Juan Carlos Escudier
No contento con la jibarización a la que ha sometido a su partido, Gaspar Llamazares ha dicho que su intención es ocupar el único escaño obtenido por IU, porque una cosa es asumir responsabilidades por el desastre y otra muy distinta irse como un egipcio, esto es, con una mano delante y la otra detrás. Está visto que a Supergaspi no le llama eso de volver a ejercer la medicina de familia y que, ya puestos, prefiere quedarse a certificar la muerte de IU y a hacerle después la autopsia si es que siguen pagando.
Argumenta el asturiano que como IU y los catalanes de Iniciativa han obtenido cerca de un millón de votos, a él le corresponden, al menos, medio millón y que irse sin más sería hacer un feo y de los gordos a sus electores. La culpa, según afirma, no ha sido suya sino del voto útil –algo que, al parecer, Zapatero se ha inventado este año para fastidiarle y que antes no existía- y de una ley electoral que, siendo verdad que se ensaña con IU, es la misma que tenía Anguita cuando especulaba con el sorpasso para desbancar al PSOE. En definitiva, que lo siente mucho pero que no le hablen de dejar el acta de diputado, no vaya a ser que quien le sustituya no se haga con el sistema de votación.
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