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The Guardian en español

Una investigación cuestiona la versión oficial y apunta a que los bombardeos de Reino Unido mataron a civiles en Mosul

Una mujer y una niña pasean por la parte occidental de Mosul, en una imagen de archivo.

Emma Graham-Harrison / Sanjana Varghese / Julia Nueno

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Una investigación de The Guardian ha revelado que muchos de los ataques aéreos que mataron a civiles durante la campaña contra el ISIS en Irak están probablemente relacionados con las fuerzas de Reino Unido, a pesar de las afirmaciones constantes de que las armas británicas no provocaron daños a no combatientes.

El Gobierno y los militares británicos llevan años sosteniendo que, en lo referido a la protección de los iraquíes de a pie, Reino Unido libró una guerra “perfecta” contra los combatientes del grupo terrorista en Irak. Pero los aliados de la coalición liderada por EEUU, Washington incluido, admiten haber matado a cientos de civiles en Irak, mientras daban apoyo a las tropas terrestres iraquíes en el período posterior a 2014.

En una investigación junto a la ONG Airwars, The Guardian ha identificado seis ataques en los años 2016 y 2017 sobre la ciudad de Mosul en los que murieron civiles y aparentemente fueron llevados a cabo por fuerzas británicas. Las víctimas de dos presuntos ataques británicos han descrito las muertes y lesiones de niños, padres, hermanas y hermanos en los bombardeos con misiles que devastaron a sus familias.

Una superviviente perdió las dos piernas y a su hija mayor cuando un misil explotó cerca de ellas en una calle de Mosul. Otra de sus hijas aún tiene metralla en el cráneo y su hijo, que entonces solo era un niño, perdió parte de un pie y de una mano. Otra mujer perdió a casi toda su familia directa cuando un misil destruyó su casa: murieron dos hermanos, dos sobrinos, su madre y su padre.

La coalición liderada por Estados Unidos ha admitido víctimas civiles en esos dos ataques aéreos, pero no ha hecho público el nombre del país que disparó las armas. La coalición admite haber matado a 26 civiles en el total de los seis ataques en Mosul que The Guardian y Airwars identifican como de probable autoría británica.

El Ministerio de Defensa de Reino Unido se ha negado a confirmar o desmentir si esos ataques específicos fueron llevados a cabo por fuerzas británicas y dice que sus tropas no mataron o hirieron a civiles en Irak. “No hay pruebas ni indicios de que los ataques en Siria y en Irak hayan provocado víctimas civiles”, ha dicho un portavoz. “Reino Unido siempre minimiza el riesgo de víctimas civiles gracias a un riguroso procedimiento y examina cuidadosamente una serie de evidencias para ello, incluyendo el análisis exhaustivo de los datos de la misión en cada ataque” , ha apuntado.

La coalición también ha admitido la muerte de dos civiles como consecuencia de otro ataque en Mosul el 9 de enero de 2017, confirmado como una misión de la Real Fuerza Aérea (RAF) de Reino Unido. Gran Bretaña acepta haber ejecutado ese ataque, pero sostiene que los muertos eran combatientes del ISIS y niega que dejara víctimas civiles.

Es probable que los recientes hallazgos aumenten la presión sobre las autoridades británicas por la opacidad con que evalúan el número de víctimas civiles.

Según el informe Chilcot de 2016 sobre el papel de Reino Unido en la invasión de 2003 y posterior ocupación de Irak, Londres no hizo todo lo posible para localizar a los civiles muertos y heridos. Entre las recomendaciones, el informe incluía mejorar ese aspecto y añadía que “un gobierno tiene la responsabilidad de hacer todos los esfuerzos razonables para comprender las consecuencias probables y reales que sus acciones militares tienen sobre los civiles”.

Pero Reino Unido no mejoró su transparencia durante la siguiente campaña británica en Irak. Aunque los parlamentarios se lo han pedido, el Gobierno ni siquiera accede a explicar cómo es su método de evaluación de bajas.

En 2014, Reino Unido volvió a bombardear Irak como miembro de la coalición Operación Resolución Inherente, dirigida contra los combatientes del ISIS. Los ataques en Siria comenzaron un año después. Entre 2014 y 2020, lanzaron más de 4.000 municiones sobre los dos países. 

“Una exageración”

El Ejército británico afirma que esos ataques mataron a 3.052 militantes en Irak sin provocar la muerte de un solo civil. En Siria, Reino Unido afirma que murieron 1.017 combatientes y un civil.

Sin desglosar por países, la coalición liderada por Estados Unidos (de la que formaba parte Reino Unido) ha dicho que los ataques aéreos de sus miembros mataron a 1.437 civiles durante ese período.

La versión de Reino Unido ni siquiera convence a exmilitares británicos. El mariscal de aviación retirado Greg Bagwell dice a The Guardian que Gran Bretaña cuenta con algunos de los mejores sistemas del mundo para proteger a los civiles, pero que la actual postura oficial de no haber cometido errores en la selección de los objetivos es “una exageración”. “Si dijéramos que somos un 90% mejores que los demás [a la hora de proteger a los civiles], podría ser una argumentación creíble; si se sigue sosteniendo que el número es cero y que, por tanto, somos perfectos en un 100%, es algo claramente difícil de colar”, asegura.

Un miembro de alto rango de aquella coalición dijo en 2018 a la cadena BBC que las autoridades británicas fueron informadas en múltiples ocasiones de que sus ataques podían haber matado a civiles y que “sugerir que no lo han hecho (...) es una tontería”.

La investigación

Para investigar qué muertes podían haber sido provocadas por ataques aéreos británicos, The Guardian y Airwars rastrearon declaraciones públicas así como información de ambos lados del Atlántico, incluidos los 1.300 documentos de la coalición sobre casos individuales de víctimas civiles que el Ejército estadounidense publicó en diciembre de 2021 después de una petición de transparencia del New York Times.

Estos documentos se cotejaron con las actualizaciones periódicas que el Ministerio de Defensa hacía sobre los ataques, así como con las fechas y lugares de todos los ataques en los que el Ejército británico decía haber matado o herido a combatientes del ISIS, que fueron entregados a Airwars después de que la ONG hiciera valer el mismo derecho de acceso a la información.

De esa forma, se identificaron 43 ataques aéreos con víctimas civiles en los que los detalles sugerían una posible participación británica. El número se redujo aún más con un análisis de la información, como la ubicación, el tipo de objetivo y las municiones, dando lugar a una lista de ocho ataques. Después de eso, The Guardian y Airwars viajaron a Mosul para buscar a los supervivientes.

Esto no representa de ninguna manera un recuento exhaustivo de las posibles bajas causadas por Reino Unido en Mosul, pero plantea serias dudas sobre la postura oficial del Gobierno. Gran Bretaña insiste en que la opacidad en torno a las bajas civiles tiene como objetivo proteger a los militares, pero sus aliados en la coalición han sido más abiertos.

“No hay ningún argumento que justifique que si Estados Unidos puede divulgar esta información. Reino Unido no pueda hacerlo”, afirma Jen Gibson, un veterano activista por la transparencia de la información militar y exresponsable sobre ejecuciones extrajudiciales en la ONG Reprieve.

Aunque Reino Unido acabe aceptando su responsabilidad por los asesinatos, es poco probable que los supervivientes puedan solicitar una indemnización. Una ley aprobada en 2021 establece en seis años el límite para cualquier reclamación por daños y perjuicios, y ese plazo ya se ha cumplido.

Traducción de Francisco de Zárate.

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