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Encantador, hipócrita y terriblemente inglés: el veredicto de Europa sobre Boris Johnson

El entonces ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, conversando con sus homólogos belga, Didier Reynders (2º dcha), e italiano, Paolo Gentiloni (dcha), al inicio del Consejo de Ministros de Exteriores europeos que se celebró en Bruselas (Bélgica)

Jon Henley

Inteligente, culto, encantador, ocurrente, autocrítico y terriblemente inglés. Pero también es engañoso, deshonesto, oscuro, hipócrita y un peligro para su país y para Europa. Un jugador de póker al que todavía no le han descubierto el farol.

Mientras Boris Johnnson se pone cómodo en su nuevo cargo, prometiendo hasta la muerte que Reino Unido dejará de pertenecer a la Unión Europea en 90 días aunque sea sin acuerdo, políticos y analistas en Europa observan entre fascinados y escandalizados.

"Igual que a muchos, me cautivó fácilmente con su actitud, su confianza en sí mismo, su inteligencia", afirmaba Han ten Broeke, exdiputado holandés especialista en asuntos de la UE. "Es un placer escucharlo. Tengo debilidad por los ingleses y Boris es una de las razones", añadía.

Pero el tiempo ha pasado y Ten Broeke cambió de opinión. "El encanto, el intelecto, la confianza en sí mismo… Ahora me parece que tiene demasiada confianza en sí mismo", afirma. "La promesa de soluciones sencillas para problemas complejos. Las consecuencias podrían ser desastrosas", apuntó.

Señala también que la Unión Europea podría ceder un poco en el acuerdo de salida y que el precio de no llegar a un acuerdo sería mucho más alto para Reino Unido que para la UE. "Veo una única razón por la que Johnson pueda querer una salida sin acuerdo. Una razón oscura y cínica: para ganar un nuevo mandato en las próximas elecciones, poniendo los intereses de su partido por delante de los del país, en un momento crucial", declaró.

Otro anglófilo de toda la vida, André Gattolin, vicepresidente del comité de asuntos europeos del Senado francés, remarcó que el nuevo primer ministro ha cultivado cuidadosamente "una imagen caricaturesca: el cabello, las bromas, las banderas, la tirolesa, las provocaciones...".

Pero detrás del personaje satírico hay "un estratega muy inteligente: después de todo, ha llegado al poder y lo hizo desde dentro de las estructuras tradicionales". "Sí, es cierto que tiene muy poco espacio para maniobrar y dentro de poco se enfrentará a la realidad. Tendrá que negociar, encontrar algo que pueda presentar como un triunfo", añadió.

Sin embargo, su mera presencia en el número 10 de Downing Street ha demostrado que Johnson no era tan torpe como lo pintaban los medios de comunicación del continente, defiende Gattolin. "Él finge ser un elefante en una cacharrería, pero supo entrar por la puerta grande. Está jugando a un juego, y hasta ahora podríamos decir que ha jugado bastante bien", aseguró.

Algunas personas han tenido experiencia con los juegos de Johnson. Y han escarmentado. En noviembre de 2016, la entrevista de un cuarto de hora de Martin Ehl con el entonces secretario de asuntos exteriores le ganó brevemente fama internacional cuando Johnson fue citado diciendo que la noción de que la libertad de movimiento era un valor fundamental de la UE era una "gilipollez".

Rápidamente, el Gobierno salió a aclarar que había sido mal citado, a pesar de que el periódico de Ehl, Hospodářské noviny, había acordado con la embajada británica revisar la entrevista antes de publicarla. El periódico checo publicó el audio de la entrevista en su página web, en el que se oía claramente cómo junto a la expresión ofensiva Johnson añadía: "Puedes traducir 'gilipollez' al checo".

Ehl afirmó entonces que Johnson era "un político y hace lo que cree que es mejor para él". No tenía ningún problema con eso, aseguró el periodista, "pero sí tengo un problema cuando alguien intenta socavar nuestra honestidad y dignidad… En él vi un político profesional que sabía que estaba hablando con un periodista y que sabía que tenía que decir algo que pegara fuerte y fuera un buen titular. Pero no tuvo mucho cuidado".

Pascal Boniface, director del Instituto Francés de Asuntos Estratégicos e Internacionales, estuvo de acuerdo en que fue un error de los franceses tanto burlarse de Johnson como reírse de Donald Trump en su momento. "Nos sentamos a burlarnos de ellos y mientras tanto ellos llevan sus planes a la acción", reflexionó.

Boniface habla de las similitudes que ve evidentes entre ambos líderes: ambos lideran desde el frente, tomando pocos rehenes; ambos son oportunistas que se guían más por la opinión pública que por una ideología específica. Pero en lo que respecta a Europa, añadió, el mayor problema de Johnson es que Reino Unido no es Estados Unidos.

"El reflejo europeo todavía es mostrar cierta deferencia hacia Estados Unidos", afirmó. "Pero la UE de los 27 hará esfuerzos por salvar el acuerdo con Reino Unido. Va a ser terrible para Johnson chocar contra esa realidad. Quizás logre asustar a los parlamentarios conservadores para que lo apoyen en el Parlamento, pero no logrará hacer ceder a la UE", apuntó.

Sandro Gozi, exsecretario de estado italiano para asuntos europeos y actual asesor del Gobierno francés, considera que Johnson es "un hombre que ha cambiado de opinión sobre muchas cosas". Sin embargo, ha sido "completamente coherente como primer ministro sobre la cuestión de Europa: Reino Unido debe retirarse el 31 de octubre. Eso debemos respetarlo. Pero la cuestión es cómo se retirará Reino Unido. Estamos esperando su propuesta. El balón está en su tejado. Un Brexit de línea dura sería una elección suya".

Salvatore Margiotta, parlamentario del Partido Democrático, está de acuerdo. Johnson es "un jugador de póker que ahora tendrá que enseñar su farol". "Estamos frente a una farsa, una especie de falso Brexit. Una salida sin acuerdo tendría consecuencias dramáticas, especialmente para Reino Unido. Y Johnson, que es parcial pero no es tonto, lo sabe", aseveró.

Ulrike Herrmann, analista económica del periódico de izquierdas alemán Taz añadía que sería "interesante ver cuándo y cómo Boris Johnson se da la vuelta. Porque tiene una relación pragmática con el poder". "Ha llegado a primer ministro haciéndose el de línea dura. Pero a largo plazo solo puede permanecer en el poder si se despide del Brexit de línea dura", aseguró.

Gabriel Felbermayr, presidente del Instituto Kiel para la Economía Mundial, sugirió que pronto quedará claro si Johnson realmente tenía un plan, pero "con su estilo provocador, desde luego no es la persona indicada para construir un puente entre su país, enfrentado consigo mismo, y Bruselas".

Markus Becker, corresponsal del Spiegel en Bruselas, se preguntó si Johnson "simplemente va a dejar que no haya acuerdo, con la esperanza de poder, como siempre, escaparse del asunto con una mezcla de audacia, encanto y buena suerte, y luego culpar a otro por el caos".

El principal analista de Bild, Franz Josef Wagner, describió a Johnson como un producto del sentido del humor "negro y estrafalario" de los ingleses: Mr Bean, Monty Python, bromas contra los alemanes... "Cuando las cosas van mal, los ingleses se ríen en lugar de quejarse", afirmó. "Solo espero que puedan seguir riendo durante el Gobierno de Boris Johnson", declaró.

Algunas personas desde luego tienen sus dudas. El ganador del premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, definió hace poco a Boris Johnson como "un mentiroso y un payaso" y advirtió que representa una amenaza para "el progreso, la civilización y la cultura en Reino Unido".

Sin embargo, Carles Casajuana, quien fuera embajador de España en el Reino Unido entre 2008 y 2012 y que conoció a Johnson cuando era alcalde de Londres, lo recordó como una persona "muy inteligente y muy agradable", que se escondía detrás de "un velo de frivolidad. Creo que en el fondo es mucho más calculador de lo que quiere hacer ver".

Berta Herrero, periodista especialista en la Unión Europea apuntó que desde España se tiende a ver a Johnson como una "especie de kamikaze", muy impreciso. "Lo ven como un imprudente, como alguien que se ha construido una carrera basada en mentir y convencer a la gente de lo que quiere, de sus fantasías, no necesariamente de hechos o verdades", afirmó. "Está intentando copiar a Tump, pero es más como su hermanito pequeño", criticó.

Traducido por Lucia Balducci

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