Vitoria puede perder en los tribunales un edificio por no haber hecho 108 misas al año en memoria de la mujer que se lo legó

Este miércoles, en el Ayuntamiento de Vitoria, el concejal de Hacienda y teniente de alcaldesa, Jon Armentia, volvió a tener que dar explicaciones públicas por un bloque de viviendas de titularidad municipal casi en su totalidad. En concreto, por el edificio de las “famosas misas”, como ironizó. Se trata de Florida, 28, legado en 1978 por su dueña, Eulalia Virginia Sáenz de Ormijana (o Doña Virginia, a secas), a cambio de que se destinara a fines sociales y de que, en efecto, se hicieran en su memoria y en la de su difunto marido 108 misas cada año con cargo a las arcas municipales.

A no mucha distancia, ese mismo día la magistrada de Vitoria Sofía Gómez reunía en una sala del Palacio de Justicia a una enviada del Ayuntamiento y a los descendientes de Doña Virginia. Era la vista previa de la demanda que han interpuesto los familiares de la fallecida para reclamar que ese patrimonio vuelva a sus manos. Sin cumplir las condiciones, una herencia es nula de pleno derecho, razonan.

Se ha decidido que no haya juicio como tal. La juez resolverá cuando el Ayuntamiento entregue una documentación contundente que ha prometido para defender la titularidad de Florida, 28 y después de un plazo de diez días en que las dos partes en conflicto expondrán por escrito sus conclusiones. El Gobierno municipal da por hecho que ganarán. “En ningún momento lo hemos puesto en duda”, dijo también Armentia.

Es tal la confianza del Ayuntamiento que, un año más, ha colocado en su presupuesto de ingresos de 2026 la venta del inmueble, ubicado en pleno centro de Vitoria. Prevé obtener 700.000 euros. Y eso que en otoño el propio Armentia estimó que hasta 2027 no se resolvería el litigio judicial. Año tras año sucede lo mismo: se presupuesta esta operación y nunca se ejecuta. Es más, ahora se ha conocido que la ciudad pone anualmente 3.600 euros en concepto de gastos de comunidad. Nunca se aclara cuáles son los gastos municipales que no se pueden ejecutar por no poder nunca dar salida a esta vivienda.

De momento, la casa sigue semivacía. Quedan dos copropietarios privados individuales en la parte que no es municipal y un único inquilino en las seis casas que sí lo son. Hace meses que se viene denunciando el estado de abandono del lugar y que, en plena crisis habitacional, un organismo público tiene vacías varias viviendas. Desde la oposición, es EH Bildu quien más está insistiendo en ello.

En realidad, sobre Florida, 28 pesan tres procesos judiciales. Uno es el intento de los herederos de cuestionar la plena propiedad del edificio. Otro, en la misma línea, lo promovió el último inquilino del Ayuntamiento en el bloque. Es él el que descubrió el testamento de Doña Virginia y sus singulares peticiones. Y también quien reveló que se intentó abonar con dinero público una especie de 'bula' del Vaticano para evitar la pesada carga de tener que organizar eternamente una eucaristía casi cada tres días.

Qué sabía y qué no sabía el Ayuntamiento del incumplimiento de las condiciones de la herencia será determinante en el juzgado para determinar quién se queda con la casa. En su momento, como las misas se estuvieron haciendo hasta alrededor de 1985, se sugirió que era bastante con más de 600 oraciones para dar por cumplidos los requisitos. Los demandantes entienden que no.

El tercer proceso es el intento municipal de desalojar de su casa a su último y guerrero inquilino, que heredó el alquiler de sus progenitores. Las sucesivas coberturas antidesahucios de la normativa estatal han impedido al Ayuntamiento completar sus planes, pero formalmente sigue habiendo una causa judicial abierta. El Ayuntamiento se resigna a tener que esperar todavía unos “meses” para conocer qué pasará con Florida, 28.