Dollar Selmouni, música contra los trucos del marketing: “Me mata tener que vender polémica para que un disco funcione”
La voz de Dollar (Jamel Selmouni Guerrero) es una de las más singulares de la escena urbana española. Una voz que este fin de semana se podrá escuchar en directo en Inverfest, el festival de invierno de Madrid, y que ahora regresa con un nuevo disco del que ya se conocen algunos adelantos y que desafía, desde una honestidad radical, las reglas y los trucos del marketing musical actual. Nació en la cárcel de Soto del Real, creció en Mallorca y reside en Madrid desde hace dos años, con la idea de subir un escalón en su carrera. Su mezcla de rap, soul, flamenco y R&B le ha convertido en referente alejado de los clichés musicales.
Lejos de querer construir un personaje artificial, el cantante reivindica la música como eje principal de su obra y cuestiona la lógica de la polémica y los conceptos forzados que dominan la industria. Su nuevo proyecto, Paso a paso, refleja esa búsqueda de autenticidad y de conexión genuina con un público cada vez más amplio que, según el artista, empieza en los barrios más desfavorecidos y llega “hasta el Palacio de la Zarzuela”.
Además de su carrera musical, Selmouni ha ampliado su creatividad viajando al mundo audiovisual, participando como actor en proyectos de cine y televisión. Formó parte del reparto de la película Hasta el cielo (2020), dirigida por Daniel Calparsoro, y repitió colaboración con el mismo cineasta en Centauro (2022). También ha intervenido en la serie Fanático (2022) para Netflix, consolidando así su perfil de artista total que combina música, interpretación y presencia en pantallas más allá de los escenarios.
Han pasado cinco años desde Dollar Selmouni, el último álbum. ¿Cómo han sido estos años y en qué punto vital y artístico llega ahora este nuevo momento?
Pues hemos estado viviendo más, viviendo la música, viviendo lo que es el ser artista y colaborando mucho con gente, haciendo muchas cosas. También hemos cambiado de mánager, de oficina y todo, y ahora ya está todo mucho mejor. Al mismo tiempo, estoy rotando por muchos conciertos, muchos festivales, cosa que antes no hacía. Antes tenía lo mejor: más de medio millón de seguidores y daba dos conciertos.
Durante este tiempo, ¿ha habido presión por publicar un nuevo disco?
La verdad es que no. A ver, a mí lo que me mata de la ley de ahora del disco, de hacer un disco, es la mierda que se le pone. El tener que venderlo, ¿no? El tener que vender la polémica para que tu disco vaya bien. Hacer algo que no tiene nada que ver con la música, pero que es lo que va a hacer que tu disco funcione.
A mí lo que me mata de la ley de ahora del disco, de hacer un disco, es la mierda que se le pone. El tener que venderlo, ¿no? El tener que vender la polémica para que tu disco vaya bien
Ya. Dedicarse al marketing cuando se hace música, ¿no?
No me gusta eso que se está haciendo ahora. No me mola nada. Antes un artista sacaba un disco y decía: “Yo soy Pepe y hago música, y este es mi disco”, donde sí que hablas de la vida y de tal. Eso es lo mínimo que se le puede decir a alguien. “Mira, en este disco se habla de violencia”, o “este otro trata de no sé qué”. Pero ahora es como que hasta hay que ser astronauta. No sé si me explico.
Hay que tener un mensaje con el que la gente se tenga que sentir identificada para que el disco vaya bien. Luego las redes y todo… Es una mierda cómo se está llevando la dirección de todo esto. Yo soy de los artistas que no buscan polémica. Hacer mi música, mi trabajo y ya está. Que hablen de la polémica, bien, pero polémica de la música: de por qué estos punteos, de por qué suena así una canción concreta.
El disco ya está grabado. ¿Ha sido un proceso largo de preparación?
No, ha sido muy rápido. Bueno, unos meses. Un poco de dolor de cabeza sí queda, claro. Porque la gente ahora, pues tú me dirás, no sabe qué concepto darle a las cosas. Piensan que hay que utilizar muchas cosas hoy en día. Mira, Fercho -alter ego del cantante colombiano Feid-, por ejemplo: todos con la caja verde. JC Reyes va todo de verde también. Muchos artistas han sido así sin querer, pero muchos son buscados, muy rebuscados. Y yo lo que no quiero es que se vea algo forzado. Siempre he pensado que no hace falta. Ese es un poco el mensaje de mi disco.
La gente ahora no sabe qué concepto darle a las cosas. Piensan que hay que utilizar muchas cosas hoy en día [...]. Muchos artistas han sido así sin querer, pero muchos son buscados, muy rebuscados. Y yo lo que no quiero es que se vea algo forzado. Siempre he pensado que no hace falta. Ese es un poco el mensaje de mi disco
En ese contexto, ¿ha sido posible mantener una postura centrada solo en la música con el nuevo disco?
Bueno, simplemente hemos contado con gente para redes y algunas colaboraciones. Ahora, por ejemplo, para un vídeo hemos cogido a Manu Lombardo, de Mujeres y Hombres y Viceversa. Un tío muy normal, con muchos seguidores, que aparece en un teaser y en el vídeo de AY NO. Va a dar juego, porque la gente se preguntará “¿Este qué hace con el Dollar?”. Pero es por meter sorpresa con personas conocidas. Nada más.
Los adelantos publicados hasta ahora son bastante distintos entre sí. ¿Ese carácter define el disco?
Yo siempre he sido así, muy versátil. El disco muestra lo que es Dollar: un tío muy versátil, que puede estar en cualquier palo, en cualquier género, y cómodo. No me veo haciendo música clásica, como ha hecho Rosalía, pero nunca digo nunca.
En ese tipo de propuestas, ¿cree que pesa más el concepto que la música?
No lo sé, no me he centrado mucho en ella. Es lo de la religión, ¿no? Pero hoy en día se estudia mucho a los artistas. Todos tienen un concepto: uno deja la droga, otro se pone una máscara, otro una espada. Yo no me voy a disfrazar de algo que no soy. Estoy seguro de que más de uno se mira a sí mismo y dice: “¿Quién soy?”. Yo no quiero eso. A mí el día de mañana se me conocerá como Dollar, nada más.
Y Dollar es muy de “la calle” para “la calle”, ¿no?
Yo hago música para la gente. Mis mensajes conectan más con gente sufridora, es verdad, pero cualquiera puede sentirse identificado, hasta en el Palacio de la Zarzuela. Eso de “la calle” antes tenía otro sentido. Ahora ya no existe esa idea. El rap ha cambiado muchísimo. Antes ver a un pijo haciendo rap era rarísimo. Hoy ves a pijos haciendo rap y son los mejores, aunque no hayan sufrido nada. Y está bien.
En ese sentido, recientemente también ha surgido el debate sobre los polémicos raperos de derechas o afines a VOX.
Yo ahí no me meto. Respeto a todo el mundo por la libertad de expresión, pero no entro ahí.
¿Qué legado le gustaría dejar como artista?
Que se me recuerde por la música. Que se diga: “Artistazo”. Como cuando piensas en Zatu, en La Mala Rodríguez. Piensas en su música, no en nada más.
[Me gustaría] que se me recuerde por la música. Que se diga: 'Artistazo'. Como cuando piensas en Zatu, en La Mala Rodríguez. Piensas en su música, no en nada más
Pensando en artistas de esa talla ¿Con quién le gustaría colaborar?
Hay muchísimos. Te puedo decir Estopa, El Barrio, Alejandro Sanz, El Cigala, Chambao, Manuel Carrasco, Pablo Alborán… Tenemos una cultura musical brutal en España. Desde el flamenco, el pop y hasta el rock. Hay un montón de gente buena.
Por terminar. El nuevo disco se titula Paso a Paso. ¿Cuáles son esos próximos pasos?
Bueno, viene de la filosofía que me tomo yo de la vida. ¿Sabes?
¿Algo así como ir poco a poco, con calma?
Poco a poco no, eso de perdedores. Porque decirse a uno mismo “poco a poco” es como decirse a uno mismo algo que nunca va a llegar. Paso a Paso, para mí, es ponerse objetivos, bajar y llegar a donde uno quiere. Pues, ¿cómo llego ahí? Con Paso a Paso. Ya sea caminando o en silla de ruedas. Por eso el disco tiene ese peso para mí. Es ese tira, tira, ese vísteme despacio que tengo prisa. Hay muchos dichos así. Es todo un seguir continuando.
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