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Ocho curiosidades del Cordyceps, el hongo que ha puesto de moda la serie The Last of Us

Cordyceps militaris

Jordi Sabaté

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The Last of Us es la nueva sensación de la temporada televisiva, con su planteamiento post apocalíptico de un mundo asolado por una mutación de un hongo del género Cordyceps que es capaz de infectar humanos y convertirlos en zombies a su servicio.

Sin duda en muchas mentes, este hongo caracterizado por numerosos micelios (filamentos) terminados en una especie botellas llamadas “estromas” que están llenos de esporas llamadas “sacas”, es un monstruo a combatir.

Pero la realidad es que, a pesar de que la premisa de los hongos del género Cordyceps como parásitos de animales es cierta, es incapaz de infectar vertebrados y mucho menos animales de sangre caliente, por lo que los humanos podemos estar tranquilos.

Y no solo nos resulta inocuo, sino que se le sospechan numerosas virtudes, ya apuntadas por la medicina tradicional china, donde la fama de este hongo es milenaria y llega a todo el Extremo Oriente. A continuación explicamos algunas curiosidades de Cordyceps que le lavan la cara frente al mutante agresivo que muestra la serie.

1. Es un parásito de insectos

Si una espora entra en el cuerpo de un insecto, u otros artrópodos, esta crece, desarrolla micelios que invaden dicho cuerpo sustituyendo los tejidos y formando cuerpos fructíferos (órganos con esporas), los estromas, que sobresalen por cavidades de la cabeza, la boca, etc, al igual que sucede en la serie con los humanos.

La especie Cordyceps unilateralis infecta exclusivamente la cabeza de varias especies de hormigas y las convierte en zombies a su servicio para que infecten al resto de miembros. ¿Te suena?

Lo hace drogando a la víctima para que ascienda a la parte más alta de una planta y se quede allí días hasta que el hongo desarrolle las esporas. Antes de morir, la hormiga liberará las esporas del cuerpo por los estromas que brotan del cadáver.

2. Son propias de Extremo Oriente

Las más de 600 especies existentes se concentran principalmente en la zona del Tibet y China, pero llegan a Japón, Corea, Tailandia o Camboya y Vietnam, ya que son propias de bosques húmedos y cálidos. Pero en realidad podemos encontrarlas por los bosques de todo el mundo.

De ellas, las más conocidas son el citado Cordyceps unilateralis, así como Cordyceps sinensis (propia de China) y Cordyceps militaris, clasificada esta última por Linneo y que se extiende por los bosques del norte de Europa de agosto a septiembre parasitando pupas de insectos que viven bajo tierra.

3. Algunas especies se emplean en la cocina

En concreto el citado Cordyceps militaris se cultiva sobre pupas de gusanos de seda, arroz o caldo nutritivo, y una vez desarrollados los micelios, se utiliza el cuerpo fructífero (los citados estromas con esporas) como hongo para sopas de pollo en la cocina tradicional China. Si bien en Estados Unidos y Europa no está autorizado como alimento.

4. Los Cordyceps tienen una larga tradición medicinal en oriente

Conocido milenariamente en Tibet y China como gusano del invierno, especialmente al Cordyceps sinensis se le atribuyen numerosas virtudes medicinales, desde afrodisíaco -de ahí recibe el nombre de “viagra tibetano”- a potenciador de la fertilidad pasando por vigorizante o bueno para el hígado o el corazón.

De hecho, C. sinensis se cultiva sobre arroz y se vende en polvo, pero lo tradicional es tomarlo seco junto con el cadáver del gusano al que ha parasitado. También C. militaris se aplica como sustitutivo de C. sinensis.

5. Es posible que tengan beneficios antitumorales

La cordicepina es un metabolito común tanto en C. síntesis como en C. militaris, al que diversos estudios en ratones de adjudican capacidad antitumoral debido a que por su estructura molecular, al ser similar a una adenosina, puede interferir y detener la síntesis del ARN de la mitosis celular en células tumorales.

Además, C. militaris contiene una proteína CMP18 que induce la apoptosis  (autofagia o suicidio) de las células cancerosas. Al menos así lo aseguran diversos estudios realizados con ratones. Uno de ellos respecto al cáncer de hígado, otro respecto al cáncer de colon y/o recto y un tercero respecto al cáncer de pulmón.

6. Contribuyen a la protección cardiovascular

Los Cordyceps podrían denominarse como un superalimento por su gran aporte nutritivo. Aportan ácido glutámico, esteroles fungicos, D-manitoles (diuréticos), poliaminas, vitaminas del grupo B (B1, B2 y B12), vitamina Evitamina K y hasta 20 minerales, entre los que se encuentran sodiocinchierropotasiocalcio, cobre, manganeso y selenio.

Muchos de estos elementos tienen un importante peso en la bajada del colesterol LDL, como por ejemplo los esteroles. Así, un estudio, publicado en Phytotheraphy Research, asegura que Cordyceps aumenta los niveles de adenosina, un compuesto natural que actúa como protector cardíaco.

Por otro lado, un experimento de una universidad china probó en ratones el efecto que tenía este hongo combinado con una dieta rica en grasas saturadas. Se demostró que la suplementación logró reducir los niveles de colesterol LDL, o malo, y el indice de triglicéridos en sangre.

7. Ayuda en el control del índice glucémico

Algunas sustancias de Cordyceps militaris podrían ocupar el lugar y las acciones que ejerce la insulina pancreática en nuestro metabolismo y facilitan la distribución de los azúcares ingeridos, impidiendo así que suban los niveles en sangre. Así lo asegura este estudio en ratones.

8. Aumenta la fertilidad

Parece que las ancestrales creencias de la medicina china pueden tener fundamento. Según el International Mycotheraphy Institute, Cordyceps contribuye a evitar el exceso de mucosidad que puede obstruir las trompas de Falopio, mejorando el momento de fecundación del óvulo.

Por otro lado, un estudio en cerdos publicado en el The American Journal of Chinese Medicine encontró que los machos que tomaron C. militaris experimentaron un aumento en el recuento de espermatozoides del 33%, un 29% menos de malformaciones y una supervivencia un 79% mayor en los mismos.

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