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Europa, Trump no es tu aliado: es tu rival, está desbocado y quiere Groenlandia

Corresponsal en Washington —

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“Tengo la audacia de creer que todas las personas deben tener tres comidas al día para sus cuerpos; educación y cultura para sus mentes; y dignidad, igualdad y libertad para sus espíritus”. La frase pertenece al discurso de aceptación del Nobel de la Paz de Martin Luther King Jr, en 1964, quien, a diferencia de Donald Trump, sí recibió un Nobel genuino sin reclamarlo jamás.

Luther King fue asesinado en 1968, y el tercer lunes de enero se conmemora su figura con una fiesta nacional en la que se aprovecha para recordar su legado. Salvo que te llames Donald Trump, y aproveches el día de Luther King para lanzar amenazas imperialistas y comerciales contra tus supuestos aliados.

La Unión Europea, que no es más que la suma de 27 gobiernos, no termina de asumirlo: Trump no es su aliado. Independientemente de la discusión de si alguna vez llegó a serlo, lo cierto es que después de un año en su vuelta a la Casa Blanca no ha hecho otra cosa que golpear a la UE con insultos, guerras comerciales y, en las últimas semanas, con la amenaza de una anexión militar de Groenlandia, territorio dependiente de Dinamarca, aliado de EEUU en la OTAN.

¿Quién podría imaginarse que los aliados europeos de la OTAN tuvieran que estar defendiéndose de su principal, impulsor, EEUU? Pues es en lo que está Europa, que sigue pensando en el apaciguamiento.

Pero el apaciguamiento funciona sólo a medias.

Él necesita que le hagan la pelota hasta la vergüenza ajena, en la línea de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, quien es incapaz de decir nada en público sobre la amenaza imperialista de Trump y defender a los países europeos de la agresión estadounidense. Rutte, en efecto, llamó “Daddy” a Trump en la última cumbre de la Alianza Atlántica, el verano pasado en La Haya, y no ha dejado de pelotearle un solo día.

También se humilló la presidenta de la Comisión Europea, yendo al campo de golf de Trump en Escocia a finales de julio pasado para firmar un mal acuerdo comercial con EEUU solo por el miedo a que el presidente estadounidense deje sola ante la invasión rusa de Ucrania a una Europa que nunca se atrevió a desarrollar su propia capacidad militar al margen de la OTAN.

Y ahora Europa se encuentra con que Trump congenia mejor con Vladímir Putin que con Volodímir Zelenski, y con que no tiene problemas en hacer saltar el vínculo transatlántico, la OTAN y lo que sea necesario para quedarse con Groenlandia.

Una de las cosas más llamativas de esa aceleración de las últimas semanas con Groenlandia tiene que ver con la euforia del ataque a Venezuela y el derrocamiento y secuestro de Nicolás Maduro, pero también, como ha reconocido el propio Trump con que el premio Nobel de la Paz se concediera a María Corina Machado en lugar de a él.

Y Trump decidió respaldar a Delcy Rodríguez, ex número dos de Nicolás Maduro, y ningunear a Machado.... hasta que la líder de la oposición venezolana le entregó enmarcada la medalla del premio en la Casa Blanca.

En ese momento, el presidente de EEUU cambió, y este martes ha abierto por primera vez la puerta a que Machado desempeñe algún papel en la transición en Venezuela: “Una mujer increíblemente agradable hizo algo increíble hace unos días. Estoy hablando con ella, y tal vez podamos involucrarla de alguna manera. Me encantaría poder hacerlo. Quizá podamos hacerlo”.

Trump deseaba tanto el Nobel de la Paz que no conseguirlo es lo que le está empujando a redoblar sus ambiciones imperialistas, tanto en América Latina como en Groenlandia. Así se lo explica al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, en una carta: “Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para los Estados Unidos de América”.

Muchos líderes europeos piensan que el peloteo a Trump puede hacerles ganar tiempo con la esperanza de que cambien algo las tornas en las legislativas de mitad de mandato y que en 2029 haya otro presidente de EEUU en la Casa Blanca.

Pero si en el primer año del regreso de Trump, que se ha cumplido este martes, ha conseguido romper los lazos de confianza con los europeos al tiempo que los estrechaba con Putin y Xi Jinping mientras retomaba el imperialismo estadounidense en América Latina sin ningún respeto por el derecho internacional... ¿Qué puede llegar a hacer Trump en los tres años que le quedan por delante?

Este martes por la noche partió para Davos (Suiza), donde se encontrará con líderes europeos y abordará la anexión de Groenlandia. ¿En qué quedará? La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha dicho este martes en el foro económico que “Europa debe acelerar su impulso hacia la independencia, desde la seguridad hasta la economía, desde la defensa hasta la democracia. El mundo está en cambio permanente. Necesitamos cambiar con él”.

“Los choques geopolíticos pueden – y deben – servir como una oportunidad para Europa. El cambio sísmico por el que estamos pasando hoy es una oportunidad, de hecho una necesidad, para construir una nueva forma de independencia europea”, ha asegurado la presidenta de la Comisión Europea, en un cambio de tono hacia un discurso más firme ante el presidente de EEUU, si bien las últimas acciones de Trump dejan poco espacio para la negociación.

Trump ha demostrado que no es un aliado de los europeos, es un rival y está desbocado.