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Soterrar la autopista para integrar los barrios obreros de Palma: ¿reparación histórica o antesala de la gentrificación?

A la izquierda, fotografía de la Vía Cintura en la actualidad. A la derecha, montaje de la propuesta de soterramiento

Ángela Torres Riera

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Los tecnócratas del tardofranquismo fueron los ideadores de un gran proyecto que cambiaría la ciudad de Palma ya entrados los años sesenta. El propósito era unir el aeropuerto, ya convertido en un punto emergentemente bullicioso, con las zonas turísticas del este de Mallorca, descargar el paseo marítimo y mejorar la circulación de los camiones que llegaban al puerto cargados de mercancías hacia el interior de la isla. La Vía de Cintura se estrenó en 1990 con ese late motiv, pero su impacto fue más allá de la movilidad: el anillo asfáltico acabó fracturando la ciudad y dejando al margen barrios obreros como Son Gotleu, que crecieron al otro lado de la autopista al calor de la migración peninsular y de un urbanismo desigual.  

En paralelo, comenzaba a construirse el polígono de Llevant, en la antigua carretera de Manacor, convirtiéndose en uno de esos grandes polos de Palma que no solo albergaba a ciudadanos de la península que se habían desplazado a la isla en búsqueda de trabajo, sino también mallorquines de otras áreas insulares que habían encontrado empleo en la industria o la construcción. Se conformaron barrios obreros que, con el paso de las décadas, fueron acumulando déficits estructurales y una calidad de infraestructuras inferior a la de otros barrios pudientes de la ciudad. Hasta ahora, han quedado relegados y marginados de la vida palmesana. Especialmente, los situados al este y al noreste de la ciudad. No solo Son Gotleu: también Nou Llevant, la Soledat, Son Malferit o Rafal Vell, cuya proximidad a la vía se ha visto acompañada de carencias como la falta de conexión peatonal.

Ahora, el PSIB-PSOE ha resucitado en el Consell de Mallorca y en el Ayuntamiento de Palma una vieja (y reiterada) propuesta -incluida en su programa electoral-, para estudiar el soterramiento de esta frontera física y social. La moción, que ya ha sido aprobada -con el voto en contra de Vox- en el pleno de la institución insular y se debatirá a finales de enero en el Consistorio de la capital balear, plantea realizar un estudio técnico para analizar la viabilidad de enterrar el trazado y aprovechar la superficie liberada para crear un gran corredor verde, con espacios públicos, equipamientos comunitarios y recorridos para peatones y ciclistas.

La moción, aprobada con el voto en contra de Vox, plantea la realización de un estudio técnico para analizar la viabilidad de enterrar el trazado y aprovechar la superficie liberada para crear un gran corredor verde, con espacios públicos, equipamientos comunitarios y recorridos para peatones y ciclistas

La moción reclama, para llevar a cabo el proyecto, la implicación conjunta de todas las administraciones competentes: el Ayuntamiento, el Govern balear y el Gobierno de España y abre las puertas a explorar vías de financiación europea. Todo ello en medio del crítico escenario que atraviesa la vivienda en la isla, marcado por la ausencia de grandes anuncios de inversión por parte de las instituciones en Vivienda de Protección Limitada (VPL) ni en Vivienda de Protección Oficial (VPO).

El texto fija como prioridad una primera fase del proyecto centrada en “coser” una ciudad partida y revertir una desigualdad territorial que ha tenido efectos directos sobre las oportunidades de miles de residentes, tal como señalan los socialistas. La presentación de la iniciativa contó con las asociaciones vecinales del Rafal Vell y Rafal Nou y de Son Gotleu para lograr que el diseño del proyecto responda a las necesidades reales de su entorno. En declaraciones a elDiario.es, el conseller socialista Joan Ferrer subraya que los vecinos están a favor de la conexión: hace varios meses, ésta quedó interrumpida después de que un camión colisionara contra una pasarela de transeúntes sobre la Vía de Cintura, lo que ha provocado que ahora deban dar un importante rodeo para llegar a la zona céntrica de Palma.

Peligro de gentrificación

La materialización del proyecto podría desencadenar, sin embargo, un proceso de revalorización similar al vivido en el entorno del Parc de ses Estacions: ¿el resultado? La subida del precio del suelo en las zonas beneficiadas por la mejora urbanística. “Tendrían que sugerirse medidas complementarias para que no se derive en la especulación inmobiliaria”, observa el geógrafo y experto en Movilidad Iván Murray: “Un proyecto y una inversión de este calado conducen al final a dinámicas de gentrificación”. 

La materialización del proyecto podría desencadenar un proceso de revalorización similar al vivido en el entorno del Parc de ses Estacions, con la consiguiente subida del precio del suelo en las zonas beneficiadas por la mejora urbanística. “Tendrían que sugerirse medidas complementarias para que no se derive en la especulación inmobiliaria”, observa el geógrafo y experto en Movilidad Iván Murray

El soterramiento es una de las mayores transformaciones proyectadas en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Palma, aprobado en 2023 y llamado a sentar las bases del desarrollo urbanístico de la capital balear durante las próximas dos décadas. El PGOU busca llevar a cabo, mediante la obra en la circunvalación, operaciones de integración similares a la de la Ronda de Dalt en Barcelona o la Gran Vía en Hospitalet de Llobregat. 

En concreto, la actuación urbana propone, entre otras cosas, la remodelación del nudo de comunicación previsto en Son Bordoy (que enlaza la autopista de Llevant con la vía de cintura) con el fin de reducir el tráfico en el paseo marítimo e incluso la creación de una estación intermodal. No era el único nudo planificado en un punto clave de la ciudad: también se idearon otros a la altura de Portopí, en ses Calafates y en la zona norte en un espacio situado entre sa Indioteria y Son Cladera.

También permitiría -según el plan general aprobado en 2023, durante el último mandato progresista- la obtención de al menos 413 viviendas de protección pública y las dotaciones públicas con 20.000 metros cuadrados de zonas verdes y con 18.000 metros cuadrados de equipamientos, así como la remodelación de los alrededores del estadio del Atlético Baleares. Además, se eliminarían los usos industriales previstos en el PGOU de 1998 y se impediría la construcción de nuevos centros comerciales para fomentar el comercio local en la ciudad. Otra de las propuestas clave del proyecto es la creación de ejes cívicos o superislas verdes: seis radiales y otros transversales, para aumentar los espacios “para la vida” mientras los coches podrían circular en un submundo separado. 

La iniciativa permitiría la obtención de al menos 413 viviendas de protección pública y dotaciones públicas con 20.000 metros cuadrados de zonas verdes, además de 18.000 metros cuadrados de equipamientos. Se eliminarían los usos industriales y se impediría la construcción de nuevos centros comerciales nuevos para fomentar el comercio local

El conseller socialista considera, al ser preguntado por elDiario.es, que, para evitar una revalorización, la solución no es echar el freno a un proyecto de estas características, sino utilizar los mecanismos de la Ley de Vivienda para poner tope a los precios de alquiler. La urgencia de esta intervención se ha vuelto a poner sobre la mesa cuando está en el horizonte la inauguración de la futura macrourbanización de Son Güells, con más de tres mil viviendas proyectadas y una población potencial de unas 10.000 personas. Por su parte, un portavoz del PP considera, en declaraciones a este medio, que el PSIB-PSOE ha vuelto a jugar esta carta ahora por interés político, apenas seis meses después de que el Consell terminase unas obras en Vía de Cintura cuyo presupuesto rondó los 12 millones de euros y que han sido criticadas por la oposición.

Una propuesta reiterada

Los candidatos de Més al Ayuntamiento de Palma y el Consell de Mallorca, Neus Truyol y Jaume Alzamora, ya presentaron en las elecciones de 2023 la propuesta para soterrar el tramo de la Vía de Cintura que abarca desde la rotonda de Can Blau, a la altura del barrio de Son Bordoy, y la calle Aragón. Entonces, la iniciativa ya se había puesto anteriormente sobre la mesa: en 2021 y en 2007. Retrocediendo aún más, Joan Fageda (PP), durante su época al frente de la alcaldía de Palma (1991-2003), ya soñaba con este colosal proyecto. 

La reforma pretendía -antes y también ahora- dar a la vía un trazado similar al que tiene a su paso por debajo de la calle Manacor, que cruza los barrios palmesanos de Pere Garau, Foners y la Soledat (norte y sur). Ahora, cada uno de los partidos de la oposición da su pincelada al proyecto de Vía de Cintura, que se ha frenado siempre por la inversión millonaria que supone y los problemas de tráfico que con toda seguridad acarrearía. Més per Palma defiende el soterramiento total o parcial, una alternativa más económica que estaba incluida en el Plan General aprobado con Neus Truyol al frente de Urbanismo hace dos años. 

Por su parte, Unidas Podemos reitera su lema de “los coches abajo, la vida arriba”, promovido por el entonces conseller de Movilidad e Infraestructuras, Iván Sevillano. Su propuesta combina soterramiento con la creación de zonas verdes, espacios de encuentro y carriles bici en la superficie. A juicio de Murray, lo que tendría más sentido sería soterrar tan solo los tramos para vincular la periferia y no toda la Ma-20, siempre que se prioricen antes otras medidas más necesarias para la clase trabajadora, como controlar los precios de la vivienda para no convertir a estos barrios periféricos en víctimas de un proceso de gentrificación que solo les perjudicaría.

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