Donald Trump, la peor pesadilla de la lucha contra el calentamiento global
El pasado 4 de noviembre entraba en vigor el Acuerdo de París contra el cambio climático. El pasado lunes empezó la cumbre de Marruecos (COP-22) donde se reúnen 20.000 expertos, consultores y funcionarios de las distintas administradores para definir las reglas del acuerdo. Esto es, cómo se controlarán y contabilizarán las emisiones mundiales y cómo se va a compensar a los países menos desarrollados para que todos reduzcan sus emisiones.
El objetivo es evitar que el aumento medio de la temperatura en el año 2100 sobrepase los 2 grados respecto a los niveles preindustriales. Ese es el límite que la gran mayoría de científicos y expertos en todo el mundo consideran límite, antes de que la tierra entre en una espiral de desastres naturales impredecibles e incontrolables. Un nuevo informe de la ONU sugiere que la cifra es conservadora. Dos grados no es el límite, es demasiado.
La cumbre de Marruecos empezó el pasado lunes y tiene hasta el 18 de noviembre para redactar los borradores. Un día antes de que Ségolène Royal, la ministra francesa de Medio Ambiente y presidenta de la cumbre climática de Francia, inaugurara el encuentro, Donal Trump declaraba en un tuit que el calentamiento global es -literalmente- un cuento chino:
No es la primera vez que Trump manifiesta su desprecio contra el activismo medioambiental, aunque la mitad de sus votantes no lo tienen tan claro. El futuro 45 presidente de los EEUU ha declarado que el calentamiento climático es una sandez, y un bulo, acusando a los científicos de estar divirtiéndose a nuestra costa. Más preocupante aún, el pasado mayo en Dakota del Norte, Trump prometió desmantelar el Acuerdo de París en sus primeros 100 días como presidente.