La carrera por vacunarse en Francia para ir al bar: más de tres millones de citas en cuatro días

Personal sanitario trabajando en las cabinas de vacunación en un centro de Lamballe-Armor, Francia.

"El objetivo es simple: reconocer el civismo e imponer restricciones a quienes no se hayan vacunado, en vez de imponerlas a todos". Con esta explicación, el presidente francés Emmanuel Macron anunciaba, a principios de semana, la imposición de un pasaporte sanitario para actividades cotidianas como ir a un restaurante, a una terraza, visitar un museo o ir al cine. También declaró la obligatoriedad de las vacunas para el personal sanitario, que tienen hasta el 15 de septiembre para vacunarse. A partir de esta fecha, estarán sujetos a multas y sanciones. 

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La reacción ante estos anuncios ha sido rápida y multitudinaria, sobre todo entre los jóvenes adultos. En tan sólo cuatro días, más de 3,2 millones de franceses han pedido cita para vacunarse y el tiempo de espera para recibir una dosis ha aumentado de seis a 18 días de promedio, según Doctolib, la principal plataforma de salud para reservar citas médicas. Además, este viernes Francia ha batido el récord de vacunas diarias administradas desde el inicio de campaña, con un total de 879.597 inyecciones en las últimas 24 horas. 

"Nunca habíais sido tan numerosos para vacunaros en un día: 879.597 inyecciones realizadas gracias a la movilización de todos. Juntos venceremos al virus: todos vacunados, todos protegidos", escribía en Twitter el ministro de Sanidad francés, Olivier Véran.

Quienes más se han movido para vacunarse han sido los jóvenes: el 62% de peticiones provienen ahora de menores de 35 años, por delante de personas de entre 35 y 49 (25%) y mayores de 50 (13%), según indica el Ministerio de Sanidad francés.

"La estrategia ha funcionado, me parece buena idea"explica Maya una joven parisina vacunada desde hace semanas a elDiario.es. "Es la única manera de combatir esta pandemia de forma definitiva" comenta George, un anciano residente en París también vacunado.

En total, en Francia, más de 36,7 millones de personas han recibido su primera dosis, equivalente a un 54% de la población, y más de 29,2 millones están completamente inmunizados, equiparable al 43% de los franceses. Aun así, según la web de seguimiento de vacunas CovidTracker, los adultos entre 18 a 29 años representan la franja que menos se vacuna: sólo un 30% ha recibido la pauta completa, el menor porcentaje entre el resto de grupos de edad adulta.

Conciertos, bares, trenes y aviones

Entre los establecimientos que se verán afectados por esta medida figuran los centros culturales y de ocio con un aforo superior a 50 personas, como salas de espectáculos, conciertos, o parques de atracciones. Estos locales deberán empezar a exigir el pasaporte sanitario a partir del próximo miércoles. A partir de agosto, se extenderá a restaurantes, terrazas, bares, o para viajar en tren y en avión. Para ponerlo en marcha, el ejecutivo prepara un proyecto de ley que se debatirá en la Asamblea Nacional la semana que viene. 

Mientras, los sectores que se verán afectados por dichas medidas ya han empezado a prepararse a nivel logístico.

Julien Jin, propietario de un restaurante japonés ubicado en el centro de París, ve con buenos ojos la implementación de este pasaporte sanitario. "Al principio nos será complicado organizarnos, pero nos va a permitir avanzar", explica Jin a este diario. "Conviviremos con este virus durante mucho tiempo, hay que asumirlo, y este sistema nos va a permitir progresar".

A pesar de que el 14 de julio, Día Nacional de Francia, alrededor de 19.000 personas protestaron contra las nuevas medidas en las principales ciudades del país, una encuesta reciente apunta que la mayoría de la población es favorable a ellas. Según un sondeo realizado por Ipsos/Sopra Steria para Le Parisien, un 69% de los franceses aprueban la vacuna obligatoria para los sanitarios y un 62% está de acuerdo en la implementación del pasaporte COVID para realizar actividades cotidianas.

Sin embargo, el Gobierno francés continúa haciendo pedagogía para intentar convencer a los escépticos a pesar de la ola de peticiones para vacunarse. "El 96% de pacientes positivos con COVID-19 y con síntomas no estaban vacunados. La vacuna os protege. La vacuna nos protege", recordaba esta semana el ministro de Sanidad. 

Se probó en Roland Garros

El uso de un pasaporte sanitario no es una novedad en Francia. Se empezó a exigir el 9 de junio para acceder a eventos de más de 1.000 personas, como el torneo de Roland Garros, y desde el 9 de julio es obligatorio para entrar en las discotecas que tengan un aforo superior a 50 personas.

Este pasaporte, inspirado en el Certificado COVID de la Unión Europea para poder viajar, se puede obtener de tres modos distintos: con un certificado de vacunación de pauta completa, con un justificante de recuperación de la enfermedad de dos semanas y hasta seis meses o con una prueba PCR o de antígenos negativa. Funciona con un código QR y se puede utilizar de forma digital, con una aplicación para el móvil, o en formato papel.

Además, a partir del 30 de agosto también se extenderá a los adolescentes de 12 a 17 años. 

Otra medida para fomentar, aún más, la vacunación entre los franceses afecta a las pruebas PCR y de antígenos, hasta ahora gratuitas para toda la población. Después de verano, empezarán a ser de pago excepto para aquellos que presenten síntomas o que hayan estado en contacto con un positivo.

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