Vitoria tira de los autobuses diésel más antiguos para hacer en un mismo día las dos líneas “electrificadas”
Un mismo autobús diésel de comienzos de 2006, matrícula 9565 DVJ, ha sido visto este lunes cubriendo las dos líneas “electrificadas” de Vitoria. En torno a las 13:00, este periódico ha podido ver el vehículo, modelo Mercedes-Benz Citaro O 530, en la línea BEI, acrónimo de 'bus eléctrico inteligente', concretamente en el sentido B, el que sigue las agujas del reloj. Poco más de una hora después, alrededor de las 14:15, ese mismo autobús, de color gris, rotulado para brindar la línea 4, que une los barrios de Lakua y Mariturri. Este autobús, que entró en servicio en enero de 2006, hace más de veinte años, ostenta junto a otras tres unidades el título de más antiguo de todos los que componen la flota de Tuvisa, la sociedad municipal de autobuses de la capital alavesa.
De esta remesa, la más antigua de toda la flota de Tuvisa, quedan cuatro vehículos, todos ellos matriculados el 17 de enero de 2006 y todos de la serie de matrículas DVJ: el 9488, el 9514, el 9545 y el 9565, este último el que ha sido visto en las líneas BEI y 4 este lunes. Superan en antigüedad, por dos meses, a dos unidades en activo de otra marca, MAN, de matrícula DYG, de marzo de ese mismo 2006. Se da la circunstancia de que, con el tiempo, se han retirado unidades —algunas con placa DXR, por ejemplo— más jóvenes que este autobús al que se está recurriendo para líneas electrificadas.
El uso de unidades diésel con dos décadas de recorridos en el cuentakilómetros es práctica habitual en la línea BEI, la más concurrida de la ciudad, desde su estreno en 2022. Pero esta circunstancia se ha seguido registrando a pesar de que otras líneas ordinarias llevan ya un tiempo empleando autobuses eléctricos de reciente adquisición, algunos de ellos matriculados a finales de 2024 y otros ya en 2025. Son similares a los del BEI, del modelo ie Tram de la empresa Irizar, aunque con un diseño algo diferente. Además, existen también autocares híbridos Vectia, aunque los conductores han señalado que existe con ellos un problema electrónico que provoca que “se apaguen”, dejándoles sin dirección ni frenado asistidos. Tuvisa, por el contrario, defiende que se trata de una respuesta “correcta” en la que prima “la seguridad sobre el confort”.
Los nuevos autobuses 100% eléctricos de Irizar, que se incorporaron a la flota cuando en el BEI se seguían haciendo turnos con autobuses diésel, comenzaron entonces a prestar servicio en la línea 4, que atraviesa puntos céntricos de la ciudad. La alcaldesa, la socialista Maider Etxebarria, remarcó su objetivo de “ofrecer la mejor versión del transporte público” y aseguró entonces que estos diez vehículos —que describió como “eléctricos, accesibles, silenciosos”— seguían “la estela del BEI” y afianzaban “el proceso de modernización de la flota”. “Este es un ejemplo claro de la apuesta de este Gobierno por la sostenibilidad y la tecnología avanzada”, remachó.
En cualquier caso, hay conductores de Tuvisa que se quejan de que estos modelos eléctricos de Irizar no son los más apropiados para líneas que no sean la del BEI. Al tener que “callejear” y no disponer de un circuito segregado como el del bus eléctrico inteligente, que apenas tiene que sortear unas pocas rotondas en todo su recorrido, se complica la visibilidad, dicen. Dado que tienen los mástiles delanteros más anchos, aseveran los conductores, el ángulo muerto “se multiplica” y ha habido ya algún atropello.