Alimentación y cáncer (II)

Alimentación y cáncer (II)

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El organismo humano no sólo se alimenta y nutre con comida, sino con emociones, pensamientos positivos, actividad física, y aficiones creativas, ya que todo ello conduce a nuestro desarrollo y madurez. Resulta desazonador ver a tantas personas mayores esclavizadas por esas ideas peregrinas de que ya se es muy mayor para aprender, mientras que otros con más de ochenta cumplidos muestran la alegría de querer saber y aprender, y asisten a clase de cualquier materia –muchos a informática; algo que no existía cuando eran/éramos jóvenes- o a actividades manuales, bailes o simples juegos –últimamente hasta se han resucitado algunos, como el alquerque, que figura en los libros de juegos de Alfonso X el Sabio-.

Las directrices de los poco preparados responsables de la educación han sido, y son, nefastas en su concepción, aplicación y resultados. Pocos han sido los enseñantes que han trasmitido a sus alumnos que además de la educación existe la autoeducación a través del desarrollo personal. Y esta ha sido la razón por la que la humanidad ha avanzado, desde que un buen día alguien puso en tela de juicio el uso de piedras tal cual y tuvo la percepción de darle una forma más adecuada; más tarde vendría otro que comenzó a pulirlas utilizando arena como abrasivo; y así sucesivamente hasta que los inamovibles esclavos de las mentes rígidas –ignorantes unos, y negociantes otros- crearon la inquisición, y utilizaron la violencia contra muchos de los aportaban savia nueva.

Ahora resulta que hasta se enseñan normas dietéticas en los centros de enseñanza -¡eso sí como si estuviéramos en 1948, que es cuando los estadounidenses asombraron al mundo –en realidad se debieron asombrar a sí mismos ante el espejo (sobre esto convendría ver la película “El gran dictador”)- afirmando con rotundidad que ya se sabía todo sobre alimentación, tras descubrir la estructura de la vitamina B 12!-.

Y para muestra un botón: “El desayuno cardiosaludable”, en el que junto a cosas de gran valor –cereales y aceite de oliva- está la leche, que desde la óptica de la Biología Molecular resulta inaceptable, ya que el vórtice cardiaco no entra en resonancia con las estructuras moleculares que la componen –Jean-Michel Weiss, Miguel Álvarez-, contiene ácidos grasos saturados, aumenta la actividad bioquímica en el hígado, origen de la rotación molecular de un tipo de colesterol a otro –Antonio Vega-, y aumenta la energía del ramal que partiendo del hígado alcanza el Bazo después de atravesar el páncreas –Sophie Eisenmann; Universidad de Marburg (Alemania)-. Por otra parte el pan más recomendable debería llevar, además de trigo, centeno o maíz –Henrik Wagner; Universidad de Giessen (Alemania)-.

En 1984, después de haber asistido a unos cursos en Alemania y Francia, publiqué un libro titulado Alimentación, salud y cáncer, ya agotado hace mucho tiempo, cuya portada ofrezco a los lectores, cuyo contenido, actualizado y ampliado iremos viendo es esta serie de artículos.

(continuará …)

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