‘Strike monday’ en Euskadi: paran la paquetería de Amazon, los carteros de Correos y el metal de Bizkaia

Belén Ferreras

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El último lunes de noviembre, el 'cyber monday', inventado por las grandes cadenas para impulsar la compra de productos por internet, se ha convertido en Euskadi en el 'strike monday', todo un 'lunes de huelga' al coincidir varias convocatorias de paros en una especie de anticipo de lo que está por llegar en lo que a conflictividad se refiere si el bloqueo de los convenios colectivos se mantiene. Ha parado la paquetería de Amazon por la huelga de la plantilla del centro de distribución de Trapagaran, y más de 20.000 paquetes se han quedado atascados a la espera de poder repartirse; el Metal de Bizkaia, que emplea a más de 50.000 trabajadores, ha secundado de forma masiva la primera de las cinco convocatorias de huelga que se llevarán a cabo esta semana a las que han llamado los sindicatos por la negociación del convenio colectivo; y los trabajadores de Correos en Euskadi también han secundado la huelga convocada a nivel estatal. Todos los conflictos tienen un denominador común: la exigencia de los trabajadores de convenios que garanticen condiciones de trabajo dignas y subidas salariales acordes con la subida del IPC: “Sin convenio no habrá paz”, advierten.

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Metal de Bizkaia, primer asalto de una semana de paros

Los sindicatos del Metal de Bizkaia dan por ganado el primer pulso de la demostración de fuerza en la que se ha convertido esta semana de huelga con la que quieren forzar a la patronal FVEM a aceptar sus propuestas que, básicamente, pasan por aceptar que las subidas salariales de cada año de convenio estén en consonancia con la subida del IPC. La última reunión entre las partes el pasado viernes volvió a cerrarse con un sonado desacuerdo y la relación entre sindicatos y patronal es cada vez más tensa. Los empresarios acusan a las centrales de “irresponsables” y de llevar a las empresas a un escenario de “inestabilidad” y “pérdidas económicas” y de ser “avariciosos” con sus exigencias. Los sindicatos acusan a la patronal de “hacer teatro” con sus propuestas y de no querer repartir sus beneficios entre sus trabajadores.

La guerra de cifras habitual también se ha dado este lunes, que lleva a los sindicatos del Metal a cifrar el seguimiento en un 87% que la patronal rebaja al 19%. Pero lo cierto es que, pese a que se trata de un sector heterogéneo, con muchas pymes, las plantillas de las grandes empresas han secundado de forma mayoritaria los paros.

“No habrá normalidad hasta que se firme un convenio digno”, advierten desde los sindicatos CCOO, UGT, LAB, ESK, CGT y CNT –ELA convoca por separado– que han llevado en esta primera jornada de paro sus manifestaciones a la Margen Izquierda, enlazando con una marcha Santurtzi y Portugalete, después de que desde primera hora de la mañana los grupos de piquetes informativos se hayan repartido por diferentes pabellones industriales para que los trabajadores se sumaran a los paros. Durante esta primera jornada de paro no se han producido incidentes reseñables en los que haya tenido que intervenir la Ertzaintza como en huelgas anteriores, aunque desde la Federación Vizcaína de Empresas del Metal se han denunciado “actuaciones con violencia en contra de las personas que quieren desarrollar su trabajo con normalidad” y “ataques vandálicos por parte de piquetes”. “Nos vemos en la necesidad de recordar que cualquier manifestación debe hacerse desde el respeto, sin violencia y respetando los derechos de las personas”, han señalado los empresarios, que han condenado también las “múltiples pintadas realizadas a lo largo del fin de semana en instalaciones de diversas empresas del metal de Bizkaia. En estas pintadas, han aparecido dianas señalando a organizaciones y personas. Este tipo de actitudes recuerdan momentos que pensábamos que habíamos dejado en el pasado”. Los sindicatos han denunciado que la Ertzaintza ha retenido a un trabajador tras la manifestación en Portugalete.

ELA, que convoca sus huelgas al margen del resto de los sindicatos, ha llevado su protesta a Bilbao, en una manifestación dividida en dos columnas que han confluido ante la sede de la FVEM. Este sindicato ha considerado que el Metal ha demostrado que está “muy movilizado, con ganas de luchar para conseguir un convenio que realmente reparta la riqueza que genera”. Este sindicato, como el resto, considera que la última oferta de la patronal es “insuficiente”, y de ninguna manera garantiza el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que no supone subidas acordes del IPC para cada uno de los años de vigencia.

La última propuesta de la patronal establece una subida de un 14% hasta 2025 repartido en un 6,5% para 2022, 3,5% para 2023, 2,5% para 2024 y 1,5% para 2025. Y establece una cláusula de revisión al final del periodo por si hay un desfase con los precios. La patronal considera que esta propuesta “iguala lo pactado en el territorio alavés”, donde sí se ha podido firmar el convenio, por lo que no entiende que en Bizkaia se responda con la huelga. Los sindicatos consideran, sin embargo, creen que esta propuesta no es más que “una farsa”, y que la patronal no tiene voluntad “real” de negociar. Y recuerdan que “quienes llaman avariciosos al sector son quienes tienen beneficios millonarios como es el caso del Grupo Arteche, 8,7 millones de euros, Grupo Ormazabal 10,9 millones de euros, Sidenor 25,2 millones, o Tecuni 3,4 millones”. “Mientras en las empresas hay beneficios los y las trabajadoras ven como sus salarios no han subido y tienen que hacer frente a una cesta de la compra y unas hipotecas disparadas”, señalan en un comunicado conjunto CCOO, UGT, LAB, ESK, CGT y CNT.

Amazon, la lucha por tener un convenio propio

La práctica totalidad de la platilla del centro logístico de Amazon en Trapagaran –unos 109 trabajadores– ha secundado la jornada de huelga de este lunes. Un paro de 24 horas, de 5.30 de la mañana del lunes a las 5.30 de la mañana del martes, con el quieren exigir la firma de un convenio propio, algo que no gusta demasiado a la multinacional, partidaria de que sus centros logísticos de adhieran a los convenios provinciales que correspondan en cada caso. En el caso de la plantilla de Trapagaran, están adscritos al convenio de Empresas de Transporte por Carretera y Actividades Auxiliares y Complementarias del Transporte de Bizkaia, que incluye las actividades de mensajería y operaciones logísticas.

La huelga de este lunes se celebra en el conocido como 'cyber monday', uno de los días con mayor volumen de paquetes a repartir, porque están todavía acumulados los pedidos del 'black friday'. “Con el paro se han acumulado este lunes alrededor de 20.000 paquetes pendientes de reparto”, dice desde la plantilla. Y eso después de que la empresa haya repartido otros 14.000 paquetes que tenían que prepararse este lunes entre otros días de la semana. El atasco es importante porque las instalaciones de Trapagaran constituyen un centro neurálgico muy importante para la zona norte. Desde él se distribuyen los paquetes a Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, Logroño y Burgos.

Es la segunda huelga que hacen los trabajadores de la planta vizcaína desde que se puso en marcha en 2019. El paro anterior fue 17 de octubre, de cuatro horas, pero la empresa “no ha querido moverse por lo que iremos creciendo en intensidad en las convocatorias si siguen sin darlos respuesta”, señala Fernando Ortega, delegado sindical de LAB, sindicato convocante de los paros. De hecho, la empresa no ha convocado ninguna reunión específica para tratar el tema, más allá de las que se mantienen de forma habitual con el comité una vez al mes. “Este martes 21 tenemos otra reunión. Si no hay respuesta a nuestra exigencia de negociar un convenio propio, convocaremos una asamblea y decidiremos los pasos a dar a partir de ahora. Pero deben tener en cuenta que estamos a las puertas de la Navidad”, advierte.

Según asegura el representante sindical, “lo que queremos es dar estabilidad a la plantilla a través de unas condiciones dignas acordes con el trabajo que realizamos. Porque al final estamos en un convenio que no es para nosotros, es para un chófer”. “Pero esa estabilidad es precisamente lo que no quiere esta empresa, quiere coger gente joven, quemarla rápido, y que se vaya”, ja señalado el representante sindical. “Queremos unas condiciones laborales justas y subidas salariales acordes con el IPC”, y “dejar de trabajar en horarios nocturnos y en fines de semana sin que eso tenga un reconocimiento especial”.

Los trabajadores aseguran que seguirán luchando hasta tener un convenio propio pero no parece que vaya a ser una tarea fácil, ya que evitar firmar convenios propios es una práctica habitual de la multinacional fundada por el multimillonario Jeff Bezos en todos sus centros en España. Todos se suman a las condiciones que fije el sectorial en cada zona, siempre inferiores a las que se pueden pactar en un convenio de empresa. Sólo el primero de los centros que se pusieron en marcha en España, el de San Fernando de Henares, consiguió suscribir un convenio propio del que la empresa se descolgó en 2018. Después de tres años de conflicto, en en 2021, se llegó a un pacto laboral “de transición” con algunas mejoras, pero el convenio sigue siendo el provincial.

Correos, por unos “salarios dignos”

ELA, LAB y ESK han valorado “positivamente” el seguimiento de la jornada de huelga que han convocado para este lunes en Correos en Euskadi para denunciar “los cambios realizados por la dirección durante los últimos años, que han empobrecido una plantilla ya saturada, que no soporta más la precariedad que padecen”. Según han denunciado estos sindicatos, “la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla en los últimos años es del 20% en el caso de los laborales y 25%, en los funcionarios”. Esta huelga en Euskadi coincide con la que se ha convocado por diversos sindicatos a nivel estatal para exigir mejoras salariales. “Los sueldos de Correos son tan bajos que superan por poco el salario mínimo interprofesional”, han lamentado los sindicatos vascos. También se han referido a “los riesgos psicosociales” de la plantilla que “se encuentra inmersa en un cambio de modelo de trabajo, pasando de ser un servicio público postal a ser una empresa de paquetera al uso”.

Los sindicatos citados han señalado que la carga de trabajo en Correos “es enorme porque la plantilla se ve obligada a asumir nuevas funciones mientras bajan las contrataciones”. Además, han destacado que “la eventualidad es muy alta y no es casualidad que la mayoría de los últimos accidentes graves o mortales sean del personal eventual”.

ELA, LAB y ESK han reivindicado “un cambio radical de la situación, que los contratos precarios y parciales no deben tener lugar en una empresa pública estatal y que el objetivo de Correos debe ser ofrecer un servicio público y de calidad y no tanto el beneficio económico”. Finalmente, han anunciado más movilizaciones si la dirección no realiza un cambio de rumbo en la empresa.

Mientras tanto, desde la dirección de Correos han minimizado el impacto del paro y han asegurado que se están prestando los servicios a la ciudadanía “con total normalidad”. La empresa postal ha desmentido “de una forma tajante” los motivos que esgrimen las organizaciones sindicales “minoritarias” convocantes de estos paros, y ha defendido que Correos “es y va a seguir siendo pública” y apuesta “claramente por el empleo estable y de calidad”.

“En Correos, nuestro objetivo principal es abordar los aspectos que más interesan a los empleados sobre cuestiones laborales y que nos van a permitir poder llevar a cabo nuestras nuevas líneas de futuro y potenciar los nuevos negocios”, ha subrayado para incidir en que “no hay un trasvase de actividad de Correos a Correos Express” y ha precisado que la colaboración de con sus filiales, incluida Correos Express, “está dentro de las habituales sinergias generadas por la actividad y están perfectamente delimitadas en la normativa aplicable al Grupo Correos”.

Acuerdo en las gasolineras de Bizkaia y huelga desconvocada

En la otra cara de la moneda del conflicto, un acuerdo en este lunes negro. CCOO, LAB y UGT han desconvocado la huelga en las estaciones de servicio de Bizkaia anunciada del 1 al 5 de diciembre, justo a las puertas del puente tras alcanzar este lunes un preacuerdo con AEVECAR y Estaserbi-Cebek para la firma del convenio 2020-2022. El sindicato ELA ha rechazado sumarse al pacto.

La patronal del sector ha destacado el “gran esfuerzo realizado” para cerrar el acuerdo, “que iguala el IPC, lo que supone unas muy buenas condiciones para los trabajadores”. “Todo ello, a pesar de que las ventas siguen un 30% por debajo de las del año 2019”, ha agregado. Asimismo, Estaserbi ha señalado que se ha tenido en cuenta por parte de la patronal el hecho de no querer “perjudicar a los clientes” con paros o movilizaciones.

El preacuerdo contempla incrementos salariales del 1,2% con atrasos desde el 1 de enero de 2020, sin incremento para 2021 y un incremento del 6,1% para 2022 con efectos 1 de enero de 2022, como resultado del acumulado de los IPC de 2021 (6,4%) y de 2020 (-0,3%), “sabiendo que de esta manera se cubriría y garantizaría el IPC acumulado del periodo 2019-2021”. El abono de los atrasos se realizaría dentro del plazo máximo de tres meses desde la publicación del Convenio en el Boletín Oficial de Bizkaia. Además, se amplían los contratos temporales de 6 a 12 meses, tal y como se ha pactado en Gipuzkoa. También se incluye licencia de 16 horas para acompañamiento médico de personas familiares de primer grado que precisen dicho acompañamiento y de hijos menores de edad a cargo, con respeto como condición más beneficiosa del tratamiento que dicha licencia tenga hasta la fecha en empresas concretas tanto en tiempo como en personas beneficiarias. Otra medida recogida en el preacuerdo es la ultraactividad sin inclusión de una cláusula expresa en convenio y con la aplicación, en consecuencia, de la regulación contemplada en el Estatuto de los Trabajadores.

Entre los sindicatos firmantes, LAB ha señalado que el acuerdo cumple con unos “mínimos” que les permiten cerrar un ciclo y afrontar una nueva negociación en 2023 con “un buen sabor de boca”, que les hará empezar “fuertes, como son el mantenimiento del poder adquisitivo y mejoras sociales”, las cuales ha reclamado desde el principio en la mesa de negociación. UGT-Euskadi ha valorado que supone “subidas salariales que garantizan el IPC” y ha resaltado una nueva la licencia de 16 horas para acompañamiento de familiares en primer grado al médico y la ultraactividad “indefinida”. Mientras tanto ELA, ha rechazado suscribir el acuerdo por considerarlo “absolutamente insuficiente” teniendo en cuenta los “enormes beneficios” de las empresas.

El último lunes de noviembre, el 'cyber monday', inventado por las grandes cadenas para impulsar la compra de productos por internet, se ha convertido en Euskadi en el 'strike monday', todo un 'lunes de huelga' al coincidir varias convocatorias de paros en una especie de anticipo de lo que está por llegar en lo que a conflictividad se refiere si el bloqueo de los convenios colectivos se mantiene. Ha parado la paquetería de Amazon por la huelga de la plantilla del centro de distribución de Trapagaran, y más de 20.000 paquetes se han quedado atascados a la espera de poder repartirse; el Metal de Bizkaia, que emplea a más de 50.000 trabajadores, ha secundado de forma masiva la primera de las cinco convocatorias de huelga que se llevarán a cabo esta semana a las que han llamado los sindicatos por la negociación del convenio colectivo; y los trabajadores de Correos en Euskadi también han secundado la huelga convocada a nivel estatal. Todos los conflictos tienen un denominador común: la exigencia de los trabajadores de convenios que garanticen condiciones de trabajo dignas y subidas salariales acordes con la subida del IPC: “Sin convenio no habrá paz”, advierten.

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Los sindicatos del Metal de Bizkaia dan por ganado el primer pulso de la demostración de fuerza en la que se ha convertido esta semana de huelga con la que quieren forzar a la patronal FVEM a aceptar sus propuestas que, básicamente, pasan por aceptar que las subidas salariales de cada año de convenio estén en consonancia con la subida del IPC. La última reunión entre las partes el pasado viernes volvió a cerrarse con un sonado desacuerdo y la relación entre sindicatos y patronal es cada vez más tensa. Los empresarios acusan a las centrales de “irresponsables” y de llevar a las empresas a un escenario de “inestabilidad” y “pérdidas económicas” y de ser “avariciosos” con sus exigencias. Los sindicatos acusan a la patronal de “hacer teatro” con sus propuestas y de no querer repartir sus beneficios entre sus trabajadores.

La guerra de cifras habitual también se ha dado este lunes, que lleva a los sindicatos del Metal a cifrar el seguimiento en un 87% que la patronal rebaja al 19%. Pero lo cierto es que, pese a que se trata de un sector heterogéneo, con muchas pymes, las plantillas de las grandes empresas han secundado de forma mayoritaria los paros.

“No habrá normalidad hasta que se firme un convenio digno”, advierten desde los sindicatos CCOO, UGT, LAB, ESK, CGT y CNT –ELA convoca por separado– que han llevado en esta primera jornada de paro sus manifestaciones a la Margen Izquierda, enlazando con una marcha Santurtzi y Portugalete, después de que desde primera hora de la mañana los grupos de piquetes informativos se hayan repartido por diferentes pabellones industriales para que los trabajadores se sumaran a los paros. Durante esta primera jornada de paro no se han producido incidentes reseñables en los que haya tenido que intervenir la Ertzaintza como en huelgas anteriores, aunque desde la Federación Vizcaína de Empresas del Metal se han denunciado “actuaciones con violencia en contra de las personas que quieren desarrollar su trabajo con normalidad” y “ataques vandálicos por parte de piquetes”. “Nos vemos en la necesidad de recordar que cualquier manifestación debe hacerse desde el respeto, sin violencia y respetando los derechos de las personas”, han señalado los empresarios, que han condenado también las “múltiples pintadas realizadas a lo largo del fin de semana en instalaciones de diversas empresas del metal de Bizkaia. En estas pintadas, han aparecido dianas señalando a organizaciones y personas. Este tipo de actitudes recuerdan momentos que pensábamos que habíamos dejado en el pasado”. Los sindicatos han denunciado que la Ertzaintza ha retenido a un trabajador tras la manifestación en Portugalete.

ELA, que convoca sus huelgas al margen del resto de los sindicatos, ha llevado su protesta a Bilbao, en una manifestación dividida en dos columnas que han confluido ante la sede de la FVEM. Este sindicato ha considerado que el Metal ha demostrado que está “muy movilizado, con ganas de luchar para conseguir un convenio que realmente reparta la riqueza que genera”. Este sindicato, como el resto, considera que la última oferta de la patronal es “insuficiente”, y de ninguna manera garantiza el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que no supone subidas acordes del IPC para cada uno de los años de vigencia.

La última propuesta de la patronal establece una subida de un 14% hasta 2025 repartido en un 6,5% para 2022, 3,5% para 2023, 2,5% para 2024 y 1,5% para 2025. Y establece una cláusula de revisión al final del periodo por si hay un desfase con los precios. La patronal considera que esta propuesta “iguala lo pactado en el territorio alavés”, donde sí se ha podido firmar el convenio, por lo que no entiende que en Bizkaia se responda con la huelga. Los sindicatos consideran, sin embargo, creen que esta propuesta no es más que “una farsa”, y que la patronal no tiene voluntad “real” de negociar. Y recuerdan que “quienes llaman avariciosos al sector son quienes tienen beneficios millonarios como es el caso del Grupo Arteche, 8,7 millones de euros, Grupo Ormazabal 10,9 millones de euros, Sidenor 25,2 millones, o Tecuni 3,4 millones”. “Mientras en las empresas hay beneficios los y las trabajadoras ven como sus salarios no han subido y tienen que hacer frente a una cesta de la compra y unas hipotecas disparadas”, señalan en un comunicado conjunto CCOO, UGT, LAB, ESK, CGT y CNT.

Amazon, la lucha por tener un convenio propio

La práctica totalidad de la platilla del centro logístico de Amazon en Trapagaran –unos 109 trabajadores– ha secundado la jornada de huelga de este lunes. Un paro de 24 horas, de 5.30 de la mañana del lunes a las 5.30 de la mañana del martes, con el quieren exigir la firma de un convenio propio, algo que no gusta demasiado a la multinacional, partidaria de que sus centros logísticos de adhieran a los convenios provinciales que correspondan en cada caso. En el caso de la plantilla de Trapagaran, están adscritos al convenio de Empresas de Transporte por Carretera y Actividades Auxiliares y Complementarias del Transporte de Bizkaia, que incluye las actividades de mensajería y operaciones logísticas.

La huelga de este lunes se celebra en el conocido como 'cyber monday', uno de los días con mayor volumen de paquetes a repartir, porque están todavía acumulados los pedidos del 'black friday'. “Con el paro se han acumulado este lunes alrededor de 20.000 paquetes pendientes de reparto”, dice desde la plantilla. Y eso después de que la empresa haya repartido otros 14.000 paquetes que tenían que prepararse este lunes entre otros días de la semana. El atasco es importante porque las instalaciones de Trapagaran constituyen un centro neurálgico muy importante para la zona norte. Desde él se distribuyen los paquetes a Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, Logroño y Burgos.

Es la segunda huelga que hacen los trabajadores de la planta vizcaína desde que se puso en marcha en 2019. El paro anterior fue 17 de octubre, de cuatro horas, pero la empresa “no ha querido moverse por lo que iremos creciendo en intensidad en las convocatorias si siguen sin darlos respuesta”, señala Fernando Ortega, delegado sindical de LAB, sindicato convocante de los paros. De hecho, la empresa no ha convocado ninguna reunión específica para tratar el tema, más allá de las que se mantienen de forma habitual con el comité una vez al mes. “Este martes 21 tenemos otra reunión. Si no hay respuesta a nuestra exigencia de negociar un convenio propio, convocaremos una asamblea y decidiremos los pasos a dar a partir de ahora. Pero deben tener en cuenta que estamos a las puertas de la Navidad”, advierte.

Según asegura el representante sindical, “lo que queremos es dar estabilidad a la plantilla a través de unas condiciones dignas acordes con el trabajo que realizamos. Porque al final estamos en un convenio que no es para nosotros, es para un chófer”. “Pero esa estabilidad es precisamente lo que no quiere esta empresa, quiere coger gente joven, quemarla rápido, y que se vaya”, ja señalado el representante sindical. “Queremos unas condiciones laborales justas y subidas salariales acordes con el IPC”, y “dejar de trabajar en horarios nocturnos y en fines de semana sin que eso tenga un reconocimiento especial”.

Los trabajadores aseguran que seguirán luchando hasta tener un convenio propio pero no parece que vaya a ser una tarea fácil, ya que evitar firmar convenios propios es una práctica habitual de la multinacional fundada por el multimillonario Jeff Bezos en todos sus centros en España. Todos se suman a las condiciones que fije el sectorial en cada zona, siempre inferiores a las que se pueden pactar en un convenio de empresa. Sólo el primero de los centros que se pusieron en marcha en España, el de San Fernando de Henares, consiguió suscribir un convenio propio del que la empresa se descolgó en 2018. Después de tres años de conflicto, en en 2021, se llegó a un pacto laboral “de transición” con algunas mejoras, pero el convenio sigue siendo el provincial.

Correos, por unos “salarios dignos”

ELA, LAB y ESK han valorado “positivamente” el seguimiento de la jornada de huelga que han convocado para este lunes en Correos en Euskadi para denunciar “los cambios realizados por la dirección durante los últimos años, que han empobrecido una plantilla ya saturada, que no soporta más la precariedad que padecen”. Según han denunciado estos sindicatos, “la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla en los últimos años es del 20% en el caso de los laborales y 25%, en los funcionarios”. Esta huelga en Euskadi coincide con la que se ha convocado por diversos sindicatos a nivel estatal para exigir mejoras salariales. “Los sueldos de Correos son tan bajos que superan por poco el salario mínimo interprofesional”, han lamentado los sindicatos vascos. También se han referido a “los riesgos psicosociales” de la plantilla que “se encuentra inmersa en un cambio de modelo de trabajo, pasando de ser un servicio público postal a ser una empresa de paquetera al uso”.

Los sindicatos citados han señalado que la carga de trabajo en Correos “es enorme porque la plantilla se ve obligada a asumir nuevas funciones mientras bajan las contrataciones”. Además, han destacado que “la eventualidad es muy alta y no es casualidad que la mayoría de los últimos accidentes graves o mortales sean del personal eventual”.

ELA, LAB y ESK han reivindicado “un cambio radical de la situación, que los contratos precarios y parciales no deben tener lugar en una empresa pública estatal y que el objetivo de Correos debe ser ofrecer un servicio público y de calidad y no tanto el beneficio económico”. Finalmente, han anunciado más movilizaciones si la dirección no realiza un cambio de rumbo en la empresa.

Mientras tanto, desde la dirección de Correos han minimizado el impacto del paro y han asegurado que se están prestando los servicios a la ciudadanía “con total normalidad”. La empresa postal ha desmentido “de una forma tajante” los motivos que esgrimen las organizaciones sindicales “minoritarias” convocantes de estos paros, y ha defendido que Correos “es y va a seguir siendo pública” y apuesta “claramente por el empleo estable y de calidad”.

“En Correos, nuestro objetivo principal es abordar los aspectos que más interesan a los empleados sobre cuestiones laborales y que nos van a permitir poder llevar a cabo nuestras nuevas líneas de futuro y potenciar los nuevos negocios”, ha subrayado para incidir en que “no hay un trasvase de actividad de Correos a Correos Express” y ha precisado que la colaboración de con sus filiales, incluida Correos Express, “está dentro de las habituales sinergias generadas por la actividad y están perfectamente delimitadas en la normativa aplicable al Grupo Correos”.

Acuerdo en las gasolineras de Bizkaia y huelga desconvocada

En la otra cara de la moneda del conflicto, un acuerdo en este lunes negro. CCOO, LAB y UGT han desconvocado la huelga en las estaciones de servicio de Bizkaia anunciada del 1 al 5 de diciembre, justo a las puertas del puente tras alcanzar este lunes un preacuerdo con AEVECAR y Estaserbi-Cebek para la firma del convenio 2020-2022. El sindicato ELA ha rechazado sumarse al pacto.

La patronal del sector ha destacado el “gran esfuerzo realizado” para cerrar el acuerdo, “que iguala el IPC, lo que supone unas muy buenas condiciones para los trabajadores”. “Todo ello, a pesar de que las ventas siguen un 30% por debajo de las del año 2019”, ha agregado. Asimismo, Estaserbi ha señalado que se ha tenido en cuenta por parte de la patronal el hecho de no querer “perjudicar a los clientes” con paros o movilizaciones.

El preacuerdo contempla incrementos salariales del 1,2% con atrasos desde el 1 de enero de 2020, sin incremento para 2021 y un incremento del 6,1% para 2022 con efectos 1 de enero de 2022, como resultado del acumulado de los IPC de 2021 (6,4%) y de 2020 (-0,3%), “sabiendo que de esta manera se cubriría y garantizaría el IPC acumulado del periodo 2019-2021”. El abono de los atrasos se realizaría dentro del plazo máximo de tres meses desde la publicación del Convenio en el Boletín Oficial de Bizkaia. Además, se amplían los contratos temporales de 6 a 12 meses, tal y como se ha pactado en Gipuzkoa. También se incluye licencia de 16 horas para acompañamiento médico de personas familiares de primer grado que precisen dicho acompañamiento y de hijos menores de edad a cargo, con respeto como condición más beneficiosa del tratamiento que dicha licencia tenga hasta la fecha en empresas concretas tanto en tiempo como en personas beneficiarias. Otra medida recogida en el preacuerdo es la ultraactividad sin inclusión de una cláusula expresa en convenio y con la aplicación, en consecuencia, de la regulación contemplada en el Estatuto de los Trabajadores.

Entre los sindicatos firmantes, LAB ha señalado que el acuerdo cumple con unos “mínimos” que les permiten cerrar un ciclo y afrontar una nueva negociación en 2023 con “un buen sabor de boca”, que les hará empezar “fuertes, como son el mantenimiento del poder adquisitivo y mejoras sociales”, las cuales ha reclamado desde el principio en la mesa de negociación. UGT-Euskadi ha valorado que supone “subidas salariales que garantizan el IPC” y ha resaltado una nueva la licencia de 16 horas para acompañamiento de familiares en primer grado al médico y la ultraactividad “indefinida”. Mientras tanto ELA, ha rechazado suscribir el acuerdo por considerarlo “absolutamente insuficiente” teniendo en cuenta los “enormes beneficios” de las empresas.

El último lunes de noviembre, el 'cyber monday', inventado por las grandes cadenas para impulsar la compra de productos por internet, se ha convertido en Euskadi en el 'strike monday', todo un 'lunes de huelga' al coincidir varias convocatorias de paros en una especie de anticipo de lo que está por llegar en lo que a conflictividad se refiere si el bloqueo de los convenios colectivos se mantiene. Ha parado la paquetería de Amazon por la huelga de la plantilla del centro de distribución de Trapagaran, y más de 20.000 paquetes se han quedado atascados a la espera de poder repartirse; el Metal de Bizkaia, que emplea a más de 50.000 trabajadores, ha secundado de forma masiva la primera de las cinco convocatorias de huelga que se llevarán a cabo esta semana a las que han llamado los sindicatos por la negociación del convenio colectivo; y los trabajadores de Correos en Euskadi también han secundado la huelga convocada a nivel estatal. Todos los conflictos tienen un denominador común: la exigencia de los trabajadores de convenios que garanticen condiciones de trabajo dignas y subidas salariales acordes con la subida del IPC: “Sin convenio no habrá paz”, advierten.

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