TESTIMONIO | En el país donde la tierra tiembla
Son las 3.36 de la mañana de una noche de fin de verano cuando la tierra tiembla en gran parte del centro de Italia. Para los que lo vivimos por primera vez, parece casi surreal, como si alguien saltase de forma violenta encima de la cama. Pero algo (llamémoslo instinto de supervivencia) hace sobresaltar y entender que no se trata de una broma. Para los italianos, es una pesadilla que despierta enseguida muchos recuerdos… L’Aquila hace tan sólo 7 años… Con más de 300 muertos… Pero anoche en la boca de todos el año 1997 porque los muros de muchas ciudades del mismo centro Italia que hoy tiembla siguen mostrando las heridas de la furia de la tierra.
Esta madrugada, como ya en anteriores madrugadas italianas, se oyen ruidos de cristales, cuadros que chocan contra el suelo, alarmas de coches que saltan… La lámpara de salón, una gran bola de cristal de Murano de gran peso, gira como una peonza. Pasan unos minutos y el ruido se transforma en pasos, puertas que golpean y de repente rumores de voces. A pesar de las horas, casi todos salen corriendo de casa. Nadie quiere correr el riesgo de que se le caiga la casa encima. Nadie sabe lo que está pasando, pero todos han sentido la tierra moverse.