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¿Por qué los jarabes para la tos han pasado de costar algo más de un euro a casi diez?

¿Por qué los jarabes para la tos han pasado de costar algo más de un euro a casi diez?

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Hay varios fármacos en el mercado, concretamente 417, cuyo precio se ha multiplicado, y mucho, desde que en 2012 el Boletín Oficial del Estado de agosto anunciara que ya no estarían financiados por el Ministerio de Sanidad. Un largo listado de fármacos que entre los que están medicamentos tan habituales como el Fortasec que antes costaba 1,89 euros de 2012 a 5,95 euros que cuestan ahora 10 cápsulas. Flutox, por ejemplo, ha pasado de 1,95 a 7,96; Flumil de 3,12 a 7,18; Mucosan de 4,12 a 8,96; Hemorrane de 6,51 a 7,98; Almax de 3,23 a 7,76; Voltaren de 3,09 a 7,88 o Pectox de 3,25 a 5,62 euros.

El PSOE ha llevado esta cuestión al Parlamento

En 2013, y según cuenta El Confidencial, al año muchos de ellos habían duplicado su precio. Seis años después, la mayoría lo han triplicado o cuatriplicado. En la lista de los 417 fármacos, los hay muy conocidos y usados como Gelocatil, Fortasec, Almax, Flutox o Mucosan. “El precio de todos ellos ha subido de una manera asombrosa y ya no hay motivos para mantener esa situación”, asegura el responsable de Sanidad del PSOE, Jesús María Fernández.

El grupo parlamentario socialista preguntó por esta cuestión hace algo más de una semana, y por segunda vez en los últimos tres años. Y es que, según los socialistas, las consecuencias son muy graves porque se trata de medicamentos que en muchas ocasiones se usan para tratar síntomas de enfermedades crónicas y en otras para paliar efectos de terapias agresivas en enfermedades graves. La quimioterapia, explican, produce como efecto secundario la diarrea y, para cortarla utiliza el Fortasec, medicamento que ha quedado de precio completamente libre.

Los fabricantes aducían que el precio tasado no les dejaba casi margen y el Ministerio se ahorraba de esa manera millones. “Las medicinas no son un bien de consumo, eso hay que tenerlo claro; son una necesidad y esa necesidad debe estar bien cubierta y no se puede dejar a la libre competencia”, subraya el catedrático y antiguo miembro del Comité Permanente de Expertos del Ministerio de Sanidad Francisco Zaragozá.

Para este académico, aquella decisión fue de mutuo acuerdo entre los laboratorios y la administración. Cada uno tenía sus razones para desear esa solución. “Los fabricantes aducían que el precio tasado no les dejaba casi margen de beneficio y el ministerio se ahorraba de esa manera la compra de millones de unidades de fármacos que no consideraba indispensables”. El experto insiste en que “no se debió a la presión de los lobbies farmacéuticos sino a la necesidad de ahorro de la administración”.

“Aún serían más caros en un mercado completamente libre”

Sin embargo, Zaragozá también cree que todo hay que verlo en perspectiva: “Esos mismos medicamentos en un mercado completamente libre, como el de Estados Unidos, pueden alcanzar diez veces su valor en España”. Los fármacos que entraron en aquella lista no pasaron directamente a ser de precio completamente libre, sino una fórmula intermedia que se denomina “precio notificado”. Esto es, el fabricante debe informar al Ministerio de la subida que tiene planeada y este puede dar su visto bueno, o denegarlo. De todas maneras, el experto también aclara que él es partidario de que las medicinas “estén cubiertas por la Seguridad Social”. En total, 97 de los 417 se mantuvieron bajo cierto control de las administraciones.

La realidad es que casi todos los de aquella lista se convirtieron en fármacos publicitados, que significa que el laboratorio puede ponerles el precio que quiera sin necesidad de decírselo ya a nadie”, recuerda Jesús María Fernández. Entre aquellas medicinas que subieron enormemente su precio estaban casi todos los antitusivos más famosos y comunes en el mercado. En general,todos los jarabes para la tos pasaron de costar algo más de un euro a casi diez. También los indicados para tratar las hemorroides, otro de esos efectos secundarios de otro tipo de enfermedades, sufrieron un incremento de tres veces su precio tasado, pasando de algo más de tres euros a cerca de diez.

“Muchos de ellos son de uso muy frecuente y es verdad que son para síntomas menores”, concede Fernández, que, sin embargo, recuerda que esos mismos medicamentos son “fundamentales para gente que tiene bronquitis crónica, por ejemplo”. Esta petición socialista ya se había producido por primera vez, a través de su diputado Miguel Ángel Hermida.

El Ministerio, que en esta ocasión no ha querido contestar a los requerimientos de este diario, argumenta que el Sistema nacional de Salud ha registrado un ahorro farmacéutico de 3.695 millones entre 2013 y 2014, años en los que se produjo la escalada de los precios de estos medicamentos. También recalcaban que dentro de la “cartera libre en la que se engloban los medicamentos se han introducido criterios de equidad para proteger a los ciudadanos más vulnerables, como los pensionistas o los parados”.

La patronal del sector, Farmaindustria, a través de un portavoz, entiende que estos asuntos “políticos” no le conciernen y que en cualquier caso respetan las dinámicas parlamentarias.

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