Milei muestra en Naciones Unidas su fidelidad con Trump y mantiene el pulso con Londres por las Malvinas: “Es una causa nacional”

Andrés Gil

Enviado especial a Nueva York —
23 de septiembre de 2026 17:44 h

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Ha habido dos ejes fundamentales en el discurso de Javier Milei ante Naciones Unidas. Uno, su fidelidad con la agenda ultra del presidente de EEUU, contra los organismos multilaterales y abonando el negacionismo climático, así como las políticas de contención de la pandemia de la COVID-19, que ha comparado con un “genocidio”. Y otro, su presión a Reino Unido por el conflicto recrudecido en las últimas semanas en torno a la soberanía de las Islas Malvinas.

“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, ha dicho Milei, “Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.

El presidente argentino ha señalado: “Hace 50 años, esta misma asamblea aprobó la resolución 31.49 , que insta a las partes a abstenerse a introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después, las modificaciones unilaterales continúan y el proyecto Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental Argentina mediante licencias británicas, que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas. Toda actuación en este sentido no autorizada por la República Argentina constituye un acto ilícito tanto a la luz del derecho internacional, incluida la convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar como del derecho interno argentino. Durante demasiado tiempo los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva. Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva. Repito, nosotros elegimos una defensa pacífica práctica y efectiva”.

Y ha añadido: “Hoy vengo a decirles que la Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”.

El primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, afirmó este martes ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que su país se mantendrá “firme ante cualquier amenaza o desafío” al Estado de derecho, incluidos “aquellos que afecten a territorios británicos como las islas Malvinas”.

Milei, además, ha hecho un alegato contra el sistema de Naciones Unidas: “Hicimos una elección geopolítica. Nos aliamos sin ambigüedades con Estados Unidos y con Israel, países con los que compartimos una profunda afinidad de valores y complementariedad estratégica. Por eso repudiamos los ataques del régimen iraní al estado de israel, declaramos organización terrorista la guardia revolucionaria iraní”.

Además, el presidente argentino se ha abonado a uno de los argumentos preferidos de Trump, la destrucción del multilateralismo y del sistema de Naciones Unidas: “Han montado un leviatán burocrático abocado a decidir cómo deben vivir los pueblos del mundo y sus ciudadanos; con impotencia ante quienes rompen las reglas más básicas como dictaduras sangrientas y organizaciones terroristas; y control e imposiciones orwellianas ante las democracias liberales que sí cumplen las normas, como la agenda 2030, la regulación económica, las agendas de género, el extremismo ambiental y la migración descontrolada”.

Pero Milei ha ido más lejos, atacando las políticas de confinamiento durante la pandemia: “El ejemplo más grave, el que debería avergonzar a esta organización para siempre es el manejo de la pandemia. Durante la pandemia, organismos que dependen de esta casa se antepusieron a la evidencia científica y a la soberanía de las naciones y promovieron en todo el mundo políticas de encierro forzado que destruyeron empleos, arruinaron la educación de una generación entera de niños y le costaron la vida a millones de personas que murieron solas sin atención médica básica, donde algunos aducen un error de política sanitaria. Nosotros vemos un experimento global de control social disfrazado de ciencia. Y cuando un estado con anteojera sanitaria le quita a su población el derecho a trabajar, a educarse, a despedir a sus muertos, y eso se traduce en millones de muertes evitables. Hay una palabra para nombrarlo: genocidio”.