La investigación niega la afirmación de Blair de que era imposible predecir los problemas posteriores a la invasión
Chilcot ha afirmado que los riesgos para las tropas británicas no se identificaron adecuadamente. El Gobierno no debatió las opciones militares ni sus implicaciones. Ha señalado que el Gobierno pensó que la administración posterior al conflicto la coordinaría la ONU, pero Estados Unidos no estaba de acuerdo así que Londres decidió pedir a Washington que aceptara una autorización de la ONU de una administración liderada por la coalición.
Blair dijo a los investigadores que los problemas que surgieron tras la invasión no se podrían haber sabido por adelantado. Chilcot, sin embargo, ha señalado que la investigación no acepta esa afirmación: ha dicho que esos problemas fueron anticipados.