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El 25% de la plantilla de Tubos Reunidos vota volver al trabajo mientras la mayoría del comité se reafirma en la huelga

232 trabajadores de Tubos Reunidos, el 25% de la plantilla, han votado este jueves a favor de volver a sus puestos de trabajo en Amurrio. Casi la totalidad de los presentes en la asamblea -234 trabajadores- que se ha celebrado a instancias de un grupo de empleados que han recogido firmas para llevar a cabo la reunión y la votación y que están apoyados por los sindicatos CCOO y UGT. La votación y su resultado es más simbólica que otra cosa. La mayoría del comité -ELA, LAB y ESK- recuerdan que la plantilla la componen más de 800 trabajadores, que siguen apostando por el paro indefinido y no reconocen la validez de la asamblea. Es decir, más que los efectos prácticos, la asamblea y la votación ha servido para mostrar abiertamente la división de plantilla ante cómo afrontar la situación de grave crisis a la que se encuentra la empresa, en concurso de acreedores voluntario desde el el pasado 4 de mayo.

Los trabajadores críticos con la mayoría del comité han planteado tras la asamblea solicitar a la dirección a través de escritos individuales su vuelta al trabajo. Aunque en realidad este trámite no sería necesario, teniendo en cuenta que durante un paro se debe mantener intacto el derecho de los trabajadores que así lo deseen a acudir a sus puestos de trabajo, quieren plantear que la dirección les facilite los medios, como autobuses, para acceder a la empresa sorteando los posibles piquetes.

La asamblea se ha desarrollado en la planta alavesa de la empresa, donde se ha desplegado un fuerte dispositivo policial. No se han producido incidentes, pero sí momentos de tensión cuando los trabajadores críticos se dirigían a la asamblea escoltados por la Ertzaintza, y también cuando ha finalizado, a través de un pasillo formado por trabajadores en huelga a la entrada de la fábrica en medio de sus pitidos y aplausos irónicos y en el que un tramo han colocado una alfombra roja.

Los trabajadores han votado en primer lugar si se aprobaba votar seguir o no con la huelga. Esto se ha aprobado por unanimidad. Después, a la pregunta de “¿Quiere usted poner fin a la huelga indefinida?”, ha habido 232 votos a favor, uno en contra y una abstención. La incógnita es lo que va a pasar a partir de mañana porque la huelga sigue convocada, como hasta ahora, con el respaldo mayoritario de ELA, LAB y ESK. Fuentes de CCOO, sindicato que respalda la asamblea, han señalado que “es triste que la propia plantilla se haya tenido que organizar para poder votar sobre la huelga” ante la negativa de la mayoría del comité a someterlo a referéndum. Además, han señalado que el conflicto se está viviendo en la comarca “con mucha presión”. “Hay mucha presión contra los que quieren ir a trabajar”, por lo que han considerado que los asistentes a la asamblea han mostrado “mucha valentía”.

Mientras tanto, los sindicatos que conforman la mayoría del comité han considerado que se trata de una asamblea “orquestada por la dirección” para dividir a los trabajadores. ELA ha considerado que la asamblea es “irregular y carente de validez” y que “no altera la convocatoria de huelga ni los acuerdos adoptados por la representación legitimada de las y los trabajadores”. Además, han considerado sorprendente que “la ausencia de cualquier crítica a la gestión realizada por la dirección de la empresa por parte de las personas promotoras de dicha asamblea”. Por su parte, desde ESK han señalado que la huelga indefinida “no nace de una asamblea improvisada, sino de una decisión colectiva organizada y legalmente registrada por la representación sindical y el comité de empresa ante el ataque brutal planteado por la dirección de Tubos Reunidos. Es decir, la huelga es la consecuencia, una acción de autodefensa, ante las intenciones de la dirección de la empresa, de hacer a la plantilla pagadora de su mala gestión. Desde ESK, tenemos serias dudas de la legitimidad de una asamblea, convocada sin que el comité de huelga haya podido ni constatar la autenticidad de las firmas. De lo que no tenemos dudas, es de que la huelga está legalmente convocada y que, la lucha, es un derecho fundamental de la plantilla”.

La asamblea se ha llevado a cabo un día después de que la dirección de la empresa se reuniera con el comité para explicarles la presentación del concurso de acreedores voluntario. Les trasladó que la situación es “extraordinariamente complicada” y advirtió de que si no generan las condiciones necesarias para que alguien invierta en la compañía, el concurso de acreedores que ha registrado podría conducir al cese de la actividad y a la extinción de todos los contratos de trabajo.

El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha señalado este jueves que la empresa se encuentra “al borde del precipicio” y ha afirmado que es necesario reestructurar la deuda y “paz social” para lograr su viabilidad. En cuanto a la deuda, ha insistido en que es “insostenible” y “vale cinco o seis veces más que la empresa en sí”. “¿Quién va a entrar a comprar un piso que tiene una hipoteca de más de cinco veces el valor del piso? No va a entrar nadie. Por lo tanto, hay que reestructurar esa deuda”, ha indicado. En cuanto al logro de la “paz social”, ha advertido de que si se pretende atraer inversores, estos “querrán entrar en un sitio donde el equipo está a una para sacar el proyecto adelante”. “Y ahí también necesitamos la colaboración de todos”, ha indicado en una entrevista en Radio Popular.