El 'gobierno' de Europa que viene: presidido por una conservadora alemana, paritario y con más socialistas que 'populares'

Elección de Ursula Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen quería una Comisión Europea paritaria. Y lo ha conseguido. El primer Ejecutivo comunitario de la historia presidido por una mujer tendrá 13 mujeres y 14 hombres, gracias a que los Estados miembros han propuesto tantas mujeres como hombres.

La desigualdad de género en el poder político de la UE persiste detrás de la nueva presidenta de la Comisión Europea

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Este martes a media mañana la ex ministra de Defensa de Angela Merkel elegida a puerta cerrada por los líderes de la UE a principios de julio como presidenta de la Comisión, presentará su Ejecutivo en Bruselas, y será cuando se produzca un reparto de carteras que evidenciará cómo se reparte el peso de las competencias no sólo entre hombres y mujeres, sino entre familias políticas, tamaño de países y entre el Este y el Oeste, así como el Norte y el Sur.

De entre los 27 nombres que componen la futura Comisión –el mandato arrancará el 1 de noviembre y no hay ningún británico en asunción de que habrá Brexit–, ya hay varias novedades en relación con el Ejecutivo saliente de Jean-Claude Juncker, en tanto que evidencia los cambios de poder en los gobiernos europeos.

Puesto que cada gobierno de cada país envía un comisario, el mapa político de 2019 es diferente al de 2014. Así, aunque los populares han mantenido la Comisión como familia vencedora de las elecciones europeas, la correlación de fuerzas en el Consejo Europeo –los países– ha propiciado que el PPE haya pasado de 14 comisarios a 9 –incluida la propia Von der Leyen–, mientras que los socialistas han pasado de 8 a 10 –entre ellos, Josep Borrell y Frans Timmermans–. Los liberales han ganado uno –de cinco a seis, manteniendo a su spitzenkandidaten, la danesa Margrethe Vestager–; mientras que por primera vez habrá un comisario verde –el lituano Virginijus Sinkevičius– y otro ultraconservador, del gobernante polaco PiS –Janusz Wojciechowski–, uno de los mayores aliados de Vox en el Parlamento Europeo en el grupo parlamentario ECR.

Y no ha entrado uno de la extrema derecha por el golpe de mano en Italia, que ha sacado a Matteo Salvini y su Lega del Gobierno para entrar el Partido Democrático, que ha nombrado a uno de los suyos, Paolo Gentiloni, para la Comisión Europea en el último minuto, el jueves pasado.

El único cargo seguro es el del español, Josep Borrell, Alto Representante de la UE para la Política Exterior y vicepresidente de la Comisión, tal como fue acordado por los gobiernos en julio en el reparto en el que se colocó a Von der Leyen a la cabeza de la Comisión; al liberal Charles Michel en el Consejo Europeo; a Christine Lagarde, en el BCE; y al socialista italiano David Sassoli como presidente de la Eurocámara.

Von der Leyen prometió hacer vicepresidentes a los spitzenkandidaten socialdemócratas y liberales, el holandés Frans Timmermans, que repetiría en este puesto, y la danesa Margrethe Vestager. Además de estos dos nombres, herederá algún comisario más saliente del Ejecutivo de Juncker: el irlandés Phil Hogan, el letón Valdis Dombrovskis y la checa Vera Jourová.

Desigualdad histórica

Hasta ahora, entre 1958 y 2019, ha habido 183 comisarios, de los cuales sólo 35 eran mujeres: menos del 20%. ¿Con qué problema se ha ido encontrando Ursula von der Leyen? Con que al inicio de las negociaciones, los países sobre todo proponían hombres. El equilibrio de género no ha sido fácil de conseguir, porque se escapaba de la voluntad de Von der Leyen. Cada país decide su nombre, independientemente del resto, por lo que no había garantías de que se llegara a la igualdad al final del proceso. Lo más que podía hacer la presidenta electa, como hizo Jean-Claude Juncker en 2014, es pedir más mujeres a los países y que le cambien los candidatos.

Tras la presentación oficial, cada candidato tiene unas tres semanas para prepararse el examen de la Eurocámara ante las comisiones parlamentarias que más se ajusten a sus competencias. El proceso concluye con un voto vinculante, en el que el rechazo parlamentario obligaría al país afectado a seleccionar un nuevo nombre.

Los exámenes del Parlamento Europeo está previsto que se produzcan entre el 30 de septiembre y el 8 de octubre, y el pleno de la Eurocámara que debe dar el visto bueno al Ejecutivo en un plenario debería ser a finales de octubre. Éste es el último trámite antes de que la nueva Comisión entre en vigor el 1 de noviembre, al día siguiente de la salida prevista de Reino Unido de la UE. Si acaso se termina produciendo el 31 de octubre.

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Publicado el
9 de septiembre de 2019 - 22:19 h

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