CRAM, WWF y Ángel León ganan el mecenazgo de ‘Santander for the Seas’

Una tortuga marina.

El cambio climático —y sus efectos sobre el aumento de las temperaturas y del nivel del mar—, la acidificación de las aguas, la contaminación o la sobrepesca están causando daños severos en mares y océanos. Un constante peligro que amenaza la biodiversidad y el medioambiente marinos. Sin embargo, muchos expertos creen que aún no es tarde para revertir el impacto y cumplir la hoja de ruta de Naciones Unidas hasta 2050 (Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 “Vida Submarina”). “La pandemia brinda una oportunidad para revivir los océanos y comenzar a construir una economía de los océanos sostenible”, señala este organismo.  

Santander for the seas’, de la Fundación Banco Santander, es un ejemplo de la colaboración privada en esta carrera contrarreloj. Este programa acaba de cerrar su primera edición con la selección de tres proyectos que promueven la recuperación y la conservación de ecosistemas marinos y especies amenazadas o singulares de nuestros mares y océanos. Se trata del mayor programa en España de ayuda a este tipo de iniciativas y está dotado con 450.000 euros, 150.000 para cada una de las organizaciones, que contarán con el apoyo de la Fundación durante dos años. Estas tres iniciativas no solo tienen impacto ambiental, sino que cumplen con los requisitos de ser replicables, sostenibles en el tiempo, eficientes económicamente e integran aspectos sociales y educativos.  

La primera de ellas es La protección de nidos y crías de tortuga boba en la costa mediterránea española, un proyecto multidisciplinar de la Fundación privada para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM). Esta organización de Barcelona tiene en sus líneas de actuación la clínica y rescate de fauna marina, la investigación y conservación de especies y ecosistemas, además de la formación y sensibilización sobre estos temas. Para ello cuenta con un centro de recuperación puntero. Con 25 años de historia, ha rescatado y devuelto a su medio a más de 700 tortugas y 350 delfines, y ha llevado a cabo 50 proyectos científicos. Su programa de voluntariado ha contado con la respuesta de más de 1.500 personas. 

“En los últimos años, se han incrementado considerablemente los casos de anidación de tortuga marina, en especial de la especie Caretta. Cataluña es la comunidad autónoma con más casos de puestas o intentos de puesta registrados hasta el momento en la costa mediterránea española”, señalan desde esta fundación. Esta especie, conocida como tortuga boba, es muy vulnerable a la acción humana y estos expertos esperan que el calentamiento global provoque —como ya está ocurriendo desde 2014— un aumento de la formación de nuevas colonias de anidación. La investigación incluye, entre otros aspectos, estudios genéticos, de salud, comportamiento, incubación o cría en cautividad. En ella participan científicos de la Universidad de Barcelona, el CSIC, la Universidad de Vic, la Politécnica de Valencia, la Universidad de Valencia y la Fundación Oceanográfic de Valencia.

Otro de los proyectos premiados es La conservación de tiburones y rayas amenazados por las capturas accidentales en Mar de Alborán, que desarrolla WWF España, el Fondo Mundial para la Naturaleza. Según esta organización, con sede en Madrid, la principal causa de la pérdida de estas especies es la sobrepesca: el 80% de las pesquerías del Mediterráneo están sobreexplotadas.  Pero éste no es el único problema. “El turismo de masas y las basuras que genera muchas veces acaban en el mar destruyendo el hábitat de la especie”, señalan. WWF estima que el turismo provoca un aumento del 40% de las basuras durante los meses de verano (un sedal puede tardar 600 años en desaparecer), a lo que se añade el problema de los plásticos con las “redes fantasmas” perdidas por los barcos pesqueros. “Se calcula que entre 500.000 y 1 millón de toneladas de redes y artes de pesca se abandonan en el océano cada año. Son una trampa mortal para tiburones y rayas”, además de que casi todos los animales marinos ingieren microplásticos.

“En WWF hemos declarado la guerra al plástico en la naturaleza. Si no cambiamos el ritmo de producción y consumo de plástico, en el año 2050 habrá más plástico que peces en nuestros mares. Trabajamos para que se regule el uso y descarte de estas redes, mejorar su trazabilidad y para incentivar el uso de materiales biodegradables en las artes de pesca y así conseguir proteger a algunos de los tesoros de nuestro planeta”. 

El tercer proyecto es Innovación productiva en Salinas como motor de la biodiversidad marina y la economía azul, de Mar Cristal Marilum (Cádiz), liderada por el chef Ángel León. Su finalizad es profundizar en la investigación e innovación gastronómica basadas en el uso de los recursos marinos (aplicación de microorganismos bioluminiscentes) y en la utilización de nuevas técnicas, métodos y herramientas que redunden en nuevas aplicaciones biotecnológicas. Conocido como “el chef del mar”, León defiende el potencial de las marismas para la obtención de alimentos, por su riqueza en biodiversidad.

 “Desde hace más de una década todo el equipo de Aponiente (el restaurante de Ángel León con tres estrellas Michelin) seguimos trabajando con la responsabilidad de dar a conocer y aprovechar la gran despensa que es el mar, integrando nuevos productos y alimentos a la dieta humana que todavía siguen ocultos como grandes tesoros. Nuestro sueño es que el mar forme parte de la dieta de todas las personas”. El objetivo de su proyecto es aprovechar todos esos ingredientes que hagan de la alimentación de origen marino un recurso sostenible, innovando y aportando valor al sector de la gastronomía y a la sociedad.

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8 de abril de 2021 - 05:00 h

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