El PP pierde por primera vez unas elecciones en Galicia

La izquierda gana las elecciones generales en Galicia y el PSdeG supera por primera vez en unos comicios al PP, que consigue su peor resultado en el país. Los socialistas son los más votados en el Estado y también a nivel gallego, en este caso por primera vez. La fragmentación en la derecha golpeó la habitual fortaleza del PPdeG, que suma nueve escaños y no alcanza los diez, cifra que había sido su peor resultado histórico. Es la primera derrota del Partido Popular a nivel autonómico desde que se denomina así. Nunca desde 1989 la formación conservadora había sido desbancado del primer puesto en unos comicios gallegos.

El PSdeG vence con más del 32% de los votos, diez puntos más que hace tres años, y suma diez escaños en Galicia, recogiendo votos de ambos lados y aprovechándose también de la división en el espacio a su izquierda, pero sobre todo de la apelación al voto útil. En Común-Unidas Podemos obtiene dos representantes, uno por A Coruña y otro por Pontevedra, mientras que En Marea sale muy tocada, con apenas el 1% de los votos, resultado muy cercano al obtenido por el PACMA. El BNG, por su parte, dobló sus apoyos respeto de las generales de 2016 pero no ha alcanzado representación tras quedar cerca del 6% de apoyo.

En la derecha, Ciudadanos irrumpe también en el escenario gallego de las generales con dos escaños, por A Coruña y por Pontevedra y más del 11%, mientras que la extrema derecha de Vox, a pesar de sumar un importante apoyo, no obtiene representación tras obtener más del 5% de votos y más de 80.000 sufragios que optaron por esta formación ultra.

En 2016, cuando Feijóo fue preguntado por los resultados de las elecciones generales, había asegurado que habían sido de los que le gusta tener al PP, “por encima del 40%”. Ahora, casi tres años después, ha quedado por debajo del 28% y ha sido superado por el PSOE. Ni en Galicia, tradicional feudo popular, han aguantado los populares. Por primera vez desde que existe, el Partido Popular no es la primera fuerza electoral en el país.

El bloque de la derecha se recompone, baja en apoyo y la izquierda se impone liderada por un PSOE que gana diez puntos en tres años. Si estos resultados se diesen en unas elecciones autonómica, la izquierda estaría en condiciones de gobernar.

Los efectos de la fragmentación a la izquierda del PSOE

El espacio de En Marea, que unía a Unidos Podemos, las mareas o Izquierda Unida, sufre la fragmentación. En Común obtiene dos escaños y queda en el 14,5% de los votos, frente a los cinco que había conseguido la antigua coalición de En Marea en 2016. El partido homónimo, liderado por el portavoz parlamentario Luís Villares, ha sido el gran derrotado: supera por poco el 1% y consigue sólo unos 17.000 votos.

Yolanda Díaz, reelegida diputada, mostró su “enorme satisfacción” por la “derrota del bloque de la derecha” y advirtió al PSOE de que “cumpla con el mandato de la ciudadanía”. Además, hizo un “llamado” también al PSdeG y a su líder, Gonzalo Caballero, y aseguró que este domingo “es la pista de salida para gobernar la Xunta de Galicia y derrotar a Feijóo”.

Desde En Marea, Villares reconoció estar “insatisfecho”, tras asegurar que “toca reflexionar”. Culpó de los malos resultados a la “polarización del voto”, a la “clave estatal” de los comicios y la “excepcionalidad” de unas elecciones en una “movilización por el miedo”. “La gente que decidió concentrar el voto en el PSOE es la misma que apoyó el proyecto político de En Marea; fue una situación de emergencia en la que se optó por una solución de emergencia”, dijo.

Además, por primera vez en muchos años, el nacionalismo gallego no tendrá representantes en el Congreso. En la anterior legislatura, Anova había colocado a dos representantes en la coalición de En Marea. En esta ocasión, el BNG multiplica por dos su apoyo pero la mejora no es suficiente como para sumar el ansiado escaño. Obtuvo algo más de 90.000 votos.

Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, destacó que su formación lograse “duplicar” votos en un “contexto difícil”. Además, reconoció que el objetivo “difícil” no se consegió y culpó de los resultados “a la polarizaicón, a la llamada al voto útil y a la fragmentación en Galicia”. Además, asegura que el Bloque está “en remontada” y que será “determinante para poner fin al decenio negro de Feijóo y fin a la hegemonía del PP” en el país.

El espacio a la izquierda del PSdeG --la antigua En Marea, con Podemos, IU y Aova y el BNG-- había sumado en 2016 el 25% de los votos en Galicia. En esta ocasión, ese mismo espacio, todavía más dividido, se queda en algo más del 21%. En escaños, pasa de 5 a 2.