'Punto y seguimos', la exposición que muestra el drama que viven las víctimas de trata en España

Fotografía de Evelyn, víctima de trata de personas

"Al llegar a Madrid fuimos a un piso, ellos hablaban, yo no entendía nada. Después descubrí que me habían vendido", cuenta Nadia, víctima de la trata de personas, que posa ante el objetivo del fotógrafo Fernando Mármol Hueso. En la fotografía se ve a Nadia sentada en una cama, junto a una mochila y una peluca. No quiere mostrar su rostro. Tampoco lo quiere mostrar Evelyn, que de espaldas a un espejo posa junto a unas letras en las que se lee "se vende". "Este cuerpo lo han tocado muchos hombres, le han puesto precio. ¿Te han puesto precio a ti alguna vez?", dice Evelyn. Ambas son parte de la larga lista de víctimas de trata que son explotadas sexualmente en España y también de la exposición 'Punto y seguimos. La vida puede más', que muestra la historia que esconden.

Esta exposición itinerante que recala en la Catedral de Santiago de Bilbao desde este 3 de febrero hasta el próximo 10 y después en la Universidad de Deusto hasta el 24, se trata de un trabajo elaborado por el fotógrafo Fernando Mármol Hueso en el que ha ido recabando distintos testimonios reales de víctimas de trata, en especial mujeres que han sido explotadas sexualmente.

La muestra tiene un enfoque basado en tres líneas argumentales: el drama vivido por las personas que han sufrido una situación de trata, la indiferencia, y la esperanza de una vida libre de la explotación. Se trata de un proyecto promovido por el secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, a través de la sección de trata de personas.

"Cualquiera que se encuentre en una situación de vulnerabilidad puede sufrir y puede ser objeto y víctima de trata. Aquí en Bizkaia también. La diversidad de casos y situaciones nos hace entender que ningún grupo ni clase social está a salvo de esto (...) Esta exposición que hoy inauguramos quiere arrojar un poco de luz sobre esta realidad oculta. Quiere ayudarnos a mirar en lo escondido. A ver en los cuartos cerrados detrás de las paredes. Detrás de las pantallas blancas", ha señalado el obispo de Bilbao, Joseba Segura durante la presentación de la exposición este miércoles.

La exposición muestra capítulos duros de la vida de estas mujeres. Como el que relata Isela: "En ese piso tuve que aguantar humillaciones, maltratos, me decían que era una prostituta, que no servía para otra cosa, que no era nada. Me pegaban y me violaban y cuando se cansaban me decían que no aguantaba nada, siempre estaba llena de moratones que me recordaban el infierno que vivía". O el que cuenta Sandra, que en su fotografía se muestra sentada en el suelo y sostiene su cabeza con una mano y cuenta las palabras que tenía que escuchar cuando pasó por esa situación: "No vales nada, he perdido mi dinero contigo. Si estuvieras muerta no le importarías a nadie".

Sin embargo, la muestra también alberga mensajes esperanzadores de las mujeres que lograron salir de ese infierno. Como el de Amina, que alza su puño en una fotografía en la que el sol le da en la cara: "Qué importante es ser libre, ser respetada y sentirse querida". O la de Mirana, la única que a pesar de no mostrar su cara al completo, muestra una sonrisa junto a la frase "me supero cada día".

Según ha recordado el obispo de Bilbao, España es "el país europeo que más víctimas de trata tiene y más víctimas de trata recibe", una situación que a raíz de la pandemia es más difícil de detectar, controlar y evitar. "El último informe de la ONU nos habla de que el número de niños que son víctimas de trata se ha multiplicado en los últimos años por tres", ha concluido Segura.

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Publicado el
3 de febrero de 2021 - 21:23 h

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