Umbral y el viaje al centro
El domingo me pondré la camisa limpia, el traje nuevo, la bufanda roja y me iré, temprano, a votar. El domingo, este domingo, me lavaré mejor los dientes, me afeitaré de cuchilla, que apura más, y me iré, con mis zapatos crujientes, a votar. (...) El domingo, este domingo, voy a madrugar como un hortelano, voy a ponerme la pana limpia, el vaquero de vestir, y voy a caminar despacio, meditativo, por mi pueblo, hasta la urna. En la cabeza llevo mi voto y lo pasaré a la papeleta. El voto de la resignación, el voto de la participación, el voto de la emoción, el voto útil e inútil de la verdad y la violencia de alma, para quedar en paz conmigo mismo y tomarme luego un tinto, el tinto sobrio y duro del deber cumplido y el domingo santificado. El voto de Izquierda Unida.
Francisco Umbral,, 25 de mayo de 1995
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Cuando sólo suena en la calle el silencio político de los rivales, he aquí que un político eminente con dotes económicas e imaginación creadora se pone en marcha y a la cabeza de las iniciativas. Nos referimos a Mariano Rajoy, que está consumando un planteamiento fiscal como cumbre de su actuación e iniciativa de todo el panorama que él controla u orienta más o menos. Queremos decir que el señor Rajoy va a dar la batalla en el campo económico haciendo reformas y modificaciones en el mapa del euro. (...) El plan Rajoy nos parece, antes que nada, un proyecto moral, y esto lo decimos sin ningún misticismo, porque Rajoy es ante todo un místico de la política que vive del realismo y no del espectáculo. Lo que más necesita la España de los terrorismos es reencontrar la vieja moral que por cierto no está nada vieja. Del mismo modo que el Vaticano reinstaura a Cristo como la única figura de la Historia cristiana, tenemos ahora nosotros la oportunidad de vivir una realidad moral que nos permita llevar a cabo todas las propuestas mudas de nuestros libros y nuestros santos más hacederos. Vivimos unos años de convencionalismo humano e inhumano, pero la oferta de Rajoy y la verdad que regresa nos permitirían realizar ese programa anchuroso que el político de derechas nos brinda hoy al margen de fanatismos reales e irreales. En una palabra, que se agotan los recursos perversos de la fuerza y la mentira, brindándonos la perspectiva de unos hombres cordiales y vivideros, que no vividores, y no podemos ignorar que en la derecha había también unos recursos ignorados deliberadamente por los fieles convencionales. Todo esto parece que suena a utopía, pero la nitidez de las propuestas y la entidad de ese apóstol de la honradez que es Rajoy, nos garantizan un futuro digno de ser asumido y un ejemplo de vida en común que pronto pudiera empezar a ser realidad y que debe llevarse adelante siquiera sea en los mejores momentos de su programa. Rajoy tiene la palabra.
Francisco Umbral, 13 de julio de 2007
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