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El revelador hallazgo de un barrio de la era almohade en el corazón turístico de Menorca

Restos del yacimiento almohade de Ciutadella.

Santiago Torrado

Menorca —

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En las inmediaciones del Paseo del Born de Ciutadella, una de las zonas más turísticas de Menorca, se esconden los restos de un antiguo barrio de la etapa islámica de la isla. Un descubrimiento de hace apenas un mes que, aunque ha pasado desapercibido, puede suponer una noticia importante para completar una etapa poco estudiada de Menorca.

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El descubrimiento se hizo como muchos otros: con unas simples obras de mantenimiento. Excavas y, de repente, aparece la sorpresa. “Las obras de canalización de aguas se hicieron con la supervisión del equipo de arqueólogos del Ayuntamiento que, al encontrar indicios del yacimiento, dieron la alerta y finalmente procedieron a identificarlo”, señala a elDiario.es José López, regidor del Ayuntamiento de Ciutadella. El yacimiento ya ha sido cubierto por las autoridades.

Medina Menurqa, como era conocida la isla durante la dominación del Imperio Almohade, se mantuvo bajo la influencia cultural y administrativa de los sultanes moros durante cincuenta años más que el resto de Balears, tras la sangrienta toma de Mallorca en diciembre de 1231, episodio que puso fin a más de trescientos años de dominación musulmana. Tras la conquista, el rey Jaume I 'El Conqueridor' (“El Conquistador”) y el Rais de Menorca Abu Ummar Al Hakam firmaron el Tratado de Capdepera, en virtud del cual la isla pasó a ser una taifa independiente que rendía vasallaje al reino de Aragón hasta 1287. 

“Es una época muy poco conocida de la isla. La dominación islámica de Menorca comienza en torno al siglo X y termina hacia finales del XIII. Por entonces solo existía una ciudad, que era lo que hoy es Ciutadella, aunque hay registros de la existencia de rafals y alquerías en lo que actualmente es Maó. Este hallazgo en particular nos permite dibujar un mapa distinto del que nos imaginábamos. Hasta ahora pensábamos que lo que hoy es la plaza del Born era un alcázar donde no había viviendas, sin embargo los restos encontrados hablan de la existencia de habitáculos en la zona”, destacan expertos consultados por elDiario.es.

Madina Minurqa: refugio de intelectuales y poetas con turbante

La continuidad de Menorca como taifa mudéjar -que en árabe quiere decir “aquel al que se ha permitido quedarse”- durante cinco décadas después de la conquista de Mallorca propició que la isla se convirtiera en refugio de intelectuales y poetas venidos de todos los rincones del, por entonces, decadente imperio Almohade.

En el artículo “La corte literaria de Abu Ummar Al-Hakam”, publicado en la Revista de Menorca, editada por el Ateneo de Maó en 1984, se da cuenta de la portentosa producción literaria y cultural de la corte del último rey moro de Balears. “Al Hakam, él mismo avezado poeta, se rodeó de libros, poetas y bellos objetos y construyó en Menorca un palacio entre jardines. Incluso compuso un poema de amor a un efebo. Aunque no es descartable una aventura homosexual en un hombre de su época, pudo ser un mero ejercicio literario”, señala la arabista María Jesús Rubiera de Epalza.

Al Hakam, él mismo avezado poeta, se rodeó de libros, poetas y bellos objetos y construyó en Menorca un palacio entre jardines. Incluso compuso un poema de amor a un efebo

María Jesús Rubiera de Epalza arabista

El 17 de enero -desde entonces, celebrado como el Día de Menorca- de 1287, el Rey Alfonso III de Aragón invadió la isla y expulsó al Rais Abu Ummar Al Hakam, a quien se le permitió partir al exilio en barco, llevando consigo a sus familiares, parte de su corte y su biblioteca, que nunca llegó a puerto porque naufragó poco después, frente a las costas de Berbería (actual Túnez) sin que hubiera sobrevivientes. 

“Sabemos poco de la época porque se le ha dado más importancia a la cultura Talayótica o a otras etapas de Menorca, pero fundamentalmente porque es difícil hablar de una cultura sobre la que practicamos un exterminio. A la conquista de Mallorca y de Menorca sobrevino un proceso de esclavitud y deportaciones masivas sobre la población mudéjar, morisca y mora residente en las islas”, explica el profesor Bartomeu Obrador, licenciado en filología clásica y magíster en lenguas Culturas y Lenguas Antiguas.

“Más allá del Castillo de Santa Águeda, donde la monumentalidad y conservación son muy notorias, no se ha procurado reconstruir las fuentes documentales, arqueológicas y culturales de la era islámica de Menorca”, señala Obrador a elDiario.es. Con el hallazgo de la Plaza del Born de Ciutadella, se abre la posibilidad de profundizar el estudio sobre la Menorca islámica, que fuera en su momento el refugio de una cultura que aún persiste en la toponimia de la isla y sus encantos.

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