¿Quo Vadis Hospital de Calahorra?

4 de marzo de 2025 17:27 h

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El Hospital de Calahorra inició su andadura asistencial como Fundación Hospital Calahorra en diciembre del año 2000 para dar cobertura a casi el 25% de la población riojana. Construido por al antiguo INSALUD y gestionado al amparo del RD 10/96 de 17 de junio, siempre ha sido un hospital estrictamente publico, con una misión, una visión estratégica y unos valores plasmados en sus sucesivas memorias que nos han guiado hasta la actualidad.

Desde el primer momento entendimos que la organización asistencial debía centrarse en el paciente y no tanto en jefaturas, servicios, especialidades o grupos profesionales. Supuso para todos nosotros un reto en tanto que este modelo era una novedad en nuestra Comunidad y en la gran mayoría de los hospitales comarcales de nuestro entorno. Aun así, supimos aprender de los mejores y buscamos referentes hospitalarios, que los había.

Así, en el 2004 nacieron seis Unidades Asistenciales agrupando las especialidades por áreas de interés (materno-infantil, quirúrgicas, locomotor, especialidades médicas, urgencias y atención a domicilio) y utilizamos la Gestión por Procesos normalizada como herramienta imprescindible para llevar a cabo esta tarea. Esta forma de entender la organización hospitalaria se trasladó a todos los departamentos no asistenciales, creando un mapa de procesos único. En estos 24 años de andadura el hospital ha tenido muchos problemas, ha sido el centro continuo de la batalla política, ha sido objeto de un fracasado intento de privatización, pero también ha cosechado múltiples y reconocidos galardones de excelencia a su gestión global como hospital y a sus diferentes Unidades (los dos últimos en octubre del 2024). Basta con revisar las hemerotecas.

En todo esta larga y, para mí, satisfactoria trayectoria, era inevitable que el hospital se integrara en la estructura del SERIS. Se llegó a un acuerdo largamente negociado y transparente, plasmado en el 2023 y hecho realidad en el 2024. Diecinueve gerencias y siete consejerías después (espero no haber perdido la cuenta) nos encontramos en una situación inesperada, inédita y a mi juicio experimental, fruto del desconocimiento de nuestra historia, de quienes somos y cómo trabajamos, de la falta de diálogo, de planificación estratégica y de transparencia. Pareciera que el hospital se acabara de construir y las personas que lo conformamos estemos recién contratadas. 

Se habla mucho de que se trata de una transformación para mejorar. Donde hay que firmar para que esto sea así. Pero para transformar y mejorar primero hay que informarse, analizar, hay que tener una estrategia de qué quieres transformar, qué quieres mejorar, por qué, para qué y con quién cuentas para hacerlo. Y sobre todo hay que saberlo comunicar. Se olvidan de que las personas son el mejor activo del hospital y por ende imprescindibles en este proceso de mejora. Son ellas quienes gestionan los procesos y manejan la tecnología para dar un servicio a sus pacientes. Sin ellas, por mucha inversión que haya, la estructura se hunde. Siento rubor al recodar el ABC de la gestión de cualquier empresa en cualquier ámbito.

Transformar y mejorar no es reducir coberturas del personal de enfermería y técnicos, transformar y mejorar no es utilizar los datos fuera de contexto para quitar camas, transformar y mejorar no es eliminar toda la estructura organizativa y de gestión propias (primero la dirección médica, dirección de enfermería y dirección de gestión, después los coordinadores de todas las unidades asistenciales y no asistenciales), que ha hecho de éste un hospital de éxito y una fortaleza dentro del SERIS, trasladando a Logroño todo el poder de decisión de un hospital que posiblemente sea una de las mayores empresas de servicios de nuestra comarca (en trabajadores y presupuesto), tratándonos a todos como un mero apéndice, como una pedanía. Equiparándonos, como lo han hecho y está publicado, a un Centro de Especialidades, quizás con algunas camas y algo de cirugía, se pretende volver a modelos organizativos existentes a finales del siglo XX.

Al final el paciente, la parte más débil del sistema, acabará pagando estas decisiones porque al dispersar y trasladar la organización asistencial se corre el riesgo de sacarlo del centro de una gestión sanitaria que dé respuesta personalizada al perfil dominante de pacientes con pluripatología y múltiples necesidades sociales y sanitarias. 

Nos han situado en el extremo opuesto de lo que, a mi juicio, debe ser una integración ordenada, transparente, colaborativa y que aporte valor a los pacientes, a los profesionales y a la institución. Estamos perdiendo una oportunidad de mejora que no sé si se volverá a repetir.

Quiero ser positivo y poner sobre la mesa cinco propuestas de solución:

1) Decretar el Hospital de Calahorra como hospital de difícil cobertura, incentivando a los que estamos para que nos quedemos y a que vengan nuevos profesionales que vean en el centro una oportunidad para el desarrollo de su profesión

2) Volver a dotar al Hospital, como en los últimos 24 años, de una estructura directiva propia, centrada en el paciente y en Unidades funcionales transversales, independiente, pero plenamente coordinada con la del Hospital Universitario San Pedro, con órganos internos de participación hospitalaria, que también han desaparecido. La gestión es descentralización y delegación de responsabilidades. No se puede gestionar desde el desconocimiento y la distancia

3) Revertir las reducciones de carteleras y el cierre de camas y paralelamente facilitar que determinados actos clínicos se puedan hacer en nuestro hospital antes que en centros concertados

4) Dar visibilidad a todas las vacantes que existen incluyéndolas de forma clara e inequívoca en la OEP que anualmente debe publicar el SERIS

5) Realizar un ambicioso Plan Estratégico de Recursos Humanos a 5 años vista, que analice las debilidades y fortalezas propias y las amenazas y oportunidades del entorno y deje de lamentarse de una vez por todas de la ausencia de profesionales. 

Finalizo lanzando una llamada a la población para que estén tranquilos porque los profesionales de mi hospital siempre hemos sabido estar a su lado y lo seguiremos haciendo. Lo demostramos durante la Pandemia COVID, cuando un hospital pequeño en tamaño pero grande en ilusión, bien organizado y cohesionado desde dentro, supo afrontar el retomáss difícil de su historia. (¡Qué rápido se han olvidado de nosotros!)

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