Extremadura se prepara para el 'trío de eclipses': el primero llega en agosto y el de 2028 cruzará el sur de la región
Extremadura ya se prepara para el inicio de una secuencia astronómica sin precedentes en la región. La Secretaría General de Protección Civil y Emergencias ha activado un plan de seguridad específico ante el inminente 'Trío de Eclipses', un protocolo de coordinación institucional diseñado para gestionar la llegada masiva de turistas y “cazadores de estrellas” que arrancará el próximo 12 de agosto de 2026. Aunque el fenómeno contempla tres grandes citas en España en los próximos dos años, Extremadura vivirá sus momentos álgidos en dos de ellas: este mismo verano, con un eclipse total que rozará la oscuridad absoluta en el norte de Cáceres, y en enero de 2028, con un eclipse anular que cruzará la provincia de Badajoz.
El plan específico 'Trío de Eclipses. Eclipse total 2026' de la Secretaría General de Protección Civil y Emergencias facilitará la coordinación interinstitucional, a fin de poder reaccionar ante posibles situaciones de emergencia que puedan producirse durante estos fenómenos astronómicos en los próximos dos años.
El documento, que se inserta en el Plan Estatal General de Emergencias de Protección Civil (PLEGEM), atiende a la “peculiar secuencia” en un período relativamente corto de dos eclipses solares (el próximo 12 de agosto será el primero, pero habrá otro el 2 de agosto de 2027) y uno anular (el 26 de enero de 2028).
La sucesión de estos acontecimientos permitirá “celebrar la ciencia, la cultura y la belleza del universo”, pero también atraer “no solo a entusiastas de la astronomía, sino también a turistas de todo el mundo”.
Por todo ello, “no sólo presenta una oportunidad única” para la observación astronómica, sino que además “plantea desafíos logísticos y de seguridad” que requieren “una planificación cuidadosa y una actuación coordinada” por parte de las administraciones públicas.
Calendario
El primer eclipse, el del próximo 12 de agosto, se podrá observar “en sus últimas fases” en España, “el mejor lugar del mundo para verlo”, por lo que “cabe esperar que hasta nuestro territorio se desplacen numerosos cazadores de eclipses y turistas en general”, según el plan.
Se da además la circunstancia de que el eclipse antecede a la noche del máximo de la lluvia de las Perseidas, por lo que habrá la oportunidad de permanecer en el lugar de observación del eclipse para disfrutar con la lluvia de estrellas, pues “la Luna no supondrá ningún estorbo para observar los meteoros”.
El segundo fenómeno se producirá el 2 de agosto de 2027 y “el sur de España es el mejor lugar de Europa” para observarlo, ya que la zona de totalidad “cubrirá las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, casi toda la provincia de Cádiz, gran parte de la provincia de Málaga y las zonas más meridionales de las provincias de Granada y Almería”.
El tercero, el eclipse anular del Sol, se producirá el 26 de enero de 2028 y cubrirá “aproximadamente la mitad sureste del territorio nacional”, por lo que podrá observarse especialmente “desde casi toda la comunidad de Andalucía, la parte sur de Extremadura, Castilla-La Mancha, algunas zonas de la Comunidad de Madrid, Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, parte de Cataluña y las islas más occidentales de Baleares”, si bien la baja elevación del Sol dificultará su observación.
Riesgos
Entre los diferentes riesgos contemplados por el plan figuran los medioambientales y también los relacionados con los incendios forestales.
Respecto a los primeros, se desaconseja acudir a áreas de montaña e invadir fincas o terrenos agrícolas y se recomienda no dejar residuos para minimizar la degradación ambiental y mantener un comportamiento respetuoso con la naturaleza, con objeto de evitar perturbaciones en la fauna local, especialmente las aves.
Respecto a los segundos, se recuerda la prohibición de encender fuego, no aparcar sobre vegetación seca, mantener accesos libres para emergencias y consultar diariamente el nivel de riesgo antes de desplazarse.
El plan también incluye, entre sus recomendaciones sanitarias, la prevención de golpes de calor y deshidratación o el cuidado ante las picaduras de insectos y, en los riesgos adicionales, la necesidad de un buen control de animales domésticos para evitar pérdidas o reacciones inesperadas porque “la oscuridad repentina puede alterar su comportamiento”.
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