. Algunos sectores y colectivos mantienen heridas laborales fruto de la pandemia, como los más vinculados al turismo internacional. Pero de manera general el empleo está por encima de los niveles precovid. También a nivel territorial, como ilustra el siguiente mapa.

El secretario de Estado de la Seguridad Social, Israel Arroyo, ha destacado de cara al futuro el crecimiento del empleo en algunas actividades “de gran valor añadido” que no se han visto tan afectadas por la pandemia. Gracias también a que los ERTE y otras medidas han logrado “encapsular” los daños de esta crisis y que no se expandieran al conjunto de la economía, subrayaba. Entre los sectores más afectados, como las agencias de viajes, todo indica que se avecinan cambios estructurales que el Ejecutivo quiere que vayan de la mano de la formación para que los profesionales puedan recualificarse y encontrar nuevas salidas laborales.

Un año a golpe de récords

Pero para mirar al futuro conviene detenerse en el punto de partida. 2021 ha dejado muchos hitos, con una rápida recuperación del empleo perdido en esta crisis respecto a lo sucedido en otras pasadas. Enero comenzaba con la tercera ola de la pandemia y un número de trabajadores total de 18,8 millones de personas.

Desde ahí, tras la pérdida de trabajadores habitual del primer mes del año –y en medio de una fuerte ola de contagios–, la Seguridad Social fue ganando afiliados con fuerza. En mayo, apenas un año y dos meses después del inicio de la crisis sanitaria, el total de trabajadores ya alcanzó el de febrero de 2020, el mes inmediatamente anterior a la crisis por la explosión de contagios en España.

A comienzos del verano se superaban los datos más elevados de empleo alcanzados hasta la fecha, rozando los 19,6 millones de personas afiliadas, y en los meses siguientes el récord no dejó de engordar. Hasta el nuevo máximo histórico de 19,8 millones de trabajadores de diciembre.

En doce meses, se sumaron 776.478 personas afiladas más a la Seguridad Social. Se trata del dato más elevado desde 2005, con un contexto totalmente distinto: en plena burbuja antes de la que se llamaría Gran Recesión, cuando además hubo una regularización extraordinaria de inmigrantes.

Caída continua del paro durante 10 meses

Del lado del paro, durante los primeros meses de 2021 el desempleo seguía resintiéndose, con cifras al alza que llegaron a situar el total de personas paradas apuntadas a las oficinas públicas de empleo en cuatro millones en febrero.

El contexto era el de la tercera ola de la pandemia, con una gran incidencia y mortalidad, lo que endureció las restricciones. Además, en la pandemia se desplegaron ayudas dentro del llamado “escudo social” que fomentan la inscripción al paro de personas desempleadas, frente al desánimo que a veces se produce por el que los afectados no se apuntan en el SEPE.

Pero desde entonces, el paro ha estado en caída libre. Ha sumado un nuevo récord, el máximo de meses seguidos de reducción de parados, al acumular diez consecutivos de descensos. En los últimos 12 meses se redujo en 782.232 personas, la mayor caída en un año de toda la serie histórica. La anterior referencia de descenso récord era de menos de la mitad, como destacaba este lunes el secretario de Estado de Empleo en el Ministerio de Yolanda Díaz, Joaquín Pérez Rey.

De los ERTE al teletrabajo: recetas frente a esta crisis

Lo que había costado una década en el caso de la Gran Recesión, recuperar los niveles de empleo precrisis, se ha logrado a esta vez en poco más de un año. Aunque diferentes en sus causas e incidencia, la crisis financiera es la más reciente y todavía pesaba en los hombros de muchos trabajadores y empleados cuando el coronavirus dio la cara en España en marzo de 2020. El empleo cayó en casi un millón de personas en dos semanas debido a la crisis sanitaria, una debacle sin precedentes.

¿Por qué se ha logrado esta rápida recuperación del empleo en 2021? Gloria Moreno, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá de Henares, recuerda que esta crisis laboral deriva de una sanitaria, “un factor exógeno a la propia economía”. “La recuperación del empleo ha estado sujeta a los altibajos e incertidumbres de la propia evolución del virus y de las restricciones establecidas en cada momento para limitar la actividad económica y la movilidad social”.

En este sentido, la gestión de la propia pandemia era fundamental y, como decían los empresarios, la vacunación no solo era un objetivo para la salud de los ciudadanos sino también para relanzar la economía. España se colocó como un país puntero en la vacunación a nivel mundial, lo que permitió ir levantando restricciones a las actividades económicas. Lo que se llama “convivir con el virus”, sin que esto vaya unido a las muertes sufridas al inicio de la pandemia.

Los agentes sociales y la mayoría de expertos en el mercado laboral señalan otra herramienta clave en esta crisis sanitaria: los ERTE. Los expedientes de regulación temporal de empleo, que permitieron congelar cientos de miles de puestos de trabajo en lo peor de la pandemia gracias al apoyo del Estado, y que poco a poco se han reducido de los 3,4 millones de trabajadores afectados hasta los 124.000 del cierre de diciembre. Unos ERTE que no se convirtieron masivamente en ERE, como algunos pronosticaban al inicio de la pandemia, y que han finalizado con una inmensa mayoría de los trabajadores reincorporados a sus puestos.

Esta “hibernación” del empleo junto a otras medidas del “escudo social” en la pandemia, como las ayudas de paro para los autónomos, han actuado como flotador para muchos negocios. Han permitido mantener durante todo este tiempo ayudas a las empresas y un nivel de renta a las personas trabajadoras afectadas directamente por la COVID. Tan positiva ha sido la lectura de los ERTE por parte de empresarios y sindicatos que han pactado con el Gobierno una nueva formulación para el futuro en la reforma laboral, con el objetivo de brindar una medida similar de flexibilidad interna ante crisis venideras.

El teletrabajo también ha abierto nuevas posibilidades inexploradas en muchas empresas en España. Con niveles ínfimos de trabajo a distancia antes de la COVID, las restricciones para frenar el virus llevaron a muchas compañías a implantar por primera vez el el empleo a distancia. Aunque este se ha reducido respecto a lo peor de la pandemia, sigue por encima de su uso en 2019. Se ha vuelto más ocasional (híbrido con el trabajo presencial) y se ha feminizado.

Para el futuro, Libertad González, economista y profesora en la Universidad Pompeu Fabra, destaca que “sería conveniente promover el teletrabajo en las empresas de manera igualitaria, al tratarse de una modalidad que favorece la conciliación, pero que también puede ser un arma de doble filo al relegar a las mujeres a la esfera del hogar”. El aumento en las necesidades de cuidado fruto de la pandemia “recayó de manera mayoritaria sobre las mujeres”, recuerda González, aunque “esto no dio lugar a un abandono del mercado de trabajo, sino a un aumento en las horas totales de trabajo (si sumamos el remunerado y el no remunerado en el hogar)”.

2021 cierra así cumpliendo la previsión de crecimiento de empleo del Gobierno del 4% (ajustada en abril) y con la nueva meta de una subida de afiliados del 2,7% para este nuevo año, en el que se prevé que la llegada de fondos europeos del Plan de Recuperación empuje la economía. “La crisis de suministros puede tener un impacto negativo sobre el empleo”, recuerda la economista Gloria Moreno. Y la digitalización y la actividad online que han supuesto la pandemia también pueden tener consecuencias a la hora de “incorporar estos cambios y reorganizar el trabajo” para mantener el empleo.

Además de seguir creando empleo, clave en un país con 3 millones de personas desempleadas, de cara al futuro los sindicatos CCOO y UGT llamaban a resolver otros problemas enquistados, como la temporalidad y la devaluación salarial tras la pasada crisis. Varias medidas de la recién aprobada reforma laboral se dirigen a estos problemas. La legislación está pendiente de conseguir los avales parlamentarios en lo que resta de mes.

Unas 780.000 personas han salido del paro en el último año. Nunca había ocurrido. 2021 ha dejado muchas cifras históricas en la recuperación del empleo y esta es una de ellas, con la mayor caída anual del desempleo según los registros. Y eso que aún no hemos dicho adiós a la pandemia de coronavirus, como refleja el nuevo pico de contagios. La creación de empleo ha ido de la mano: casi 780.000 trabajadores más afiliados a la Seguridad Social en los últimos doce meses, uno de los datos anuales más elevados. Así, diciembre ha concluido con un nuevo máximo de trabajadores, 19,8 millones de personas afiliadas, y una nueva meta a las puertas para 2022: los 20 millones de trabajadores.

Los objetivos para el año que echa a andar ya no se leen tanto en términos de “recuperación”, sino de “crecimiento”. Algunos sectores y colectivos mantienen heridas laborales fruto de la pandemia, como los más vinculados al turismo internacional. Pero de manera general el empleo está por encima de los niveles precovid. También a nivel territorial, como ilustra el siguiente mapa.

El secretario de Estado de la Seguridad Social, Israel Arroyo, ha destacado de cara al futuro el crecimiento del empleo en algunas actividades “de gran valor añadido” que no se han visto tan afectadas por la pandemia. Gracias también a que los ERTE y otras medidas han logrado “encapsular” los daños de esta crisis y que no se expandieran al conjunto de la economía, subrayaba. Entre los sectores más afectados, como las agencias de viajes, todo indica que se avecinan cambios estructurales que el Ejecutivo quiere que vayan de la mano de la formación para que los profesionales puedan recualificarse y encontrar nuevas salidas laborales.

Un año a golpe de récords

Pero para mirar al futuro conviene detenerse en el punto de partida. 2021 ha dejado muchos hitos, con una rápida recuperación del empleo perdido en esta crisis respecto a lo sucedido en otras pasadas. Enero comenzaba con la tercera ola de la pandemia y un número de trabajadores total de 18,8 millones de personas.

Desde ahí, tras la pérdida de trabajadores habitual del primer mes del año –y en medio de una fuerte ola de contagios–, la Seguridad Social fue ganando afiliados con fuerza. En mayo, apenas un año y dos meses después del inicio de la crisis sanitaria, el total de trabajadores ya alcanzó el de febrero de 2020, el mes inmediatamente anterior a la crisis por la explosión de contagios en España.

A comienzos del verano se superaban los datos más elevados de empleo alcanzados hasta la fecha, rozando los 19,6 millones de personas afiliadas, y en los meses siguientes el récord no dejó de engordar. Hasta el nuevo máximo histórico de 19,8 millones de trabajadores de diciembre.

En doce meses, se sumaron 776.478 personas afiladas más a la Seguridad Social. Se trata del dato más elevado desde 2005, con un contexto totalmente distinto: en plena burbuja antes de la que se llamaría Gran Recesión, cuando además hubo una regularización extraordinaria de inmigrantes.

Caída continua del paro durante 10 meses

Del lado del paro, durante los primeros meses de 2021 el desempleo seguía resintiéndose, con cifras al alza que llegaron a situar el total de personas paradas apuntadas a las oficinas públicas de empleo en cuatro millones en febrero.

El contexto era el de la tercera ola de la pandemia, con una gran incidencia y mortalidad, lo que endureció las restricciones. Además, en la pandemia se desplegaron ayudas dentro del llamado “escudo social” que fomentan la inscripción al paro de personas desempleadas, frente al desánimo que a veces se produce por el que los afectados no se apuntan en el SEPE.

Pero desde entonces, el paro ha estado en caída libre. Ha sumado un nuevo récord, el máximo de meses seguidos de reducción de parados, al acumular diez consecutivos de descensos. En los últimos 12 meses se redujo en 782.232 personas, la mayor caída en un año de toda la serie histórica. La anterior referencia de descenso récord era de menos de la mitad, como destacaba este lunes el secretario de Estado de Empleo en el Ministerio de Yolanda Díaz, Joaquín Pérez Rey.

De los ERTE al teletrabajo: recetas frente a esta crisis

Lo que había costado una década en el caso de la Gran Recesión, recuperar los niveles de empleo precrisis, se ha logrado a esta vez en poco más de un año. Aunque diferentes en sus causas e incidencia, la crisis financiera es la más reciente y todavía pesaba en los hombros de muchos trabajadores y empleados cuando el coronavirus dio la cara en España en marzo de 2020. El empleo cayó en casi un millón de personas en dos semanas debido a la crisis sanitaria, una debacle sin precedentes.

¿Por qué se ha logrado esta rápida recuperación del empleo en 2021? Gloria Moreno, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá de Henares, recuerda que esta crisis laboral deriva de una sanitaria, “un factor exógeno a la propia economía”. “La recuperación del empleo ha estado sujeta a los altibajos e incertidumbres de la propia evolución del virus y de las restricciones establecidas en cada momento para limitar la actividad económica y la movilidad social”.

En este sentido, la gestión de la propia pandemia era fundamental y, como decían los empresarios, la vacunación no solo era un objetivo para la salud de los ciudadanos sino también para relanzar la economía. España se colocó como un país puntero en la vacunación a nivel mundial, lo que permitió ir levantando restricciones a las actividades económicas. Lo que se llama “convivir con el virus”, sin que esto vaya unido a las muertes sufridas al inicio de la pandemia.

Los agentes sociales y la mayoría de expertos en el mercado laboral señalan otra herramienta clave en esta crisis sanitaria: los ERTE. Los expedientes de regulación temporal de empleo, que permitieron congelar cientos de miles de puestos de trabajo en lo peor de la pandemia gracias al apoyo del Estado, y que poco a poco se han reducido de los 3,4 millones de trabajadores afectados hasta los 124.000 del cierre de diciembre. Unos ERTE que no se convirtieron masivamente en ERE, como algunos pronosticaban al inicio de la pandemia, y que han finalizado con una inmensa mayoría de los trabajadores reincorporados a sus puestos.

Esta “hibernación” del empleo junto a otras medidas del “escudo social” en la pandemia, como las ayudas de paro para los autónomos, han actuado como flotador para muchos negocios. Han permitido mantener durante todo este tiempo ayudas a las empresas y un nivel de renta a las personas trabajadoras afectadas directamente por la COVID. Tan positiva ha sido la lectura de los ERTE por parte de empresarios y sindicatos que han pactado con el Gobierno una nueva formulación para el futuro en la reforma laboral, con el objetivo de brindar una medida similar de flexibilidad interna ante crisis venideras.

El teletrabajo también ha abierto nuevas posibilidades inexploradas en muchas empresas en España. Con niveles ínfimos de trabajo a distancia antes de la COVID, las restricciones para frenar el virus llevaron a muchas compañías a implantar por primera vez el el empleo a distancia. Aunque este se ha reducido respecto a lo peor de la pandemia, sigue por encima de su uso en 2019. Se ha vuelto más ocasional (híbrido con el trabajo presencial) y se ha feminizado.

Para el futuro, Libertad González, economista y profesora en la Universidad Pompeu Fabra, destaca que “sería conveniente promover el teletrabajo en las empresas de manera igualitaria, al tratarse de una modalidad que favorece la conciliación, pero que también puede ser un arma de doble filo al relegar a las mujeres a la esfera del hogar”. El aumento en las necesidades de cuidado fruto de la pandemia “recayó de manera mayoritaria sobre las mujeres”, recuerda González, aunque “esto no dio lugar a un abandono del mercado de trabajo, sino a un aumento en las horas totales de trabajo (si sumamos el remunerado y el no remunerado en el hogar)”.

2021 cierra así cumpliendo la previsión de crecimiento de empleo del Gobierno del 4% (ajustada en abril) y con la nueva meta de una subida de afiliados del 2,7% para este nuevo año, en el que se prevé que la llegada de fondos europeos del Plan de Recuperación empuje la economía. “La crisis de suministros puede tener un impacto negativo sobre el empleo”, recuerda la economista Gloria Moreno. Y la digitalización y la actividad online que han supuesto la pandemia también pueden tener consecuencias a la hora de “incorporar estos cambios y reorganizar el trabajo” para mantener el empleo.

Además de seguir creando empleo, clave en un país con 3 millones de personas desempleadas, de cara al futuro los sindicatos CCOO y UGT llamaban a resolver otros problemas enquistados, como la temporalidad y la devaluación salarial tras la pasada crisis. Varias medidas de la recién aprobada reforma laboral se dirigen a estos problemas. La legislación está pendiente de conseguir los avales parlamentarios en lo que resta de mes.

Unas 780.000 personas han salido del paro en el último año. Nunca había ocurrido. 2021 ha dejado muchas cifras históricas en la recuperación del empleo y esta es una de ellas, con la mayor caída anual del desempleo según los registros. Y eso que aún no hemos dicho adiós a la pandemia de coronavirus, como refleja el nuevo pico de contagios. La creación de empleo ha ido de la mano: casi 780.000 trabajadores más afiliados a la Seguridad Social en los últimos doce meses, uno de los datos anuales más elevados. Así, diciembre ha concluido con un nuevo máximo de trabajadores, 19,8 millones de personas afiliadas, y una nueva meta a las puertas para 2022: los 20 millones de trabajadores.

Los objetivos para el año que echa a andar ya no se leen tanto en términos de “recuperación”, sino de “crecimiento”. Algunos sectores y colectivos mantienen heridas laborales fruto de la pandemia, como los más vinculados al turismo internacional. Pero de manera general el empleo está por encima de los niveles precovid. También a nivel territorial, como ilustra el siguiente mapa.