Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Sánchez se enfrenta al Congreso más hostil de su presidencia
Un calor extremo que no se va: por qué este verano es “un aviso para el futuro”
OPINIÓN | 'Ábalos-Koldo-Aldama, otra caja negra de la corrupción', por Neus Tomàs

¿Un nazi forzoso? La calle dedicada a Will Faber, el gran pintor incluido en las listas de Hitler, divide a los expertos

La calle de Talamanca que tiene el nombre del pintor alemán

Ángela Torres Riera

23 de junio de 2026 22:35 h

0

El nombre de Will Faber se refleja, tímidamente, en el rótulo de una calle sin salida de Talamanca, en una ramificación de la calle de es Vedrà, cerca de la bahía. Allí lleva décadas, escondido, sin llamar la atención: “Wil Faber”. Hasta ahora. La aparición de este mismo nombre en los registros de la afiliación al Partido Nazi -conservados en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, con millones de inscritos, y desclasificados en marzo- ha generado revuelo entre los expertos de memoria histórica de la isla. 

No solo por el debate alrededor de hacer honor a una personalidad afín a los ideales de Hitler, sino también porque el artista se había vinculado hasta el momento a las vanguardias europeas. Amigo de artistas e intelectuales refugiados en la Eivissa de preguerra y figura habitual de la vida artística pitiusa durante buena parte del siglo XX, su trayectoria parecía ampliamente documentada hasta la aparición de los nuevos datos en la biografía de Faber.

La ficha, a la que ha podido acceder elDiario.es, sitúa a Faber entre los miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), a los que se afilió en 1939, cuando tenía 38 años y justo antes de volver primero a Barcelona y luego a Eivissa para asentarse indefinidamente, donde su círculo de amistades incluía a izquierdistas y judíos, como Walter Benjamin o Raoul Haussmann.

Will Faber formó parte del Grupo Ibiza 59, formado por artistas de vanguardia de variopintas nacionalidades.

“Hay que analizar el contexto [en que el artista se afilió], pero miembros del expresionismo alemán, como Walter Gropius, no solo cedieron obras suyas para la propaganda, sino que colaboraron directamente con el régimen”, señala Antonio Viñarás, historiador y experto en Memoria Democrática.

Hay que analizar el contexto [en que el artista se afilió], pero miembros del expresionismo alemán, como Walter Gropius, no solo cedieron obras suyas para la propaganda, sino que colaboraron directamente con el régimen

Antonio Viñarás Historiador y experto en Memoria Democrática

La Bauhaus: involucrada con los nazis

Entre ellos, Kandinsky, docente de la Bauhaus alemana, que escribió una carta para que los miembros de la Escuela -fundada en 1919 en Alemania- brindaran apoyo al ministro del Reich, Alfred Rosenberg, y también comisario de actividades intelectuales, encargado de confiscar las obras artísticas que no fueran en línea con el pensamiento establecido por el nazismo de Hitler, sigue el historiador.

Al principio, la Bauhaus llegó a ser incluso colaboradora del régimen, que, por otro lado, no estaba nada de acuerdo con su filosofía funcionalista. Sin ir más lejos, Fritz Ertl, arquitecto austríaco formado en la Bauhaus de Dessau, fue subjefe de la oficina de construcción y participó en el diseño técnico de instalaciones y barracones.

Sin título. 1985. Óleo sobre lienzo.

“Puede ser que no les quedase opción”, baraja Viñarás. Pero, claro, ¿qué hacemos con estos descubrimientos?“. Es la pregunta que se hacen los historiadores y expertos de memoria democrática de Balears tras el hallazgo. Un día, el profesor e investigador de turismo Joan Buades, decidió buscar personalidades reconocidas de las islas en el buscador habilitado por el periódico alemán Die Zeit y vinculado a la base de datos contingente de las afiliaciones. Fue entonces cuando, entre ellos, encontró a Will Faber.

Viñarás reflexiona sobre el hecho de que la ciudad de Eivissa mantenga la vía en honor al pintor después de que se haya hecho esta averiguación y lo compara con otros intelectuales. Marià Villangómez, por ejemplo, que apoyó temporalmente al régimen franquista, o Isidor Macabich, quien “alababa continuamente a Franco”. Así como el seminarista Vicent Serra Orvay, promotor y defensor del catalán, pero que durante la dictadura prohibió el catalán en el seminario, con una calle con su nombre en Vila, como se conoce a la ciudad de ibiza.

El grado de implicación: ¿la clave?

El Govern le pidió durante el primer mandato de Francina Armengol (2015-2019) al historiador un informe para valorar la posibilidad de revocar del callejero balear todos los nombres de aquellas personas colaboradoras o vinculadas de algún modo con el régimen franquista. En ese sentido, el experto diferencia grados, entre los implicados directamente en la dictadura y manchados “con delitos de sangre” y aquellos intelectuales, artistas y otras personalidades que expresaban su afinidad con el franquismo, pero no fueron, en ningún momento, partícipes de su política.

Will Faber se afilió tardíamente (a sus 38 años) al partido nazi, que en la Alemania de entonces -con una moral muy baja por las derrotas de la Primera Guerra Mundial-, levantó “euforia” entre la población. “Por ejemplo Faber, si hubiera apoyado el exterminio, hubiera diseñado políticas para el régimen de Hitler, o se hubieran encontrado escritos antisemitas redactados de su puño y letra, creo que sí hubiera cruzado una línea”, considera Viñarás. 

Por ejemplo Faber, si hubiera apoyado el exterminio, hubiera diseñado políticas para el régimen de Hitler, o se hubieran encontrado escritos antisemitas redactados de su puño y letra, creo que sí hubiera cruzado una línea

Antonio Viñarás Historiador y experto en Memoria Democrática

Lluís Ruiz, representante del Fòrum de Memòria Històrica, por su parte, no contempla grados de implicación: para él, en caso de comprobarse que Faber era simpatizante del nazismo, la calle que le honra en Talamanca se tendría que retirar. Desde su punto de vista, en un país con un régimen democrático, no se puede homenajear bajo ningún concepto a una persona que “tenga o haya tenido ideas antidemocráticas”.

Lluís Ruiz, representante del Fòrum de Memòria Històrica, cree que se debería retirar la calle a Faber si se demuestra que era simpatizante del nazismo

Levitación. 1974. Óleo sobre lienzo.

“Euforia” por el partido de Hitler

Los motivos por los que el artista alemán se afilió al partido son por ahora desconocidos. Lo que sí se conoce es que, después de 1939 -año en que se afilió- nunca más volvió a Alemania. Una de las hipótesis es la fiebre y el patriotismo que sacudió a la población alemana en un contexto histórico de derrota y en un momento en que el país tenía unos niveles educativos más elevados de Europa. 

A los pocos años de que Hitler fuera canciller, más de ocho millones de personas de todas las clases sociales se habían inscrito en el partido. Sucedió con otros regímenes similares, como la Italia de Mussolini. 

El periodista del diario alemán Mallorca Magazin y autor del libro Mallorca bajo la cruz gamada. 1933- 1945, Alex Sepasgosarian, precisa que, efectivamente, en el 39 había una “euforia patriótica” desencadenada por el nazismo y acentuada por la reciente conquista de Polonia. “En el caso de Faber parece más una cuestión oportunista, para quedar bien con las autoridades alemanas y también con las autoridades españolas y poder continuar con sus objetivos vitales”, añade.

En el caso de Faber parece más una cuestión oportunista, para quedar bien con las autoridades alemanas y también con las autoridades españolas y poder continuar con sus objetivos vitales

Alex Sepasgosarian Periodista del diario alemán Mallorca Magazin y autor del libro 'Mallorca bajo la cruz gamada. 1933- 1945'

En abril de 1939, el Bando Nacional -afín al régimen hitleriano- había derrotado al bando republicano. Durante el conflicto, los alemanes, que ya profesaban amor por Balears y se habían asentado en España, huyeron por miedo, ayudados incluso por la Marina Alemana. “Pero, cuando terminó la guerra, la mayoría quería volver al mar y al sol, y muchos lo hicieron”, sigue el periodista.

Por su parte, Ruiz explica que a los historiadores de Balears les sorprendió, en general, el descubrimiento. “Es un personaje que llega a Eivissa en los años 30 y forma parte de los movimientos contraculturales, lo que los nazis consideraban un arte degenerado. No nos cuadraba”, expresa. Desde la casa madrileña Subastas Segre señalan que Faber se dedicaba sobre todo a hacer informalismos, un movimiento artístico abstracto y gestual que surgió en Europa durante la segunda posguerra mundial. 

La ficha del registro en el partido nazi.

Perfil de “víctima” de persecución nazi

Tiene, de hecho, el perfil de ser una víctima de esta persecución. Cuando llega a la isla además se junta con otros artistas de izquierdas, algunos de ellos judíos. No solo se le homenajeó con una vía en Eivissa, sino que recibió varios premios, otorgados alguno de ellos por el Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE) -donde hay algunos de sus cuadros- y en Barcelona, por ejemplo, recibió la Medalla d’Or.

Faber, que se juntó con otros artistas de izquierdas, incluso judíos, en Eivissa, también ha recibido premios del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa y la Medalla d'Or de Barcelona

Surge la duda, por lo tanto, de si antes de que surgiera el régimen ya tenía esta ideología y lo llevaba de manera disimulada, o todo lo contrario, que llegado el momento, por necesidad, decidiera afiliarse para encubrirse, como hacían muchos alemanes. En España, sucedió también con los simpatizantes de la izquierda o afiliados a ciertos sindicatos, que luego aparecían inscritos en la Falange, solamente para “salvar el pellejo” una vez instaurada la dictadura franquista. “Era una forma de poder vivir de manera tranquila”, aclara Ruiz.

En la isla convivían personas contrarias al régimen nazi, pero también alemanes que estaban a favor del nazismo. Sobre todo, cuando tras la Segunda Guerra Mundial se celebraron los juicios de Nuremberg y muchos de ellos fueron perseguidos.

Sin título. 1966. Óleo sobre lienzo

En ese momento, en Eivissa empezaba a arrancar -en los 60- el movimiento hippy, huyendo de la guerra de Vietnam cuando España estaba bajo el régimen de Franco, pero no suponían ninguna amenaza. Era una isla primitiva y barata, características que habían hecho que los extranjeros desearan vivir su bohemia: se había puesto de moda.

Ruiz recuerda que hace alrededor de una década varios historiadores del Fòrum de Memòria Històrica organizaron dos exposiciones. La última, en 2016, era sobre Eivissa y Formentera republicanas y uno de los temas que trataba eran los artistas que habían huido del nazismo y que pertenecían a corrientes artísticas revolucionarias y por eso vivían aquí, en libertad: “No sabíamos nada de esto y por eso introducimos información de Will Faber”. 

De momento, los motivos de su afiliación son una incógnita. El Ayuntamiento de Vila no ha respondido a la consulta de este diario sobre qué año se inauguró la calle con el nombre del pintor ni tampoco si se plantean cambiarlo en el caso que se confirme que su tendencia política era afín al partido de Hitler.

Etiquetas
stats