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Todos los miércoles, el corresponsal de elDiario.es Andrés Gil explica las claves de lo que sucede en el EEUU de Donald Trump. Porque lo que pasa en Washington no se queda en Washington.

El nuevo macartismo se instala en EEUU: cuando Trump ya te persigue hasta por llevar ayuda humanitaria a Cuba

Una pancarta con una imagen del presidente estadounidense, Donald Trump, y el lema Make America Safe Again, en la fachada de la sede del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en Washington D. C., Estados Unidos, el 20 de febrero de 2026.
27 de mayo de 2026 08:00 h

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“Soy culpable. Culpable de amar al pueblo cubano. Culpable de creer que los niños cubanos merecen medicinas en lugar de sanciones. Culpable de creer que intentar salvar vidas no debería ser tratado como un delito”. Así reaccionaba Medea Benjamin, cofundadora del colectivo pacifista estadounidense CodePink, a las informaciones sobre las citaciones en marcha contra ella y decenas de activistas implicados en el convoy a Cuba del pasado marzo. Las investigaciones parten de los departamentos de Justicia y del Tesoro.

A menudo contamos los periodistas que Donald Trump llama sleepy Joe [somnoliento Joe] al expresidente Biden; too late Powell [demasiado lento Powell], al expresidente de la Reserva Federal contra quien lanzó una investigación federal por parte del Departamento de Justicia que acabó cerrándose para que el candidato de Trump al frente de la Fed pudiera pasar la votación en el Senado.

Del mismo modo, los periodistas solemos contar cómo la Administración persigue a rivales políticos que le metieron en problemas judiciales, como James Comey, exdirector del FBI, o a la fiscal general de Nueva York, Letitia James.

Los periodistas también contamos la represión migratoria, el acoso a la comunidad somalí en Minneapolis y los insultos diarios a los periodistas, con denuncias judiciales y amenazas de suspensión de licencias para las grandes cadenas de televisión.

En un artículo en The New York Times de hace unos meses, se explicaba que “la ofensiva autoritaria del gobierno ha tenido un impacto evidente. Ha transformado el comportamiento de los estadounidenses, obligándolos a pensárselo dos veces antes de participar en lo que debería ser una oposición protegida constitucionalmente. En consecuencia, muchos políticos y organizaciones sociales que deberían supervisar y controlar al ejecutivo se están silenciando o relegando a un segundo plano”.

Y esa es una de las claves de lo que está sucediendo estos días en Estados Unidas: la inoculación del virus del miedo a la persecución por parte de la Administración Trump si, como ciudadano de a pie, no haces lo que la Casa Blanca espera de ti.

Así, la muy afín al presidente de EEUU Fox News publicaba estos días que “funcionarios de los Departamentos de Justicia y del Tesoro están investigando a organizaciones y grupos activistas estadounidenses por supuestamente coordinar actividades de lobby, difusión de mensajes, recaudación de fondos, envío de delegaciones y esfuerzos de organización política con funcionarios del Gobierno cubano, como parte de una posible campaña de influencia extranjera que opera dentro de los Estados Unidos”.

El mensaje es demoledor: la Justicia estadounidense te investiga por difundir mensajes y viajar a Cuba, con la acusación de formar parte de una “campaña de influencia extranjera”.

Fox News, así, afirmaba haber identificado a 145 organizaciones sin ánimo de lucro, grupos sindicales, organizaciones de defensa de derechos humanos y colectivos de activistas en todo Estados Unidos “que se están movilizando en apoyo al gobierno cubano y al Partido Comunista de Cuba”.

Es decir, la propia cadena amiga de Trump se remanga para señalar a quienes denuncian el bloqueo cubano. Y, lo que es mejor, Fox explicaba que “para los funcionarios de seguridad nacional de EEUU que examinan la influencia de gobiernos extranjeros en el país, la campaña de mensajes de respuesta rápida ofrece un ejemplo contundente de la velocidad con la que la infraestructura nacional de 'solidaridad' con Cuba sincroniza sus mensajes políticos a través de organizaciones sin ánimo de lucro, plataformas mediáticas, organizaciones sindicales y coaliciones de activistas”.

¿Y cuáles son las principales organizaciones señaladas? “ANSWER Coalition, el Partido por el Socialismo y la Liberación, BreakThrough News, CodePink, el People's Forum y Tricontinental”, que “forman parte de una red financiada por el magnate tecnológico y expatriado estadounidense Neville Roy Singham, quien reside en Shanghái, la cual respalda al Partido Comunista Chino y su agenda global, incluida su defensa del régimen comunista en Cuba”.

Ya hace unos meses, publicábamos aquí la campaña del Departamento de Estado contra estos colectivos. En aquel momento, la acusación era estar al servición del PCCh, ahora la investigación es por denunciar el bloqueo a Cuba.

Fuentes de la Embajada de Cuba en Washington niegan cualquier actividad indebida y afirman que los diplomáticos actúan dentro de los límites de la Convención de Viena, cuyo Artículo 41 establece que “tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos” de un país.

Según Fox, los investigadores están examinando las actividades de varios activistas vinculados al movimiento de solidaridad con Cuba, entre ellos el streamer Hasan Piker, la cofundadora de CodePink, Medea Benjamin, y la coordinadora de CodePink en Washington DC, Olivia DiNucci.

En total, la investigación se extiende a cerca de 40 estadounidenses que, según Fox, “presuntamente se coordinaron con funcionarios del gobierno cubano para llevar bienes y suministros a Cuba en 'convoyes' y 'flotillas' a principios de este año”.

Ahora bien, en contra de lo publicado por Fox, de momento no se han entregado citaciones.

“Contrariamente a los rumores, no he recibido ninguna citación judicial del Gobierno de los Estados Unidos”, escribia Medea Benjamin en un comunicado hecho público: “Quizás esté en camino. Pero quiero ser clara: no hicimos nada malo durante nuestro viaje a Cuba en marzo de 2026. Por el contrario, actuamos como ciudadanos estadounidenses con principios morales, tratando de llevar algo de alivio a una población que está siendo deliberadamente sometida al hambre por las crueles políticas de nuestro propio Gobierno”.

En el centro de la diana de la Administración Trump y Fox está uno de los principales mecenas de estas organizaciones y colectivos, esposo de una fundadora de CodePink, con familia proviente de Sri Lanka, nacido en Connecticut en 1954, y con residencia en Shanghai.

Se trata de un magnate tecnológico llamado Neville Roy Singham, lo que le da pie a Fox y a la Administración Trump para hablar de “red Singham”.

En 2023, el New York Times hizo una pieza en la que acusaba a Singham de colaborar “estrechamente con la maquinaria mediática del Gobierno chino y financiar su propaganda en todo el mundo”, pero en ese artículo no se establecía tampoco que las dos entidades ahora puestas en el disparadero tuvieran ningún tipo de vinculación con el PCCh. Una tesis aplicada por el Departamento de Estado en febrero pasado.

Ahora, la carga del delito pasa por coordinar con Cuba la ayuda para Cuba.

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