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Las primeras estrellas adolescentes de YouTube se han hecho mayores: ¿qué es de sus vidas?

Los 'youtubers' Mayden y Natalia

Chris Stokel-Walker

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A última hora de la tarde del 14 de febrero de 2005, Jawed Karim, Chad Hurley y Steve Chen registraron un dominio de Internet: youtube.com. Dos meses después Karim decidió que su primer vídeo describiría el recinto de los elefantes del Zoo de San Diego. Dicho y hecho. Su plataforma estaba en marcha. Con la intención de cambiar el mundo. Youtube recibe hoy más de 500 horas de contenido por minuto y más de 2.000 millones de visitas mensuales.

Ha recorrido un largo viaje desde aquellos 18 segundos con los que todo empezó. Sus estrellas se hacen multimillonarias. Quien más dinero gana en esta plataforma, un niño de ocho años llamado Ryan, ha ganado 26 millones de dólares. El número de personas que contribuyen a la red con ingresos de cientos de miles o millones de euros ha aumentado en un 40% de año en año. Al principio, los usuarios ganaban un puñado de euros por mencionar productos en sus vídeos.

Eso fue sofisticándose hasta las grandes cantidades, de hasta cientos de miles y millones, que se ganan hoy, en un contexto de acuerdos incluso exclusivos entre marcas y usuarios. Es un tema del que no todos hablan. Creen que perjudica a su imagen. Las escala de los visionados también ha aumentado. Llevó ocho años que la plataforma llegara a los 1000 millones de usuarios mensuales y otros siete llegar a los 2000 millones.

El número de canales con más de 1000 millones de visionados se ha multiplicado por cinco en los últimos tres años. Así que con más dinero y más ojos volcados en la ecuación, la competencia se intensifica. Lo que una vez fue mero pasatiempo se ha convertido en un Hollywood en miniatura en el que equipos cada vez más amplios y profesionalizados producen contenidos para fans que cada vez exigen más. Ahora que Youtube celebra su decimoquinto aniversario, cinco de sus primeras estrellas nos cuentan cómo ha evolucionado su relación con el sitio.

Olga Karavaeva, 37 años

Olga Karavaeva, 37 años"Creé un personaje con el que muchas chicas podían identificarse"

Un amigo subió varios vídeos a Youtube en 2006 y me pidió que abriera una cuenta para apoyarlo. Su canal sólo tenía un año y no entendía el concepto. Pensé que se llamaba U2.com y no entendía por qué un grupo de música tenía una web que alojaba vídeos. Al final alguien me lo explicó, me conecté y creé una cuenta. Mi contraseña en el banco entonces era "OlgaKay" así que fue lo primero que se me vino a la cabeza y lo que usé.

Me hipnotizaba toda esa gente hablando a la cámara. Nunca había visto nada igual. Estaba muy metida. Recuerdo pensar: tengo una personalidad que podría compartir, podría hacer esto y lo otro, podría hacer aquello mejor… El problema es que por entonces no sabía crear contenido. Venía del mundo del circo. Era malabarista, estaba acostumbrada a actuar en público y en directo, pero no sabía estar en cámara. Fue una gran curva de aprendizaje el tener que comprender de qué iba todo esto y construirme una carrera.

Creé este personaje de una chica Emo que odiaba su vida. Representé ese papel y el de su compañera de piso. Uno de los personajes era positivo y el otro negativo. Creo que muchas niñas lo entendían. En 2014 tenía un millón de seguidores y producía 23 vídeos por semana. Mi canal principal seguía un guion e implicaba mucha producción. El segundo canal era un documental diario en el que subía al menos cinco vídeos por semana y tenía también un canal de belleza y moda con tres vídeos y uno de juegos con 14 vídeos por semana. Cubría todos los géneros básicos de Youtube pero hacía tantos vídeos que estaba muy quemada. Me di cuenta de que para seguir teniendo éxito necesitaba seguir bombeando contenido. Sentía que la creatividad se me iba.

Me imaginaba gestionando una productora, creando más y más contenido cada vez, tratando de ser relevante para los adolescentes. Pensé que no quería ser eso a los 40. No quería ser alguien que tuviera que levantarse cada mañana para maquillarse y ponerse frente a la cámara. En 2016 me hice a un lado y me tomé un tiempo. La audiencia desapareció. No subía vídeos con la suficiente frecuencia. En aquella época leí mucho. Leí cuatro veces The Success Principles (Los principios del éxito) de Jack Canfield. Cambió mi forma de pensar.

Un día me levanté pensando "soy una emprendedora". Quiero crear una empresa. Y esa empresa se convirtió en Moosh Walks: calcetines hasta la rodilla con orejas. El mismo año abrí una tienda en Los Ángeles, donde vivo. Quería ver cómo funcionaba mi producto más allá de mi base de seguidores. Tenemos 130 tiendas por todo Estados Unidos, estamos en Amazon y crecemos. Youtube me dio la información y experiencias necesarias para esto.

Charlie McDonnell, 29 años

"Mi primer vídeo fue un desastre de seis minutos"

Llegué a Youtube procrastinando. Era 2007 y en aquella época nadie hacía dinero de verdad en Youtube. Aún no había comenzado el programa de colaboraciones. Abrí mi propio canal porque quería hacer un vídeo corto con un amigo, una parodia de los juegos de la Leyenda de Zelda. Nunca llegamos a hacerlo pero hicimos un tráiler. Malo. Estilo Windows Movie Maker y usando música con copyright. Luego me puse con una serie sobre ciencia llamada Fun Science en la que trataba de responder preguntas genéricas sobre el mundo.

Después de lanzar el canal, me encontré con otros blogueros y me di cuenta de que era algo normal, no estaba solo. Tenía una cámara simple y los vídeos no eran de buena calidad. El primero que hice era de seis minutos, En aquella época era muchísimo tiempo. Hoy tampoco haría un vídeo de esa duración. Fue un desastre.

Cuando comencé creo que el canal con más suscriptores era Smosh y tenía alrededor de 100.000. Suena raro pensar que hoy haya tantos niños que sueñen con convertirse en Youtuber. Eso era impensable en 2007. La gente lo veía como un pasatiempo. Ese es uno de los cambios más importantes e inesperados.

En 2017 me mudé a Canadá con mi novia. Tenía ganas de dejar el Reino Unido. Hay una frase que dice: si estás harto de Londres, estás harto de vivir. Yo, sinceramente, estaba harto de Londres. Llegó un momento en el que dejé de subir vídeos incluso teniendo millones de suscriptores. Ya me había quemado una vez antes, en 2013. Me costaba subir un vídeo por semana. Me di cuenta de que me sentía mucho mejor sin estar en cámara. También sentía que era como si me pusiera una máscara y fuera otra persona. Mis seguidores equiparaban mi presencia digital con mi vida real. Esa es una de las cosas que he aprendido sobre mí mismo. Creo que es mucho más creativo y satisfactorio trabajar en un segundo plano.

Más o menos al llegar a Toronto comencé a trabajar con New Form, una productora que colabora con blogueros interesados en el mundo del cine. Preparé un programa que fue elegido por Jeffrey Katzenberg, un peso pesado de Hollywood y que no tiene ni idea de quién soy en Youtube. El protagonista es Don Cheadle y se estrenará el año que viene.

Estoy trabajando en varios guiones y en ideas para pilotos de series. Estoy pasando por la batidora de ideas de quien quiere hacer cine. Aún no he descartado totalmente regresar a Youtube pero si algún día lo hago, quiero que sea más como pasatiempo, como algo creativo. Teniendo otro trabajo. Veía Youtube como mi puesto de trabajo. Tenía dos millones de personas suscritas. Pero ya no es lo mío.

Sapphire, 17 años

"Si no fuera por Youtube, no estaría haciendo mi propia música"

Empecé en Youtube hace 10 años, a los 7. Todo lo que hacía en aquella época era cantar. Mi sueño era convertirme en la próxima Adele. Pero no tenía una plataforma. Fue mi madre quien propuso Youtube. Entonces era algo nuevo y estaba sobreexcitada. Dibujaba como aparecería mi imagen en pantalla. Hice mi primer vídeo, lo colgué. Y así una y otra vez. Aquí estamos 350 vídeos después. Cuando grabé aquel primer vídeo estaba muy nerviosa. Creía que si llevaba el mismo vestido en la calle, la gente me reconocería al instante aunque tuviera, yo qué se, tres suscriptores.

Conseguí más de 100 visionados de aquel primer vídeo la primera semana. Conseguí mi primer viral tres vídeos después con una versión de Hallelujah. A partir de ahí no dejó de crecer. La cosa se puso seria cuando tenía nueve años. Pasamos de usar una Canon vieja a trabajar con una moderna y profesional. Acabamos de hacernos con otra. Pero todo sigue siendo una producción casera. Mis vídeos salen los viernes. El lunes elijo una canción, una muy popular en ese momento o un clásico que todo el mundo conozca.

Después hacemos la grabación, me lleva pocas horas, y los miércoles grabamos un vídeo. Puede llevar todo el día o medio día. El jueves lo editamos y los viernes sale. A veces hacemos vídeos muy trabajados. Si hay bailarinas pueden ser grabaciones de hasta dos días. No me interesa convertirme en una superestrella ni nada de eso. Me gusta hacer música y producir contenido. Hacer feliz a la gente. Hemos hecho muchas cosas. He actuado en el Wembley Arena a los 11. Ese fue uno de mis momentos favoritos. Salí al escenario, dije "Hola, Wembley". En Alemania actué ante 17.000 personas. Una locura.

YouTube me ha ayudado a legar hasta aquí. Ahora puedo escribir, producir y publicar mi propia música. Es la mejor sensación que se puede tener. Sin Youtube nunca habría llegado a ese punto, nunca habría tenido esas oportunidades. Sin Youtube, no sería nada en este momento. No puedo imaginar la vida sin Youtube. Tiene sus altibajos, como todo, a veces pasan demasiadas cosas, hay que hacer malabarismos, gestionar la presencia digital y que todo encaje. Pero al final del día, todo apunta en la misma dirección, la de mi objetivo, una gira por todo el mundo.

Emmanuel "Manny" Brown, 23 años

"Daba vergüenza ser conocido por jugar al FIFA en red"

Cuando era más joven, era genial grabar los videojuegos. Recuerdo que le pedí a mi madre un HD PVR, para capturar las partidas en la consola y poder subirlas a internet. Costaba más de 200 euros entonces. Era mucho dinero. Dijo que sí. Mi hermano Tobi [YouTuber Tobjizzle] acabó haciéndolo antes que yo. Sabía más. Tardé un año en sumarme. Era 2013 y tenía 17 años. Pensé que sería fácil pero me di cuenta de que era una paliza. Tenías que publicar tu propio contenido, tener ideas, desarrollar una personalidad. Cuando llegué a los 2500 suscriptores caminaba por el colegio y alguien me dijo "¿Eres el Manny de Youtube?".

Me sorprendió mucho. Casi daba vergüenza que la gente te conociera por jugar el FIFA en red, sobre todo en sexto. No sé cuando me di cuenta de que era popular. Cuando tenía 7500 suscriptores ganaba poco más de 11 euros por vídeo. Lo pagaban algunos patrocinadores del juego. En agosto de 2015 comencé a tener muchos más seguidores y llegaron los acuerdos con marcas. Recuerdo que otro YouTuber, Miniminter, me dijo: "En seis meses vas a estar ganando mucho". Nunca lo había visto así. Pero tenía más experiencia que yo y sabía hasta dónde podía llegar. Dejé el curso de contabilidad y finanzas de la universidad cuando llegué a los 60.000 suscriptores. Lo que aprendía me resultaría útil ahora, pero no me quedé el tiempo necesario.

Era muy difícil compatibilizar la universidad con Youtube. Al mes de dejarlo llegué a los 100.000 suscriptores y desde ahí creció muy rápido. Unos 30.000 seguidores al mes. Ahora tengo 1,7 millones de personas suscritas. A principios de año siempre me hago la misma pregunta: ¿Puedo hacer esto doce meses más? Casi siempre me digo que no. Se está poniendo complicado. Me cuesta mantener la coherencia. A veces he dejado de subir cada día y otras veces me encanta hacerlo. Unas 250.000 personas ven mis vídeos al día. Ahora estoy en mi fase más estable, subo casi todos los días. Mis últimos 50 vídeos han salido en los últimos 57 días.

Puede llegar a ser agotador. Trato de encontrar el equilibrio. Youtube ha cambiado en varios aspectos. Hay muchas cosas que hago ahora que sólo ve la mitad de gente que las habría visto cuando empecé. Antes era más fácil conseguir más visitas con menos. Ahora hay que fijarse en todo, desde los títulos a las miniaturas. Todo es susceptible de influir en el clic. Si no hay clic, no hay visitas. Hoy ya no necesitas hacer buen contenido en la red para conseguir visitas.

Caspar Lee, 25 años

"Decidí ayudar a otros que estaban haciendo sus propios vídeos"

Empecé en una ciudad pequeña de Sudáfrica, en Knysna. Era 2010 y tenía 16 años. Lo hice porque quería impresionar a otros chicos en el colegio. Pensé que estaría bien que vieran ciertos vídeos que había grabado. Pero tuvo el efecto contrario. Pensaron que era poco convincente. Que me faltaba algo. Los dos primeros años era "ese niño raro de Youtube" que hacía vídeos sobre su vida. En 2012, el último año de colegio, había ganado suficiente dinero para convertirme en Youtuber a tiempo completo y mudarme a Londres.

El objetivo no era quedarse demasiado tiempo, sino juntarme con personas que hacían lo mismo que yo y construir una audiencia. Acabó convirtiéndose en aquello a lo que dedico casi todo mi tiempo. Tengo 7 millones de suscriptores. La gente ve cómo me planteo retos cómo blanquearme el pelo o vivir en el coche. Si me hubieras preguntado al empezar, nunca me habría imaginado que tanta gente usaría Youtube. Antes un canal grande tenía un millón de seguidores. Ahora tiene 100 millones. Es normal y natural la inseguridad cuando algo te va bien. Te preguntas cuánto va a durar. Así que una manera de protegerse es diversificar y no hacer sólo mis propios contenidos. Como tengo experiencia en la plataforma he decidido ayudar a otros creadores que comienzan a monetizar sus vídeos y he creado una empresa que se llama Influencer.

Una chica con la que tuve una cita Tinder me presentó a mi socio, así que podría decirse que somos una historia de éxito en Tinder. Creamos Influencer con el objetivo de ofrecer a los creadores más formas de ingresos. Permite a la gente que gane dinero con menciones de productos en sus contenidos. Tenemos más de 7.000 creadores en nuestra plataforma. También he creado una empresa para la gestión de talento llamada Margravine Management junto a un socio y amigo. Invertimos junto a algunos de los mejores inversores del Reino Unido. Conozco a un montón de creadores que quieren invertir en empresas nuevas.

No soy el jefe de todas esas empresas. Busco a alguien que pueda hacerlo realmente bien y hago negocios con ellos. Es lo mismo que sucedió cuando empezó Youtube. Conoces a gente y buscas el modo de colaborar. Todavía me veo más como creador que como otra cosa. Pero en relación a cómo invierto mi tiempo, suelo dedicarle tres días por semana a las cuestiones empresariales y dos días a Youtube. Quiero encontrar el modo de combinar ambos. El contenido no versa demasiado sobre mi parte empresarial, pero me gustaría dedicarle más tiempo y hablarle más de eso a mi audiencia. También desarrollar una nueva audiencia interesada en el emprendimiento y los negocios.

Traducido por Alberto Arce.

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Publicado el
29 de febrero de 2020 - 21:31 h

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