La portada de mañana
Acceder
La abogada de Koldo García desafía al juez del caso Leire Díez
Las seis trampas del discurso de Feijóo sobre Ceuta
Opinión - '¡Paren esta locura!', por Esther Palomera

Milei agita la disputa de las Malvinas y evidencia las contradicciones con Israel del presidente “más sionista del mundo”

La defensa repentina de Javier Milei respecto a la causa Malvinas expone una paradoja en la relación con uno de sus aliados centrales: Israel. Mientras el presidente argentino sanciona a la petrolera israelí Navitas Petroleum por sus operaciones en la zona, figuras del ala dura como el ministro de Seguridad Itamar Ben-Gvir y Yair Netanyahu —hijo del primer ministro— han respaldado abiertamente la soberanía argentina sobre las islas bajo ocupación británica.

Pese a este cruce de intereses, parece difícil que las sanciones dictadas contra Navitas Petroleum —que posee el 65 % del proyecto Sea Lion con su socia británica Rockhooper, que retiene el 35 % restante— mellen el vínculo político con Benjamín Netanyahu, con quien Milei podría encontrarse esta semana en Nueva York en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante dos años, el Ejecutivo argentino se mantuvo inactivo frente al avance de los negocios israelíes y británicos sobre la explotación de los recursos petroleros en el área Malvinas. Navitas y Rockhooper están a punto de encarar la última etapa para entrar en producción dentro de 12 a 18 meses. Sea Lion, un yacimiento descubierto en 2010, está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas; es uno de los mayores desarrollos offshore del Atlántico Sur.

Milei endureció su posición luego de que Donald Trump insinuara una revisión del apoyo de EEUU a Reino Unido en la disputa con Argentina. El presidente argentino impulsa un proyecto de ley de defensa de la soberanía que eleva penas para quienes exploten recursos naturales sin autorización del país. En su alineamiento con Trump, el proyecto propone crear un registro de terroristas y un consejo de seguridad nacional; además le otorga más poder a las Fuerzas Armadas.

Negocios petroleros

Ante el ruido geopolítico, Rafael Bielsa, excanciller entre 2003 y 2005, no cree que haya habido un acuerdo soterrado entre Milei y Netanyahu que sobrevuele las sanciones a las empresas que operen en la zona de las islas porque “al presidente argentino no se le ocurrirían las formas y los contenidos, y porque Netanyahu no tendría lo suficiente para ganar. Es solo chisporroteo de coyuntura”.

Netanyahu deslindó su injerencia directa en el funcionamiento interno y en las operaciones de Navitas desde fines de 2025. Sin embargo, existen puentes que conectan la política con los principales directivos de la compañía: Gideon Tadmor, fundador de la empresa, es un aliado histórico de la ultraderecha israelí y Koby Katz, exdirector general del Ministerio de Infraestructura, Energía y Agua y actual vicepresidente de la petrolera.

Sanciones tardías

Darío Teitelbaum, analista político argentino-israelí, que vive en el kibutz Gvulot cerca de Gaza, considera que “el Estado de Israel tiene un nivel bajo de intervención respecto a la empresa Navitas. Hay que preguntarse de qué manera se dieron los permisos de excavación, cuál es la relación con el Reino Unido y por qué se llega tarde con las sanciones”.

Hasta ahora no existe una modificación de la postura de Israel en el tema Malvinas. Yair Netanyahu publicó recientemente en sus redes sociales: “Las Malvinas pertenecen a Argentina”. El hijo mayor del primer ministro no ejerce ningún cargo político y su frase llegó después de que Ben-Gvir pidiera al gobierno de su padre que respalde públicamente la posición argentina.

“Un ocupacionista”

Para Teitelman, el hijo de Netanyahu es un personaje muy discutido en Israel. “No sirvió en el Ejército, después del 7 de octubre y el inicio de la guerra contra Hamás se fue a Estados Unidos. Por otro lado, que el ministro Ben-Gvir hable de territorio ocupado es un contrasentido: es justamente él el gran ocupacionista de Judea y Samaria. No lo hace por un interés personal de las Malvinas, no juega para el primer ministro”.

Al respecto, Bielsa sostiene que las declaraciones de Ben-Gvir responden principalmente a la confrontación con el Reino Unido. “La relación entre el gobierno de Israel y el Reino Unido se ha deteriorado en los últimos años; en septiembre de 2026, Israel anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén Este y otras represalias diplomáticas. Los desacuerdos son muchos, particular y últimamente los asentamientos israelíes en Cisjordania”.

Bielsa agrega otro elemento: las elecciones del 27 de octubre en Israel: “Ben-Gvir está participando en las elecciones legislativas como líder del partido Poder Judío, cuyo electorado es muy sensible a los asentamientos, la seguridad y la cuestión palestina. Ben-Gvir no realizó el servicio militar obligatorio en Israel, no porque él obtuviera una exención religiosa, médica o porque se negara formalmente a servir, sino porque el ejército israelí decidió no reclutarlo debido a su activismo ultraderechista cuando era joven, vinculado al rabino Meir Kahane”.

La doctrina ideológica de Ben-Gvir, mucho antes de ser el titular de Seguridad, se basa en el apoyo a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania, en el rechazo a la creación de un Estado palestino y en su oposición al otorgamiento de derechos civiles al pueblo palestino.

Daniel Kupervaser, analista político argentino-israelí que vive al norte de Tel Aviv, analiza la estrecha relación entre Argentina e Israel desde una mirada pragmática. “Israel necesita votos en los organismos internacionales que lo apoyen en su política en Medio Oriente. Se abraza con el que le dé un respaldo. Israel puede usar su presión para que EEUU apoye a Israel. Esa es la base del abrazo entre Milei y Netanyahu”.

Hay dos aspectos que están por concretarse, dos hitos futuros que podrían definir si se enfrían o no las relaciones —agrega Kupervaser—. “En noviembre, Israel tiene que poner en funcionamiento la línea aérea directa entre Buenos Aires y Tel Aviv. Y el otro, Israel, espera que Milei cumpla con su promesa de trasladar la embajada a Jerusalén. Hubo un trascendido de que, cuando empezó a conocerse el avance de la petrolera Navitas en el área de Malvinas, se demoró el traslado de la embajada”.

Por lo pronto el presidente “más sionista del mundo”, como se definió Milei a sí mismo, disertará este martes en la institución educativa Yeshiva Darchei Torah, donde se le entregará el premio “Ohev Yisrael”, una distinción de la comunidad judía a quienes respaldan al Estado de Israel. Al día siguiente, el mandatario ultra llevará a la Asamblea General de las Naciones Unidas su nueva agenda de las Islas Malvinas, asunto que ha estado presente como política de Estado en los discursos de todos los presidentes argentinos.