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Opinión - Díaz, la redentora. Por Esther Palomera

La falta de coches por la crisis de suministros ahoga al sector del alquiler

El Volkswagen Polo es uno de los modelos más demandados para alquiler.

Entre otras muchas implicaciones, la escasez de vehículos, especialmente nuevos pero también usados, está llevando a una situación comprometida al sector del rent a car cuando las vacaciones de Semana Santa se hallan ya a la vuelta de pocas semanas. La entidad que lo representa, Feneval (Federación Nacional de Vehículos con y sin Conductor), reclama a los fabricantes un mayor suministro de coches para poder atender las necesidades de los clientes durante este periodo vacacional y, luego, en la temporada de verano.

Las empresas de alquiler han adquirido hasta la fecha 336.000 vehículos cuando el año pasado dispusieron de más de 540.000, cifra que ya se quedó corta entonces, y en este 2022 sería previsible necesitar unas 600.000. El presidente de Feneval, Juan Luis Barahona, ha sido bien explícito al respecto durante un encuentro con periodistas: “Queremos coches, pero no podemos comprarlos”. Y dado que no está en su mano remediar la situación en breve plazo, aconseja a los clientes que ya tengan decididas sus vacaciones -y vayan a necesitar un coche de alquiler- que hagan la reserva lo antes posible (“Ya” si es posible, asegura) con el fin de evitar problemas en Semana Santa y en verano.

Además de solicitar a las marcas coches nuevos y no quedar relegados en el reparto de unidades, el sector del rent a car, conocido también por sus siglas RAC, está intentando conseguir vehículos, como quien dice, hasta debajo de las piedras; por ejemplo, negociando con compañías de renting o buscando en el mercado de usados, tan castigado por la escasez como el de nuevos, y hasta en el de importación, entre otros canales alternativos.

Feneval consideraría más justo un reparto de vehículos por parte de los fabricantes que se ajustara al peso de cada sector en las matriculaciones totales, que en el caso del RAC supone el 20% de las ventas de las marcas.

Barahona ha señalado que, si la guerra en Ucrania no se agrava aún más, las compañías del sector prevén terminar el año con una facturación del 80% con respecto a 2019 y recuperar en 2023 cifras prepandémicas, pues ya están remitiendo la gravedad de la crisis sanitaria y las restricciones, que provocaron caídas de facturación de hasta el 90% en destinos como Baleares o Canarias. Sin embargo, “la crisis de los microchips está afectando a todo el sector de la automoción sin excepción, incluido el RAC -ha indicado-. Y eso tiene un impacto en la oferta de coches”.

La Federación insiste en su pretensión de bajar del 21% al 10% el IVA de sus operaciones, que es el tipo que se aplica al turismo y al transporte de personas, actividades con las que tienen un vínculo muy estrecho. Esta reclamación histórica cuenta con el respaldo con la patronal de fabricantes Anfac y se limitaría a los turismos, que representan alrededor del 85% del negocio del rent a car, y no a los vehículos de transporte de mercancías.

Descarbonización e infraestructura de recarga

Barahona recuerda que, gracias a su superior ritmo de renovación, los modelos de alquiler contribuyen tanto a rejuvenecer el parque, que en España tiene una antigüedad media de 12,4 años, como a reducir sus emisiones de CO2, pues los coches de alquiler expulsan a la atmósfera entre 5 y 14 gramos por kilómetro menos que la media. El RAC es, además, “una de las vías de entrada y primer contacto del usuario con el vehículo eléctrico y con cualquier otra tecnología novedosa”, ha señalado el presidente de Feneval.

A este respecto, demanda una urgente mejora de la infraestructura de recarga para coches eléctricos, porque en la actualidad muchos clientes los rehúyen por evitarse complicaciones. De hecho, según datos de la Federación, estos presentan un 40% de ocupación en las oficinas donde se ofrecen frente al 80% de los modelos de combustión.

Feneval celebra que los coches usados, de una antigüedad máxima de hasta doce 12 meses contada desde su primera matriculación en España, se puedan beneficiar del Plan Moves Flotas, lo que permite un defleeting (venta de flota) en las mismas condiciones que los nuevos. Sin embargo, precisa Barahona, “este plan deja fuera a las compañías de rent a car que solo operan en las islas, al obligar a prestar el servicio en, al menos, dos comunidades autónomas diferentes”.

 

Así, la solución que propone la entidad es que los gobiernos autonómicos de Baleares y Canarias, dentro de sus competencias, puedan eliminar la limitación de 50 vehículos del Plan Moves III, para cubrir las necesidades que debería haber cubierto el Moves Flotas, aumentando hasta 500 el número de vehículos a los que se puede aplicar el plan por parte de una misma empresa. 

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